OPINIÓN: Cómo Michelle Obama logró mover a EU a través del estilo

La primera dama catapultó a la fama a diseñadores jóvenes e hizo del ejercicio y la alimentación sus principales 'batallas'
Autor: Harriette Cole | Otra fuente: 1

Nota del editor: Harriete Cole es la presidenta de Harriette Cole Media Inc., exdirectora de moda de la revista Essence y ex editora en jefe de la revista Ebony, donde entrevistó y produjo varias historias sobre Michelle Obama

(CNN)¿Recuerdas cuando los 50 parecían una edad avanzada?

Las agencias de publicidad y cadenas de televisión generalmente no apuntan a ese sector de la población y los diseñadores de modas generalmente no hacen ropa para nosotros. Es difícil encontrar a alguien de más de 50 en la portada de Vogue.

Sin embargo, para muchas mujeres, los 50 años es la edad en la que comenzamos a amar a nuestros cuerpos maduros, cuando comenzamos a reclamar nuestro estilo personal. Cuando comenzamos a empoderarnos.

Entonces, ¿cómo se ve una mujer de 50 años ahora?, dos palabras: Michelle Obama.

Si ves fotos de la primera dama, desde el día en que Barack Obama tomó posesión cuando vistió un Isabel Toledo, hasta la reciente cena de Estado para honrar al Primer Ministro británico, cuando llevó un vestido de Marchesa, verás una innegable evolución.

Obama luce más joven y más cómoda en su propia piel de lo que se veía hace siete años. Lo que hace es una inspiración para todas nosotras a los 50.

Si una fotografía dice algo, dice que puede sobrellevar lo que sea con gracia, dignidad, humor y carisma. Es reconocida por sus brazos bien formados y por su objetivo saludable de ayudar a la gente joven con su programa Let’s Move, pero lo que aún resulta interesante de esta mujer afroamericana es que se ha vuelto un ícono de la moda.

Piensa en ello: cuántas mujeres en televisión y en oficinas a lo largo del mundo tenían lo que el presidente afectuosamente llama “el derecho de desnudar sus brazos” antes de que Michelle Obama comenzara a mostrarlos.

Esos vestidos sin mangas han tenido a las mujeres ejercitándose, deseando que los de ellas también puedan verse tan bien. ¡La vanidad seguramente ha llevado a la gente a tener mejor salud!

Michelle O, algo así como su antecesora Jackie O, ha conquistado repentinamente el panorama mundial eligiendo un estilo para ella que desafía la tradición. “Sin mangas”, ahí están. ¿El regreso del fleco?, ahí está. ¿La moda popular y al alcance de los habitantes de Estados Unidos? Ahí está.

La importancia del vestuario y las lecciones de estilo de Michelle Obama

¿Y por qué no? Todos los ojos estaban sobre Michelle desde el momento en que entró a la Casa Blanca. ¿Qué haría la primera dama afroamericana para dejar su marca?, ¿cómo se presentaría?, ¿cuáles serían sus momentos desafiantes?

Michelle Obama le ha presentado al país y al mundo a una mujer que no tiene miedo de sí misma, que abraza ser única y que estratégicamente dice lo que piensa.

Decirlo a través de su atuendo fue una forma inteligente de abrir muchas puertas. Michelle vendió un vestido Donna Ricco de White House/Black Market cuando apareció en el programa The View, mostrando que no debes robar un banco para verte bien. Encantó a los televidentes con un atuendo del diseñador británico-nigeriano Duro Olowu mientras se ejercitaba con niños en el programa Plaza Sésamo. Cuando se quitó una chamarra de piel para hacer 25 pushups la gente dejó de estar atenta a qué llevaba puesto y en lugar de eso prestó atención a lo que estaba diciendo.

Si Michelle Obama no hubiese salido a un escenario nacional con el ceño fruncido, golpeando sus nudillos y diciendo que debemos ser saludables y mover nuestros cuerpos o moriremos, probablemente su causa no habría sido recibida con tanto éxito. En lugar de eso ha hecho que verse y sentirse bien esté de moda.

Para la primera dama (cuya agenda secretamente se parece más a la de Eleanor Roosevelt, quien apoyó la inteligencia de las mujeres en la cara de hostilidades) participar en el arte del adorno para expandir el lente de cómo las personas se miran unas a otras y a su mundo ha sido brillante.

En 2008, Estados Unidos apostó por un presidente y una primera dama que no se parecían ni remotamente a sus predecesores. Michelle Obama no tomó ese camino predecible y producido en masa cuando se mudó al número 1600 de la Avenida Pennsylvania.

Tomó un camino menos transitado, al alejarse de los pesos pesados como Oscar de la Renta, Ralph Lauren y Carolina Herrera y al elegir dar una oportunidad a los diseñadores emergentes o de casas más pequeñas una oportunidad. Le dio a Jason Wu un impulso meteórico al usar uno de sus diseños en su primera gala inaugural, impulsó al diseñador Tracy Reese con su portada en la revista People y otro grupo de creadores (María Pinto, Narciso Rodríguez, Thakoon, Tracy Feith, Rachel Roy) obtuvo la clase de brillo que no se habían atrevido a soñar antes.      

Y ¿por qué importa todo esto? Michelle Obama ha navegado hábilmente en su tiempo en la oficina para elevar la conciencia colectiva sobre diversidad, salud y ejercicio. Ha hecho frente a los críticos que hablan de ella, y que la han atormentado por todo, desde su pasión para llevar a los jóvenes de la nación al ejercicio, o su increíble trasero o hasta los tenis que usó mientras hacía trabajo voluntario en un banco de comida.

Aún así, a sus 50, se mantiene parada (con frecuencia en sus Jummy Choos) como un ejemplo perfecto de cómo se ve ser grande y vital.

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¿Quién no quisiera verse tan bien como Michelle Obama cuando crucen la marca de la mitad de la vida? Para quienes odian allá afuera, mírense en el espejo y pregúntense ¿podrían pararse en los zapatos de Michelle?

Las opiniones publicadas en este artículo pertenecen solo a Harriette Cole

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