¿Quién le teme a Bernanke?

Los mercados han dado importancia desmedida al fin de los estímulos de la Fed, dice Paul La Monica; el anuncio de la Reserva contempla un crecimiento de la economía y la disminución del desempleo.
bernanke1  (Foto: Cortesía de CNNMoney)
Paul R. La Monica*

No le tengo miedo a Ben Bernanke, y los inversionistas tampoco deberían temerle.

Sí, la Reserva Federal es importante. Las acciones vivieron dos jornadas consecutivas muy volátiles a finales de la semana pasada a causa del temor de que Bernanke esté a punto de apagar las luces de lo que ha sido un gran mercado alcista en los últimos cuatro años.

Pero la política de flexibilización cuantitativa instrumentada por la Fed no es la única cosa que importa. ¿Qué fue de ese clásico proceso de seleccionar las acciones e invertir a la antigua usanza?

En esta era de la flexibilización monetaria, el verbo "invertir" parece reducirse simplemente a encontrar el fondo cotizado correcto y dejar que los caprichos de la correlación con el índice hagan el resto.

Sin embargo, varios estrategas y administradores de fondos opinan que el mercado está prestando demasiada y exclusiva atención a las últimas reflexiones de Ben Bernanke sobre la reducción del estímulo, y presta poca atención a la forma en que se desempeñan la economía y las empresas. Ganancias e ingresos. ¿Se acuerdan de ellos?

"La Reserva Federal es el ruido, y los inversionistas tienen que tratar de filtrar esa estridencia y centrarse en los fundamentos", señaló un gerente de la cartera Rushmore Equity Income en la ciudad de Plano, Texas, Jason McPharlin. "No estoy muy preocupado. Las acciones siguen siendo una mejor oportunidad que los bonos".

Cierto, el mercado está enganchado a la máquina de liquidez de la Fed. Pero si escuchamos con atención lo que dijo Bernanke en su conferencia de prensa el miércoles, indicó claramente que la Fed tan solo disminuirá la inyección monetaria si la economía mejora.

Si el crecimiento del PIB comienza a acercarse al 3% y la tasa de desempleo finalmente cae por debajo de 7%, ¿no es eso algo bueno? ¿No sería una señal de que los consumidores gastarán más, lo que a su vez debería impulsar las ventas corporativas y las ganancias?

Lo que es más, Bernanke destacó que cualquier desaceleración de su programa de compra de activos por 85,000 millones de dólares al mes será gradual y que los incrementos a la tasa de corto plazo no se darán probablemente hasta 2015. Por tanto, parece que las preocupaciones acerca de que la Fed ahogue la incipiente recuperación y hunda a la economía en otra recesión son infundadas.

Pero en esta creciente miopía en el enfoque del mercado, en ese "qué haré" en el próximo femtosegundo, en el mundo en que vivimos, una caída de tres dígitos en el Dow es tratada como una señal de que la economía y las acciones están condenadas.

"Desde mi perspectiva, veo esto como una oportunidad de compra. Preveo una recuperación económica global con el dólar cada vez más fuerte y Estados Unidos liderando el camino", apunta un estratega jefe de mercado para la firma financiera U.S. Trust, Joe Quinlan. "La gente está confundiendo la disminución (tapering) con el endurecimiento (tightening) de la política monetaria".

Muy buen argumento. Todo el mundo quería saber hacia dónde íbamos, que la Fed introdujera al sistema de navegación del mercado un destino para el fin de la flexibilización cuantitativa. Bernanke hizo esencialmente eso y lo estimó a mediados de 2014.

Pero podría haber algunos desvíos y atascos en el camino. Es por eso que Bernanke quiere que el mercado siga las instrucciones de navegación, es decir, los datos económicos y del empleo. Las acciones no deben ser tratadas como un vehículo futurista sin conductor.

Debería ser dolorosamente obvio que la Fed únicamente dará marcha atrás a su programa de compras si el mercado laboral sigue recuperándose.

"Olvidarse de los fundamentos y nada más preocuparse por la Fed no es bueno", dijo un gerente de cartera en la firma Invesco Charter Fund, con sede en San Francisco, Ron Sloan. "Preferiría con mucho poseer acciones no por el impulso que les da la Fed, sino porque sus compañías están mejorando y el PIB crece, incluso si no fuera al ritmo que quisiéramos".

Con esto en mente, Sloan remarcó que los inversores deben centrarse en las empresas que están invirtiendo en sí mismas con el fin de aumentar los ingresos, sin importar cuán débil es la recuperación económica. En cuanto al tipo de empresas, a él le gustan las farmacéuticas, en particular los líderes europeos Roche, Sanofi y Novartis, porque dice que tienen un fuerte enfoque en la investigación y el desarrollo. Sloan también tiene una importante participación en Berkshire Hathaway.

Aunque la mayoría de la gente presta atención a Berkshire porque quieren saber qué acciones está comprando y vendiendo Warren Buffett, Sloan señala que Berkshire se ha posicionado como una compañía que se basa menos en inversiones y más en negocios reales que se benefician del crecimiento de la economía.

En su opinión, la compañía ferroviaria Burlington Northern Santa Fe, propiedad de Berkshire, tendrá un buen futuro debido a la creciente demanda de transporte de petróleo de esquisto y gas producidos en Estados Unidos.

¿Qué otras compañías pueden defenderse bien incluso si la Fed comienza a disminuir el estímulo? McPharlin piensa que los inversores deberían centrarse en acciones que puedan incrementar sus dividendos a un ritmo saludable. Esto, advierte enseguida, no significa que los inversionistas deban precipitarse hacia acciones con altos rendimientos, como el sector de las utilities (gas, agua, electricidad, etc.) o las compañías de telecomunicaciones AT&T y Verizon.

"Nos estamos inclinando más hacia el crecimiento de los dividendos que el rendimiento. Lo que querrás son empresas cíclicas", apuntó.

¿Algunos ejemplos? McPharlin dijo que tiene posiciones en Apple y en el líder de chips móviles Qualcomm, los bancos regionales de BB&T y PNC, así como los conglomerados industriales GE y Eaton.

Quinlan coincidió en que los sectores financiero, industrial y tecnológico pueden ser una mejor opción que los sectores más defensivos, como las utilities, las telecomunicaciones y el sector de los productos básicos de consumo.

Añadió que es importante que los inversionistas recuerden que la Fed sigue siendo aliada del mercado. Bernanke (y cualquier posible sucesor) no pondrá fin a la política de estímulo hasta que la economía esté lista para sostenerse sobre sus propios pies. Esto significa que el mercado podría seguir en la senda alcista por un tiempo.

"Han pasado cinco años desde el crash, y si bien es cierto que la recuperación económica podría ser una de las más débiles de la historia, también podría terminar siendo una de las más largas", manifestó Quinlan.

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*Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de Paul R. La Monica, quien aparte de Time Warner, Abbott Laboratories y AbbVie no posee ninguna posición accionaria.

 

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