Regulación bancaria, reto indescifrable

La redacción de leyes para el sector reta el conocimiento de los legisladores, dice Allan Sloan; los reportes de los bancos a menudo revelan lo poco que se entiende sobre ellos al interior.
citig  (Foto: Cortesía de Fortune)
Allan Sloan
FORTUNE -

Tal vez pienses que un libro bien documentado y detallado sobre el proceso legislativo en Washington no tendría nada en común con el informe de las ganancias trimestrales de un gran banco... Podrías estar equivocado. Si lees los dos documentos de forma paralela -como lo he hecho recientemente- descubres que el libro y el reporte financiero se aportan cosas entre sí, se entienden mejor uno a la luz del otro.

El libro, ‘Act of Congress: How America's Essential Institution Works, and How it Doesn't', escrito por el editor asociado de Washington Post, Bob Kaiser, describe con gran detalle la forma en que surgió la ley de reforma financiera, esa vasta, complicada y confusa (al menos para mí) legislación Dodd-Frank.

El informe de resultados, emitido el lunes por Citigroup, suma 101 páginas según mis cálculos. Ambos son tan complicados, farragosos, llenos de jerga y tan confusos que te dan una idea del problema que la ley estaba tratando de abordar: la reforma de instituciones que son extraordinariamente grandes y complejas.

En varios casos (un ejemplo clásico son las pérdidas por trading sufridas por JPMorgan Chase a causa de la ‘Ballena de Londres'), incluso los ejecutivos de compañías bien gestionadas no tienen la menor idea de lo que está pasando en las entrañas de su propia institución hasta que es demasiado tarde.

¿Quieres intentar escribir leyes para regular una institución como esa? Buena suerte.

Sumemos eso a la parálisis política que aflige al Congreso -algo que Kaiser describe con minuciosidad- y comprenderemos por qué la ley tuvo una gestación tan larga y atormentada.

Me encantaron las descripciones que hace el editor de las interminables negociaciones entre los diversos actores políticos sobre la Dodd-Frank, sobre todo los pormenores de las negociaciones y las maniobras realizadas por los empleados de estos. El colaborador del periódico, como lo aclara desde el inicio, ha mantenido por años una relación amigable con algunos de esos actores y desde el comienzo convino con ellos obtener acceso a la información interna para su libro.

Ese acceso le da a su texto una riqueza en detalles y descripciones que rara vez se ve en la literatura de no ficción. Es fácil ofrecer detalles dramáticos en la ficción, todo lo que tienes que hacer es inventarlos. Sin embargo, ofrecer drama de la vida real es muy difícil y Kaiser lo logra con creces.

Decir que el informe de resultados de Citigroup y los datos complementarios son complicados es casi subestimar su inextricable naturaleza.

El encabezado del boletín de prensa de Citi dice lo siguiente: "Citigroup Reports Second Quarter 2013 Earnings per Share of $1.34; $1.25 Excluding CVA/DVA". (Algo así como "Citigroup reporta ganancias por acción para el segundo trimestre de 2013 de 1.34 dólares, 1.25 dls excluyendo CVA/DVA"). Hay una llamada a nota después de "CVA/ DVA" y una explicación más adelante, pero todavía no logro traducir esos términos a un lenguaje comprensible.

No estoy culpando al departamento de relaciones públicas de Citi o a la gente responsable de las relaciones con inversionistas por distribuir este galimatías y sembrar la confusión. Ellos hacen su trabajo, y lo que sus superiores (y departamentos legales) están dispuestos a firmar. Y presumiblemente publican lo que a Wall Street le interesa leer.

Pero juro que no querría ser parte del personal del Congreso o del Senado -o peor, un diputado o senador que, a diferencia de los miembros del personal, no son especialistas- y tener que lidiar a detalle con este tipo de cosas.

Incluso algo que parece simple, como la "Regla Volcker", es imposible definir y hacer cumplir en cualquier forma razonable. La regla, llamada así por el expresidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, dice que los bancos pueden comprar valores por cuenta propia con el fin de crear mercados para sus clientes, pero no pueden comprar valores por cuenta propia si lo que buscan es ganar dinero.

Que Dios ilumine a quien pretenda averiguar una distinción clara, sencilla y aplicable entre el trading para efectos de crear mercado y el trading por el mero trading. Nadie lo ha logrado aún, y la Dodd-Frank ya tiene cuatro años.

No soy uno de esos forofos o gregarios de Washington, a pesar de haber laborado en el periódico citado unos 20 años, pero disfruté y aprendí mucho leyendo el libro de Kaiser.

¿El informe de resultados de Citi? No fue una lectura tan instructiva ni gozosa.

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