EU, el riesgo de los minipréstamos

Los sueldos bajos han causado un ‘boom’ en la demanda de créditos de corto plazo, dice Sheila Bair; mientras para los bancos es un negocio lucrativo, el mercado carece de regulación y competencia.
payday  (Foto: Getty)
Sheila Bair*

Es difícil ser un regulador. Regulas "demasiado" y enfrentas a un coro de críticos que dicen que están limitando la capacidad del público para pedir dinero prestado. Regulas "muy poco" y te atacan por dejar que los prestamistas irresponsables hagan préstamos abusivos a deudores vulnerables.

Ningún ejemplo ilustra este acertijo mejor que el mercado de los llamados préstamos rápidos o del día de pago (payday lending), donde los consumidores toman prestado pequeñas cantidades de efectivo a corto plazo para cubrir emergencias inesperadas o, más frecuentemente, para aguantar hasta que llegue su próximo sueldo.

A medida que los salarios reales de las familias trabajadoras de ingresos medios y bajos han disminuido constantemente en los últimos años, los déficits de efectivo para este grupo son una realidad creciente en Estados Unidos. Si ganas entre 25,000 a 50,000 dólares al año y batallas para llegar a fin de mes, tus opciones son limitadas.

Los prestamistas de efectivo a corto plazo (conocidos como payday lenders) te darán un préstamo, pero hay que pagarlo en su totalidad con el próximo pago de nómina. Y por lo general te cobrarán 15 dólares por cada 100 dólares que pidas prestados. Si asumimos un plazo de amortización de la deuda de dos semanas, eso se traduce en una tasa de interés anual de casi 400%. Y peor, dado que el préstamo debe ser pagado en una suma global, probablemente tendrás que pedir un nuevo préstamo del día de pago solo para pagar el anterior.

Desde hace tiempo he creído que lo que realmente necesita este mercado es más competencia de precios. Los establecimientos, la forma en que operan estos préstamos a corto plazo es altamente ineficiente. El costo de los locales y el personal necesarios para ofrecer estos préstamos es significativo, como lo son las pérdidas cuando los prestatarios no pagan la deuda contraída.

Los bancos, por otra parte, ya cuentan con lugares físicos y personal, una base de clientes ya existente, y herramientas como el depósito directo y los cargos automáticos que pueden reducir sustancialmente el riesgo de un prestatario moroso. De acuerdo con la investigación que realiza la Oficina de Protección al Consumidor Financiero (CFPB, por sus siglas en inglés), a los bancos les cuesta alrededor de un dólar otorgar un préstamo de 100 dólares de este tipo, frente a los nueve o 12 dólares que les cuesta a los prestamistas payday.

En los últimos años, más y más bancos se han dado cuenta de esta oportunidad potencial de mercado y han comenzado a ofrecer su propia versión del préstamo del día de pago, llamado por algunos "crédito de nómina" o "depósito anticipado". Estos préstamos se ofrecen a los clientes que ya tienen una cuenta en los bancos y a quienes les llega su nómina vía depósito directo.

Al igual que ocurre con un préstamo rápido, los prestatarios deben reembolsar el anticipo en su totalidad cuando reciben su próximo pago de nómina. Los bancos utilizan el cargo automático para cobrarse el adeudo, lo que significa que hay muy poco riesgo de que el depósito adelantado no sea reembolsado.

¿Bajas tasas de interés?

Entonces, ¿qué tasa de interés anual crees que cobran los bancos por este préstamo casi sin riesgo? ¿20%? ¿30%? No. La mayoría cobra 10 dólares por cada 100 dólares prestados, un porcentaje sin duda mejor que el del típico prestamista payday, pero aún así da un estratosférico TAE de 261%.

Por otra parte, como los usuarios del depósito anticipado -al igual que los usuarios de los préstamos del día de pago- deben pagar el préstamo en su totalidad en su próximo día de pago, a menudo se ven en la necesidad de volver a pedir prestado para pagar ese anticipo de la nómina. De acuerdo con la CFPB, este reendeudamiento crónico es lo que da rentabilidad a los préstamos de nómina anticipada de los bancos.

Los prestatarios que utilizan estos préstamos 10 o más veces al año representan al menos el 68% de todas las transacciones de depósito por adelantado y por lo menos el 76% de todos los ingresos.

Dos reguladores bancarios, la Oficina del Contralor de la Moneda (Office of the Comptroller of the Currency, OCC) y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (Federal Deposit Insurance Corporation, FDIC), recientemente ordenaron a los bancos que regulan abandonar el negocio de los depósitos anticipados, pues concluyeron que un préstamo que un deudor normalmente no puede pagar sin pedir prestado de nuevo, no es el tipo de prácticas bancarias saludables y seguras que se esperan de las instituciones aseguradas por la FDIC.

Ahora que las entidades financieras han sido debidamente castigadas por sus reguladores, espero que vuelvan a la mesa de diseño y esbocen un préstamo de nómina que siendo rentable para ellos, también sea asequible para los prestatarios sin que tengan que enredarse en un ciclo de reendeudamiento. De hecho, ambas entidades reguladoras han exhortado enérgicamente a los bancos a que concedan a sus clientes pequeños préstamos de efectivo a bajo interés.

La FDIC ha sugerido mantener la TAE por debajo de 36%, un retorno bastante saludable en este entorno de tasas de interés. Dos de los mayores bancos que ofrecen depósitos anticipados -Wells Fargo y US Bancorp- son instituciones con buena reputación que se extraviaron en esta clase de producto financiero, y deben liderar los esfuerzos de la industria para encontrar una alternativa responsable.

Por supuesto, si los reguladores bancarios coartan los depósitos anticipados, sin que a los prestamistas payday les afecten restricciones similares, el resultado será obvio: empujarán a algunos clientes de los bancos a los brazos de esa industria usurera, que les cobrará aún más intereses. Es por esto que es esencial que la CFPB promulgue normas que apliquen sin distinción a todos los productos de préstamos payday, para darles a los consumidores una protección uniforme.

Límites

Un reciente informe de Pew Charitable Trusts identifica un enfoque prometedor en el estado de Colorado, donde han podido limitar los pagos de un préstamo de este tipo al 5% del sueldo de un prestatario; los pagos no pueden exceder ese tope. Gracias a ello los prestamistas se han visto obligados a distribuir los pagos en cuotas asequibles, lo que reduce significativamente la necesidad de recurrir a nuevos préstamos. El resultado ha sido una caída de 71% en el número medio de estos préstamos rápidos por prestatario, y una reducción del 42% en los costos prestatarios promedio.

Conforme la desigualdad de ingresos empeora y los salarios reales siguen disminuyendo en la mayoría de las familias trabajadoras, podemos esperar un aumento de la demanda de este tipo de préstamos. La mejor solución sería lograr que nuestra economía creara de nuevo buenos empleos, reformando el impuesto sobre sociedades, el gasto en infraestructura y destinar mejor los fondos para la educación a fin de formar a nuestra fuerza laboral.

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Hasta que eso ocurra (y podría pasar un largo tiempo, dada la disfunción de Washington) necesitamos vías de préstamo más responsables para las familias con problemas de liquidez.

Los bancos deben entrar en este mercado de lleno y prontamente, pero de una manera que responda a la confianza y fe que pone el público en las instituciones respaldadas por la FDIC.

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