Wall Street adora los despidos

Cada vez más firmas ven beneficiadas sus acciones al hacer despidos múltiples, dice Paul La Monica; sin embargo, la economía no puede mejorar si se mantienen la tasa de desempleo y se reduce el gasto.
siemens  (Foto: Getty)
Paul R. La Monica*

La farmacéutica Merck anunció ayer el despido de 8,500 trabajadores, que se suman a los planes previos para despedir a 7,500 empleados. Las acciones de la compañía subieron más de 2% tras la noticia.

Lo más descabellado es que la acción ha ganado casi 20% en lo que va de 2013 y se ubica a solo tres puntos porcentuales de su máximo de 52 semanas.

La farmacéutica no está sola en esta dinámica. Varias firmas que han reportado decentes incrementos de ganancias también están despidiendo trabajadores... los inversionistas siguen premiando el recorte de personal.

Es una triste señal el que muchas grandes compañías aún sientan que la demanda no es lo suficientemente fuerte como para justificar la contratación de nuevos empleados, pese a que la economía mundial se está recuperando aparentemente. Las empresas se contentan con hacer más con menos.

Si Wall Street celebra tanto la reducción de costos, ¿le extraña a alguien que las compañías estén ansiosas por enviar más cartas de despido? Oye, los márgenes de ganancia no suben cuando las ventas caen, ¿cierto?

El conglomerado industrial alemán Siemens declaró recientemente que recortará 15,000 empleados. ¿Resultado? Su acción ha subido más de 10% en lo que va del año y casi 20% en los últimos doce meses.

La empresa estadounidense Cisco Systems reveló en agosto que eliminaría 4,000 puestos de trabajo...sus papeles han escalado 18% este año. Y ¡qué cosas! La compañía comunicó el lunes que le otorgaría un enorme aumento a su CEO, John Chambers: 15.2 millones de dólares en acciones y un bono en efectivo de 4.7 millones de dólares. Al parecer, cortar cabezas es un duro trabajo que merece ser bien recompensado.

¿Quieres más ejemplos de estos verdugos del empleo adorados por Wall Street? AOL reducirá el 10% de su plantilla, y la sangría provendrá principalmente de su plataforma de noticias hiperlocales Patch. Las acciones de AOL han subido más de 15% en 2013.

Hewlett-Packard no ha estado vendiendo muchas computadoras e impresoras últimamente. Pero la CEO, Meg Whitman, tiene un ambicioso plan para recortar 29,000 puestos de trabajo a fines del próximo año fiscal de la compañía. Los papeles aumentaron casi 50% este año.

Los grandes bancos están haciendo ajustes en sus divisiones hipotecarias. Citigroup, Bank of America y Wells Fargo tienen previsto eliminar miles de trabajadores en sus divisiones de préstamos hipotecarios. La culpable es una importante caída en las operaciones de refinanciación debido a la subida de las tasas de interés a largo plazo.

Empero, los propios bancos van estupendamente bien: las acciones de las tres instituciones han aumentado cerca de 20% en 2013.

Una excepción

Hay, desde luego, una empresa que no está siendo premiada por los recortes de empleo. BlackBerry ha continuado su caída pese a los 4,500 despidos.

Pero es la excepción, pues sus movimientos no son vistos por Wall Street como una especie de ajuste corporativo de cara a una economía global débil. Sino que son, tal vez, el último estertor de una empresa desesperada y seriamente herida.

Ahora, no me malinterpreten. No estoy sugiriendo que las compañías Fortune 500 deban salir y gastar pródigamente en la contratación de nuevos empleados cuando la demanda no lo justifica. Pero Wall Street alienta a las empresas a seguir reduciendo costos porque a los inversionistas les encantan los mayores ingresos que dejan un menor número de empleados.

Eso no puede durar para siempre. A muchas personas (incluidos los miembros de la Reserva Federal) les gusta insistir en lo positivo que es para la economía un mercado bursátil fuerte, debido al llamado "efecto riqueza". Pero esa riqueza se concentra cada vez más en las manos de unos pocos: los más ricos de los ricos.

La economía real no puede mejorar si más personas pierden sus puestos de trabajo y reducen sus compras. Y si el gasto del consumidor se mantiene estancado, las empresas no tendrán incentivos para contratar más personal. De hecho, pueden seguir despidiendo personas solo para preservar las ganancias.

Eso puede dar lugar a precios bursátiles aún más altos. Estupendas noticias... para aquellos que puede darse el lujo de comprar papeles y para los ejecutivos que reciben descomunales bonos por entregar cartas de despido.

Y ni siquiera he mencionado que hay decenas de miles de estadounidenses de clase media que ahora están esencialmente sin trabajo hasta que se resuelva la parálisis administrativa del Gobierno.

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¿Celebramos o qué?

Las opiniones expresadas en este comentario son responsabilidad exclusiva de Paul R. La Monica.

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