OPINIÓN: Nueva Zelandia, enemigo del Tri en el repechaje nunca imaginado

México deberá sacar ventaja como local para evitar problemas mayores en el repechaje para calificar al mundial de Brasil 2014
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Autor: Ernesto Campos | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Ernesto Campos dirige el área de RP deportivo en Edelman México, imparte el seminario de Periodismo Deportivo en la Escuela Carlos Septién García y fue coeditor en la sección Cancha, de Grupo Reforma. Síguelo en su cuenta de Twitter: @netie79

(CNNMéxico) — Nunca me hubiera imaginado que el futbol mexicano viviría lo que está por comenzar. Luego de ser campeones olímpicos y de cerrar la primera fase eliminatoria rumbo al Mundial de manera perfecta, el panorama era completamente claro y con el viento a favor.

Como sea, pasó lo que todos conocemos y llegamos a esta fecha, en la que a partir de mañana todo se juega a una serie de ida y vuelta con un rival al que nunca se pensó enfrentar en una eliminatoria mundialista: Nueva Zelandia.

Para hacerlo se tuvieron que romper muchos esquemas, faltar a las buenas formas y hacer todo lo que nunca se haría con tal de salvar un barco que involucra a demasiadas personas. Quien crea que el futbol se acaba en la cancha estará imaginando una actividad de la década de 1930.

He escuchado muchas voces que dicen "ojalá que no vayamos al Mundial", pero me parece que quienes piensan eso no ven el cuadro completo de lo que representaría la ausencia del Tri en la Copa del Mundo. Más allá del impacto a las televisoras (que de repente se volvieron las culpables ante el aficionado) hay muchos sectores que se verían afectados.

Para empezar, los patrocinadores verían truncada su proyección en un convenio que en la mayoría de los casos es a largo plazo (no termina con este Mundial) y sus empleados serían vulnerables. No es fácil sostener una nómina si los ingresos por ventas ya no serán los planeados.

La industria restaurantera tendría menos comensales en horas de partido y muchos menos festejos posteriores. También hay que considerar a los fabricantes de televisores y pantallas, tiendas de electrodomésticos y varios más. Desde mi punto de vista, el "ojalá que no vayamos al Mundial" también es un deseo inconsciente de desempleo a meseros, maquiladores, vendedores y otros más que no vemos.

Por otra parte están las voces que apuntan que el Tri "no merece" estar en Brasil 2014. En este sentido hay más lugar al debate, aunque reglamentariamente el equipo está en una posición que le permite seguir compitiendo. Dicho fríamente, merecemos estar en el repechaje y no calificados de forma directa.

Con todo ello, los siguientes días serán de completo estrés. Para jugar ante Nueva Zelandia, la selección debió apelar a la suerte al quedar en cuarto lugar de seis en la fase final de la Concacaf, usar tres diferentes entrenadores y contratar a un cuarto para el repechaje, y darse "el lujo" de prescindir de los jugadores que militan en equipos de Europa.

Miguel Herrera, el nuevo director técnico, se dio cuenta que además del trabajo futbolístico debía dar un mensaje de relaciones públicas y su mensaje clave fue el de "no necesitamos a los europeos", ganándose así la bendición del sector más crítico de la prensa que culpa a los elementos que militan en clubes del viejo continente de los magros resultados en la cancha.

Considero que esta especie de populismo era innecesaria, y si bien el nivel futbolístico de muchos jugadores ha estado por debajo de lo que les conocemos, lo importante es sumar lo mejor que se tenga para lograr el boleto, y al "culpar" a los foráneos, en el futuro, se abre una herida que tendrá que ser sanada.

En el papel, el Tri deberá competir con un rival que lleva un mes preparándose, pero que carece de una liga local competitiva y que tiene en el juego aéreo su mejor virtud. Si en el pasado analizamos los resultados de ser soberbios con los rivales de nuestra propia área, el primer fantasma a borrar será el de ver de menos a los All Whites.

Hace un año todo era felicidad y ahora hay que ser fríos y ver que no todo se ha hecho mal en el balompié azteca, pero un fracaso en este repechaje podría mover cosas que han funcionado bien, como las divisiones inferiores, en el caso de la Sub-17.

La estructura del futbol mexicano ya se sacudió mucho en 2013 y como aficionado al futbol espero que consiga el boleto, y como consultor en relaciones públicas en el deporte lo deseo aún más. Que lo sufrido en estos 10 meses y medio sirva para no volver a llegar a estos días que nunca pensamos.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Ernesto Campos.

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