OPINIÓN: Felizmente 'desconectado', 10 reglas para la felicidad digital

No es que la tecnología sea mala, simplemente hemos dejado de tener una relación saludable con ella
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Autor: Anna Akbari, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: Anna Akbari, Ph.D. Es profesora en el Departamento de Medios, Cultura y Comunicación en la Universidad de Nueva York. Es fundadora de Sociology of Style, que mezcla las ciencias sociales con la cultura pop y agrega una visión inteligente sobre temas relacionados con las imágenes, así como el Sociology of Style Services (antes Closet Catharsis).

(CNN) — Soy una profesora ludita: no les permito a mis estudiantes utilizar teléfonos celulares o laptops en mis clases.

Durante el receso, pueden encenderlos y ser parte de un frenesí de textos y correos electrónicos durante 10 minutos, después llega el momento de desconectarse nuevamente. No todos los profesores son tan rigurosos con la tecnología en el salón de clases.

Claramente existen argumentos a favor del valor de escribir en la computadora las notas de clase o de buscar temas relacionados con la discusión de clase en tiempo real. Independientemente de lo que signifique, creo que liberarse de la tecnología durante un periodo breve es muchos más enriquecedor.

Muchos de mis estudiantes experimentan una gran ansiedad cuando se enteran por primera vez de que no estarán "disponibles" durante mi clase. Ellos (y sus jefes, padres y parejas) están tan entrenados para permanecer en un estado de respuesta instantánea que con frecuencia sienten la necesidad de advertir su ausencia durante ese momento ("mi mamá se preocupará si no respondo inmediatamente"; "mi novio se enojará si no le contesto"; "pueden necesitarme en mi trabajo").

Día y noche, sin importar dónde estén o lo que hacen, están en alerta máxima para todas y cada una de las llamadas de atención sonoras, parpadeantes y vibrantes. Cada pensamiento es urgente; cada dato es épico.

Por lo tanto, mi clase es una verdadera anomalía en sus vidas. Muchos sufren de ansiedad y están inquietos al principio. Algunos toman su teléfono entre las manos por hábito, como una especie de consuelo causado a través de la sensación táctil en su piel. Algunos admiten sentir "vibraciones fantasma" cuando están lejos de sus teléfonos (Aseguran: "Estoy conectado mentalmente con mi teléfono"). E inevitablemente algunos estudiantes deslizarán su mano dentro de sus mochilas o bolsillos para tratar de revisar sus mensajes subconscientemente, sin pensar sobre sus acciones hasta que les llamo la atención.

Sin embargo, después de disipar la ansiedad, algo ajeno les sucede: están presentes. Dejan de hacer varias tareas a la vez, de alternar su atención entre diferentes pantallas. Escuchan. Hacen contacto visual. Y entramos en un estado de flujo colectivo. Es, a la vez, estimulante y relajante.

Les digo que nos desconectamos en un esfuerzo por honrar el espacio sagrado que es el aula (seguro los millennials pondrán los ojos en blanco). Les explico que es momento de involucrarnos en una buena conversación a la antigua.

Durante esas pocas horas, el resto del mundo se derrite. Somos solo nosotros, algunos libros gruesos, dos docenas de cerebros llenos de conocimientos en el tiempo y el espacio correcto para hablar de ideas. Qué lujo tan deliciosamente emocionante. Somos afortunados, les recuerdo.

¿Pero qué sucede cuando dejamos el aula formal? ¿Cómo reclamamos ese "espacio sagrado" y nos permitimos encontrar el flujo en un mundo excesivamente mediado? La mayoría de nosotros lucha por administrar nuestra conexión con la tecnología para mantener algo saludable y balanceado, que no ponga en peligro nuestras relaciones personales, incluso nuestra mente.

Navegar a través de un panorama de cambio eterno entre la tecnología y los humanos, puede abrumar incluso al más talentoso de los técnicos y extenuar al más zen de nosotros. Por lo anterior, a continuación te presento 10 reglas para alcanzar la felicidad digital:

1. Mantente presente: este es tal vez el regalo más valioso y raro que puedes darle a alguien en la actualidad. Generalmente privilegiamos a las personas o sucesos virtuales, más que a los individuos en nuestro contexto físico a pesar de lo significativo del cuerpo al establecer lazos y comunicarnos de manera más efectiva. Optar por obviar nuestro contexto inmediato se ha convertido en una epidemia.

Algunos remedios: Juega a apilar los teléfonos la próxima vez que salgas con amigos (el reto: el primero que revise su teléfono paga la cuenta) y no hagas varias tareas al utilizar la tecnología para conectarte con alguien, es decir, no navegues por internet mientras hablas por teléfono, Skype o FaceTime. Esa pequeña disciplina puede brindarte grandes recompensas en tus relaciones.

2. Mantén una buena etiqueta en la red: ya no existen los días en los que no llamábamos por teléfono después de las 10 de la noche o enviábamos notas de agradecimiento escritas a mano (aunque esa etiqueta ahora es apreciada más que nunca). Las reglas de relación tecnológica y de comunicación virtual están en un estado de cambio constante y la mayoría de las tecnologías todavía son demasiado nuevas para que logremos un consenso cultural sobre las mejores prácticas.

Así que mientras cada quien tiene su propia interpretación de lo que es y de lo que no es aceptable, es mejor saber cuándo levantar el teléfono (en lugar de enviar un mensaje de texto) y debes ser consciente de no compartir cosas en exceso (podrías hacer sentir incómodos a varios) y cuando tengas duda, trata (digitalmente) a los otros, como te tratan los demás.

3. Establece conexiones significativas: nada nos hace más felices (o es más saludable) que conectarnos con nuestros compañeros humanos, ni la fama, ni la belleza, ni siquiera el dinero.

Y la tecnología nos permite conectarnos con mayor fuerza y con más personas que nunca antes. Así que deberíamos ser felices, ¿correcto? No del todo. Hacer comentarios agresivos en Facebook durante horas o revisar las fotografías de tu expareja en Instagram no hace feliz a alguien.

Limita tu uso de redes sociales, revísalas solo en determinadas horas del día (evita que siempre estén disponibles en tu computadora) y ajusta la configuración de tu teléfono de manera que no recibas notificaciones cada vez que alguien publica una fotografía del sandwich que se acaba de comer. En otras palabras, usa las increíbles herramientas tecnológicas que ahora tenemos para lograr una conexión real, no para un voyeurismo autodestructivo y una pérdida de tiempo.

4. Establece límites: la tecnología nos permite operar en una oficina virtual fuera de los confines de un pequeño cubículo, que puede ser muy liberador. Pero el sentido de libertad se disipa rápidamente cuando la misma tecnología nos obliga a trabajar 24 horas al día y siete días a la semana. Eres más productivo y eficiente cuando creas el tiempo y el espacio para desconectarte del trabajo, aunque sea un breve lapso.

Desafortunadamente, muchas compañías ignoran los beneficios de un tiempo de descanso y en su lugar promueven una cultura de avergonzar a los empleados que ocupan su tiempo personal lejos de la tecnología.

Establece normas y comenta a todos que no estarás disponible después de una hora determinada por las noches o los fines de semana, excepto cuando haya una fecha límite importante. Pide a tus colegas que te llamen, y que no te envíen un mensaje de texto o correo electrónico si hay alguna emergencia. Puedes permitirte no responder a mensajes inmediatamente cuando estás concentrado en una tarea con amigos o familia. Una vez que acostumbras a las personas a que no siempre estás disponible, puedes transformar tus expectativas y aliviar la ansiedad.

5. Maneja tu identidad virtual: todo mundo sabe que las apariencias importan. Pero todavía subestimamos el poder de presentarnos a nosotros mismos de manera virtual. Ahora experimentamos una multiplicidad de personalidades digitales. Somos, al mismo tiempo, una presencia única, mientras que nuestra imagen se replica y trabaja a nuestro favor (o en nuestra contra) en la red. Nuestro cuerpo virtual deja una herencia permanente que multiplica nuestra visibilidad de manera radical.

Debes estar consciente y ser congruente con la manera en que te presentas en línea. Ten cuidado y sé consciente de tu "apariencia" virtual como lo eres en el espacio físico. El equivalente digital de que te vean con comida entre los dientes, no es tan fácil de remediar como con una simple visita al sanitario.

6. Da seguimiento a tu vida: el "yo cuantificado" o el "autoconocimiento a través de los números" es un movimiento y un estilo de vida creciente. Entre más sabemos de nosotros mismos, más podemos afinar nuestra existencia y convertirnos en mejores versiones.

Los brazaletes como Jawbone te permiten rastrear todos tus movimientos, tus patrones de sueño y tu estado de ánimo. Los sitios como Mint registran tus gastos y aplicaciones como RunKeeper funcionan como entrenadores personales. Este tipo de tecnologías te ayudan a ser más consciente de tus hábitos y pueden ofrecerte la motivación necesaria en áreas cruciales de la vida.

7. Organízate: el uso del papel puede ser menor, pero la desorganización persiste. Con una pequeña ayuda de la tecnología, puedes hacer que hasta la persona más desordenada ponga orden en su vida. Utiliza Evernote para asegurarte de que nunca vuelvas a olvidar algo.

Cambia a Google Drive para guardar todo lo que escribas, ya que las computadoras pueden dejar de funcionar (te aseguro que la tuya lo hará en algún momento) y no hay nada más devastador que perder el fruto de tu trabajo. Además, Google Drive facilita la forma de trabajar desde cualquier parte, ya sabes que la creación compartida y la conveniencia son impulsores de la felicidad.

8. Seamos eficientes: casi todos los días como lo mismo durante el desayuno y el almuerzo. ¿Por qué? Porque sabe bien y me hace sentir bien, además de que tener demasiadas opciones nos hace menos felices. Decidirte por algo, requiere tiempo y energía, desvía nuestra atención de cosas importantes. También genera una sensación de ansiedad por tener que hacer la elección "correcta". Haz una lista de la tecnología que aumenta tu eficiencia y bloquea el ruido.

Utiliza un agregador de noticias como Feedly para enfocarte en los temas y artículos que parecen más interesantes y relevantes. Descarga Stitcher para generar listas de reproducción de podcasts y escucha tus estaciones favoritas; suscríbete a Goodreads para obtener recomendaciones de libros desde tu red social y dile a Shosh cuáles son tus preferencias de estilo de vida para recibir recomendaciones semanales sobre cómo planear tu citas y aventuras de fin de semana. ¡Bum!: claridad

9. Desconéctate: Elige tiempo diariamente para estar completamente desconectado de la tecnología. Recomiendo ampliamente apagar tu teléfono por la noche. No, no en modo silencioso o "no molestar", totalmente apagado. "¡Pero es mi alarma!" No hay problema, puedes comprar un reloj despertador muy barato y confiable solo para ese propósito. Y apagar tu teléfono (y otros dispositivos) de hecho te ayudará a lograr un sueño más reparador.

Encuentra más tiempo para hacer miniayunos de tecnología o limita su uso a una actividad en particular, como ver una película en Netflix con tu pareja o entrar a Spotify para tener una fiesta de baile.

10. Concéntrate en ti mismo: estar solo se ha convertido en tabú y la introspección está mal entendida. Y a pesar del fuerte vínculo entre la felicidad y una red social, existe un exceso de conexión. En la soledad y la quietud nos recargamos, encontramos inspiración y nos reenfocamos.

Hay un gran valor en nuestra propia compañía, sin interrupción de la tecnología. Encuentra un momento para estar a solas. Trata de meditar como mejor te funcione: involúcrate en una meditación en movimiento como una caminata o yoga. También puedes simplemente sentarte en silencio durante cinco minutos a medio día. Permítete aclarar tu mente y puede ser que te sorprendas de lo mucho que tienes que decir.

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¿Qué reglas sigues para equilibrar tus relaciones con la tecnología y promover la felicidad digital? Escríbelo en los comentarios.

Las opiniones recogidas en este comentario pertenecen exclusivamente a Anna Akbari.

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