OPINIÓN: Basta, adiós tabú, prepara a tu hija para su primera menstruación

A pesar de que actualmente hay más recursos para hablar sobre el tema, las mujeres aún se avergüenzan de ello
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Autor: Kelly Wallace | Otra fuente: 1

Nota del editor: Kelly Wallace es corresponsal digital de CNN y editora de temas de familia, carrera y vida. Tiene dos hijas y vive en Manhattan. Lee sus otras columnas y sigue sus reportajes en CNN Parents y en Twitter.

(CNN) — Hace unas semanas estaba buscando unos tampones en la farmacia. No los encontré, así que acudí a un empleado de la tienda.

Con casi un susurro, pregunté: "¿Cuál es el pasillo de los productos femeninos?"

"¿Productos femeninos?" Las palabras solo brotaron de mi boca. Tengo 46 años, he menstruado por más de 30 años y no podía pronunciar la palabra "tampón".

Me reí de mí misma y pensé en ese momento en el anuncio de The Camp Gyno que ha tomado por asalto internet y ha sido reproducido casi cinco millones de veces en YouTube en tan solo una semana.

El anuncio trata sobre una niña púber que es la primera en menstruar durante un campamento. Ella lo llama "su placa roja al valor" y orgullosamente se dispone a ser una mentora para sus compañeras. "Para estas niñas, yo era su Juana de Arco", dice. "Es como si yo fuera Juana y su vagina es el arco".

¿Acaso dijo "vagina" en un anuncio?

"No pretendía exhibir este increíble llamado femenino", dijo Naama Bloom, creadora del anuncio y fundadora de una empresa llamada HelloFlo, que ofrece a las mujeres un servicio de suscripción para recibir un abasto mensual de tampones y toallas femeninas, además de un paquete de iniciación para niñas.

"Solo quería hablar de la forma en la que las mujeres hablan, de la forma en la que yo hablo y le enseño a mi hija a hablar", dijo la madre de dos hijos.

Cansada de correr a la farmacia por otra "caja de tampones de emergencia" y de atravesar su oficina con una "bolsa de plástico prácticamente transparente", Boom declaró en su sitio web que su objetivo es facilitar a las mujeres esta experiencia y hacerla menos vergonzosa y traumática para las niñas.

"Encontraste una forma de hacer algo que durante años ha avergonzado a las niñas, lo transformaste en una celebración", dijo Bloom, parafraseando uno de los incontables correos electrónicos de agradecimiento que ha recibido.

Shannon Bradley-Colleary, anfitriona del atractivo blog The Woman Formerly Known as Beautiful, ha visto el anuncio casi una docena de veces con sus hijas —de nueve y once años—, quienes aún no han tenido su primera menstruación.

"Mientras veía el anuncio, pensé que lo más grandioso era que desmitificaba y quitaba el estigma de la llegada de la regla y manifestaba el orgullo y poder de una niña", dijo.

El anuncio contrasta enormemente con la forma en la que se sintió cuando tuvo su primera menstruación en un viaje de campamento con sus abuelos, relató Bradley-Colleary, quien describió a su abuelo como "un viejo vaquero de Utah".

"Literalmente… metí de contrabando mis toallas y esperé con desesperación que no lo notara porque me sentía avergonzada".

Bradley-Colleary ha hablado con sus hijas acerca de la regla con la ayuda del libro Asking About Sex and Growing Up, de Joanna Cole, escritora de la popular serie de libros para niños, Magic School Bus.

Quiere que conozcan "todos los hechos" para que no tengan que pasar por lo mismo cuando era niña y creía que solo te llegaba una vez.

"Le dije a mi madre: 'Estoy sangrando de nuevo'. Ella respondió: 'Ah, bueno, toma tus cosas'. Y yo dije: '¿Por qué? Se supone que solo debe ocurrir una vez'. Ella empezó a reír. 'Cariño, lo siento, pero ocurre una vez al mes'".

Rebekah, quien solo quiso usar su nombre de pila para evitar avergonzar a su hija, inició la conversación cuando su hija tenía ocho años porque proviene de una "larga línea de mujeres que maduran pronto".

"También tenían la tradición de no hablar de eso para nada", dijo Rebekah, quien tuvo su primera regla a los 10 años. "Cuando tuve a mi hija, quería asegurarme de no hacerle lo mismo. Quería que estuviera totalmente preparada cuando ocurriera, al grado que me dijo: '¿Puedes detenerte? Me estás asustando'".

Rebekah se enteró gracias a las pláticas de las mamás recopiladas en el libro The Care & Keeping of You: The Body Book for Girls, de la editorial American Girl. Era una buena ayuda. Le dio ese libro a su hija y habló varias veces con ella antes de que tuviera su primera menstruación, también a los 10 años.

"Es sorprendete la cantidad de personas que conozco que ni siquiera han iniciado la conversación con sus hijas", dijo. "Es decir, es sorprendente porque veo a sus hijas y pienso: 'Tu periodo está por llegar'".

Rachel Vail, autora de varios libros para adolescentes, en el más reciente, Kiss Me Again, escribió un ensayo con una antología sobre sus primeras menstruaciones, llamada My Little Red Book.

En su historia relata que "esperaba y esperaba la llegada. Todas mis amigas ya la tenían y yo seguía sin crecer, no tenía senos", recuerda.

Vail es madre de dos hijos y dice que gracias a la apertura de sus jóvenes lectoras, la gente ahora siente un poco más de confianza para hablar del tema.

"Es un poco menos tabú que antes, pero también hablo de ello con mis hijos porque creo que las madres que tenían varones no solían (hablar de ello) y creo que aún no lo mencionan mucho", dijo, mientras recuerda algo que un chico le preguntó alguna vez en la preparatoria: "'Entonces, si un niño derramara sangre durante una semana, moriría. ¿Por qué ustedes no mueren?'".

Mientras trabajaba en este artículo, me preguntaba por qué las mujeres adultas no hablamos sobre la menstruación, más que para anunciar que "nuestro amigo" ya llegó o para lamentarnos de los síntomas del síndrome premenstrual y de los primeros signos de la menopausia.

Por ejemplo, ¿alguna vez has preguntado a tus amigas si usan algo además de tampones y toallas, como las copas y las esponjas menstruales, productos que no sabías que existían —lo reconozco— antes de escribir este artículo?

Theresa Albert, escritora sobre temas de alimentación y salud, dijo que se enteró que existían más cosas que los tampones y las toallas apenas hace un año, gracias a una amiga que estaba planeando un viaje de fin de semana. "Dijo: 'Tengo que ir por unos recipientes, porque los puedo usar y evitar que el flujo haga un desastre en el hotel'. Yo pregunté, '¿Qué es una copa menstrual?'".

El tema no surge con mucha frecuencia, dice Vail, porque como mujeres nos preocupan otras cosas.

"Como mujeres pensamos: 'Muy bien, ya tengo tampones y estoy lista'".

Pero el que creamos que lo tenemos todo resuelto no significa que nuestras hijas también y, con suerte, podemos compartir con ellas la gama de opciones relacionadas con la regla.

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¿Quién sabe? Tal vez los anuncios como Camp Gyno signifiquen que nuestras niñas no tendrán que avergonzarse con "la charla".

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Kelly Wallace.

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