OPINIÓN: El Nevado de Toluca, ¿seguirá bajo riesgo o podrá ser vigilado?

Durante años, las autoridades fallaron al no implementar una cultura de educación ambiental en ese lugar
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Autor: Rubén D. Arvizu | Otra fuente: 1

Nota del editor: Rubén D. Arvizu es escritor y periodista especializado en temas de medio ambiente. Trabajó con el capitán Jacques Cousteau, pionero en la exploración de océanos y ecologista. Actualmente es Director para América Latina así como productor y escritor fílmico de la organización Ocean Futures Society, de Jean-Michel Cousteau. También es embajador del Pacto Climático Global de Ciudades y director para América Latina de Nuclear Age Peace Foundation. Síguelo en su cuenta de twitter: @RubenDArvizu.

(CNNMéxico) — Una fuerte controversia y malestar ocasionó en un sector de la ciudadanía mexicana, desde mi punto de vista, el decreto presidencial publicado el pasado 1 de octubre, que elimina el estatus de Parque Nacional al Nevado de Toluca —establecido en 1936 por el presidente Lázaro Cárdenas—, y que lo convierte ahora en Área de Protección de la Flora y Fauna.   

Juan José Guerra, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), explicó el 7 de octubre, durante el programa de Carmen Aristegui en CNN en Español —al que asistí como invitado— las razones por las que fue necesaria y conveniente la recategorización de ese importante enclave natural.

En un principio, personalmente, desconocía la existencia de una consulta pública para abordar el tema, lo cual sí sucedió y fue expuesto por el secretario en dicha emisión.

Le pregunté qué personas y organizaciones fueron consultadas, y entre ellas destacó al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), Pronatura y Nature Conservancy. Solo esta última aparece en la lista oficial de participantes y no vota abiertamente a favor, pero sí hace dos observaciones: el pago de servicios ambientales y que la reforestación sea con especies nativas. Incluso pareciera que no fue consultado el Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), lo que por ley es obligatorio.

Considero que hubo un mal manejo de prensa y la información no llegó a amplios sectores de la sociedad. Valerse de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) y el Diario Oficial de la Federación (DOF) o solo los diarios del Estado de México, porque así lo establece la ley, no abonó para una comunicación efectiva —y masiva—.

En mi opinión, el cambio de estatus es un reconocimiento del fracaso en el manejo y conservación del área. Principalmente, faltó brindar a los habitantes de las inmediaciones una adecuada educación ambiental. El problema no es solo dictar la ley, sino aplicarla. Hay que realizar una profunda sensibilización y educación ambiental para que las comunidades puedan participar en proyectos de aprovechamiento sustentable, como sostiene el documento.

Ante la falta de comunicación con el gran público, surgen dudas y cuestionamientos sobre si es más fácil cambiar un estatus de protección para poder autorizar las actividades ilegales que durante décadas se han desarrollado.

Queda ahora en manos de la sociedad el vigilar que efectivamente las nuevas disposiciones sean llevadas a cabo y que por ningún motivo lleguen a cambiar las prohibiciones de construcción habitacional, hotelera o recreacional. Esto podría ser resultado de que los comuneros se vean atraídos a vender sus terrenos a grupos que los adquieran en conjunto con planes de explotación y comercialización.

Es imprescindible conocer si existen planes para la construcción de carreteras que crucen esa frágil zona.  

El ecoturismo realmente bien planeado puede ser una fuente de ingresos para quienes ahí habitan, si toman como ejemplo lo que ocurre en otras partes del mundo, como los parques nacionales de Kenia y Ruanda, donde no solo la vida animal y vegetal están protegidas, sino que significan su tercera fuente de ingresos más importante. 

En Estados Unidos, los casi 400 Parques Nacionales generan una derrama anual de 30 mil millones de dólares, de acuerdo con el Departamento del Interior de ese país. Citando a Lars-Eric Linbland, quien iniciara visitas turísticas en pequeña escala a la Antártida en 1955 y actualmente opera una línea de cruceros que ofrece paquetes de excursión, "si no fuera por los turistas, tal vez ya no habría ni un solo león o cebra en África, o alces en el parque Yellowstone".

El debate debe continuar, no es solamente por el Nevado de Toluca, sino por otras regiones de nuestro país que están en riesgo también como el Sistema Arrecifal Veracruzano, debido a la ampliación portuaria de esa región; la Riviera Nayarit, donde los manglares han sido afectados por la contaminación de aguas negras; la Reserva de la Biosfera Sierra La Laguna, en Baja California Sur, con minas a cielo abierto para la extracción de oro, y el sureste del país, con megadesarrollos como Dragon Mart, que será construido en un área de 557 hectáreas, de las cuales 363 son de acahual y selva, de acuerdo con la página oficial del desarrollo. 

Como decía Jacques-Yves Cousteau, "el hombre protege lo que ama", y para lograrlo, la política de conservación ambiental en México no debería estar supeditada a intereses económicos, ya que no es eso en lo que consiste el verdadero desarrollo sustentable.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Rubén D. Arvizu.

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