OPINIÓN: ¿Quieres problemas?, solo di que Jesús (o Santa Claus) era blanco

Los comentarios realizados por una conductora de televisión son ejemplo de cómo no abordar un tema tan delicado como la religión en público
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Edward J. Blum, especial para CNN
Autor: Edward J. Blum, especial para CNN | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Edward Blum es uno de los autores del libro The Color of Christ: The Son of God and the Saga of Race in America. Puedes seguirlo en Twitter: @edwardjblum.

(CNN) — Megyn Kelly, conductora del noticiero estadounidense Fox News, provocó la indignación del público esta semana al insistir en que Santa Claus y Jesús son blancos y dijo que es "ridículo" argumentar que es "racista" representar a Cristo y a San Nicolás como caucásicos.

"Por cierto, para todos los niños que nos ven en casa, Santa simplemente es blanco", dijo Kelly, "pero esta persona afirma que deberíamos tener un Santa negro también".

Kelly respondía a un artículo que fue publicado en el sitio web Slate en el que decía que San Nicolás necesitaba un cambio de imagen, que tenía que dejar de ser ese viejo gordo y volverse alguien con menos "deficiencia de melanina".

La conductora rubia de ojos azules no estuvo de acuerdo.

"El que te haga sentir incómodo no significa que tenga que cambiar", dijo Kelly. "Jesús también era un hombre blanco. Tenemos a un personaje histórico verídico, como Santa; solo quiero que los niños sepan eso. ¿Cómo modificas eso a la mitad del legado de la historia y cambias a Santa de blanco a negro?".

Afirmar algo sobre San Nicolás —que era griego antes de que los impresores Currier e Ives se apoderaran de él— es una cosa. Pero en cuanto a Jesús, la gente ha discutido sobre el color de su piel desde los albores de la historia estadounidense. Incluso puede ser considerada una tradición estadounidense.

Lo novedoso en toda esta confusión es lo rápido que el público reaccionó a los comentarios de Kelly. Miles de personas han hablado al respecto en blogs, artículos, publicaciones en Twitter y actualizaciones en Facebook.

Parece que ahora, si quieres decir que Cristo —e incluso Santa— es blanco, debes prepararte para un encolerizado combate.

Las refutaciones inmediatas y generalizadas demuestran lo mucho que Estados Unidos ha cambiado en las últimas décadas. El país no solo tiene un presidente negro, sino que se ha negado a avalar que el salvador de los cristianos sea blanco. Mucho han discutido sobre si Jesús era un hombre blanco desde los primeros días de la república. Cuando los misioneros protestantes llevaron biblias e imágenes blanqueadas de Jesús a los nativos americanos, al menos unos cuantos se burlaron de lo que vieron.

Si tomamos en serio los simbolismos, Tecumseh, un guerrero de la tribu Shawnee, le preguntó al futuro presidente William Henry Harrison: "¿Cómo confiar en la gente blanca si cuando Jesucristo vino a la tierra lo mataron y lo clavaron a una cruz?".

No fue sino hasta principios del siglo XX que un grupo de estadounidenses blancos afirmó explícitamente que Jesús era blanco.

Los activistas antiinmigrantes como Madison Grant, preocupados de que la gran cantidad de inmigrantes procedentes del sur y el este de Europa —especialmente los judíos— "contaminaran" a la nación, afirmaron que Jesús era blanco para justificar los llamados a promulgar leyes excluyentes.

El volver blanco a Jesús era un medio para distanciarlo del judaísmo.

"Al representar la crucifixión, ningún artista titubea en dibujar en tonos más bronceados a los dos ladrones, en contraste con el Salvador rubio", escribió Grant en su exitoso libro xenófobo: The Passing of the Great Race (La caída de la gran raza).

"Esto es algo más que una costumbre", prosiguió Grant. Insinuó que Jesús "tenía atributos físicos y morales nórdicos, posiblemente griegos".

Kelly y Martin Luther King hijo tenían al menos algo en común: ambos afirmaban que Jesús era blanco.

Kelly lo hizo esta semana al tratar de justificar las representaciones de Santa Claus. Hace varias décadas, en los cincuentas, le preguntaron a King por qué Dios había hecho blanco a Jesús.

King respondió que el color de la piel de Cristo no importaba. Jesús habría sido igualmente importante "si su piel hubiera sido negra". Él "no sería menos importante si su piel hubiera sido blanca".

Quienes protestan por las afirmaciones de Kelly tienen al menos algo en común con el famoso predicador, Billy Graham. Los desafíos a la blancura de Cristo tienen una historia larga.

Billy Graham predicaba en la década de 1950 y escribió enfáticamente en su autobiografía Just As I Am (Tal como soy) que "Jesús no era un hombre blanco".

Sin embargo, Graham no fue el primer estadounidense en contradecir la blancura de Jesús. Ese honor pertenece a William Apess, de la tribu pequot, quien era metodista.

En 1833 escribió a los cristianos blancos: "Saben tan bien como yo que en sus ceremonias religiosas no están obligados ante un principio con piel blanca, sino con una de color".

Casi 100 años después, Marcus Garvey, vocero del movimiento Back to Africa, dijo a sus seguidores: "Nunca reconozcan que Jesucristo era un hombre blanco porque si así fuera no podría ser el Hijo de Dios y redimir a toda la humanidad. La sangre de todas las razas corría en las venas de Jesucristo".

En nuestra época, el color de Cristo se ha vuelto políticamente peligroso y materia de chistes.

En 2008, el reverendo Jeremiah Wright casi impide que el entonces senador Barack Obama ganara las elecciones demócratas primarias con sus comentarios ("Dios maldiga a Estados Unidos" y "Jesús era un niño negro pobre").

Ahora, Kelly recibe todo el peso de los ataques y, como era de esperarse, los comediantes Jon Stewart y Stephen Colbert la ridiculizaron.

Fueron pocos los estadounidenses que reconocieron públicamente que estaban en contra de Martin Luther King cuando afirmó que Jesús tenía piel blanca, en la década de 1950. Hoy, miles de personas de casi todas las razas y tribus de Estados Unidos se tomaron en serio las palabras de Kelly y las desdeñaron duramente.

Todo lo que se habla acerca de que Jesús era blanco (o no) muestra lo mucho que Estados Unidos ha cambiado. Solía haber restaurantes y aulas "solo para blancos". Ahora, ni siquiera se puede decir que Jesús era blanco sin que haya repercusiones.

No obstante, el debate esconde lo que el Jesús de la Biblia hizo realmente y cómo se relacionaba con la gente.

Los Evangelios están llenos de discusiones sobre Jesús y el cuerpo. Sanó a los ciegos y a los enfermos. Conmovía a los enfermos y ellos lo conmovían.  Atravesaron su cuerpo con espinas, una lanza y clavos y luego murió.

El fenotipo de Jesús nunca fue tema en la Biblia. Ni Mateo, ni Marco, ni Lucas, ni Juan mencionaron el tono de la piel de Cristo o el color de su cabello. Ninguno dijo que fuera blanco o negro o rojo o marrón.

Las obsesiones por la raza son manías de nuestra era, no de la era bíblica. Cuando le preguntaron qué era lo más importante, Jesús no dijo que el color de la piel o la forma del cuerpo. Indicó a sus seguidores que "amarán al Señor su Dios con todo su corazón" y que "hicieran a otros lo que querrían que les hicieran a ustedes".

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Tal vez esta temporada navideña podamos reflexionar no tanto en si Jesús era blanco o no, sino en lo que significaba para él que lo llamaran la "luz" del mundo.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Edward J. Blum.

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