OPINIÓN: La abdicación en España, ¿el ocaso de la monarquía?

Con la abdicación del rey Juan Carlos la pregunta "obligada": ¿será que ha llegado el tiempo de instaurar la tercer república española?
Padre e hijo  El Rey Juan Carlos con su hijo el Príncipe de Asturias
Autor: Arlene Ramírez Uresti | Otra fuente: 1

Nota del editor: Arlene Ramírez Uresti es experta en Asuntos Internacionales y Diplomacia, catedrática en el Tecnológico de Monterrey, campus Toluca.

(CNNMéxico) El Rey Juan Carlos anuncia públicamente su decisión de abdicar a la corona y nombra como sucesor a su hijo Felipe VI, Príncipe de Asturias; por supuesto que para Felipe, el derecho a asumir el trono le viene de una legitimidad al margen de la Constitución y que, si acaso, ésta puede aceptar pero no modificar ni regular.

Se pone delante entonces, la pregunta obligada ¿será que ha llegado el tiempo de instaurar la tercer República Española?

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La abdicación pareció un secreto mal guardado durante meses, y ante la crisis política de España, ya no podía esperar. No sólo fueron el escándalo de don Juan Carlos y su cacería de elefantes, o la especulación sobre el pasado plebeyo de Letizia, ni el caso Undangaríny la Infanta Cristina.

La circunstancias se anclan, quizá en 1975 cuando el Rey asumió la Corona. Miles de ojos españoles vieron con tristeza el hundimiento de un proyecto republicano que finalmente concretara sus aspiraciones democráticas y les pusiera nuevamente, como en los tiempos de Fernando e Isabel, en la cima del liderazgo europeo.

El anuncio de don Juan Carlos, fue más una cuestión de tiempo y oportunidad que de apego a su responsabilidad monárquica. Fue cuestión de tiempo, por que sólo ahora, en 2014, se podría cuidar con suficiente antelación el proceso electoral de 2015 y, fue cuestión de oportunidad por que ante el desgaste de la clase dirigente, la imagen moderna e impecable de Letizia y Felipe aún puede ayudar a repuntar los niveles de aprobación que desde abril de 2014 están en el nivel más bajo de las últimas décadas.

No cabe duda de que los grupos antimonárquicos en España, se cuestionan la legitimidad del Príncipe de Asturias para asumir el trono, así como cuestionan que con un 3.5% de aprobación entre la población española, la monarquía siga siendo el proyecto más viable y contemporáneo al que se pueda aspirar.

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Los resultados obtenidos en los últimos estudios realizados por la OCDE, pusieron a España 21 puntos por debajo de la media obtenida por los países de la OCDE y 19 puntos por debajo de la media obtenida por los países de la Unión Europea.

A pesar de la aparente confianza de los organismos internacionales en la recuperación económica española, la percepción de la población respecto a las mejoras en las condiciones de bienestar económico no son alentadoras.

El bajo desempeño económico de los últimos años, no sólo ha alimentado los movimientos sociales antimonárquicos, sino una serie de reacciones políticas que han generado una crisis estructural de la derecha española y por supuesto un constante cuestionamiento acerca de las instituciones nacionales.

Ante la mirada del exterior y de las incipientes recomendaciones que la Sra. Merkel ha hecho: "Esta legislatura confirmará el éxito de nuestras políticas", la población española parece no poder esperar cinco años con más de lo mismo.

Mientras que el Sr. Rajoy, hace gala de una política cautelosa, sigue aumentando el riesgo de cambios abruptos en los títulos de deuda soberana del Gobierno Español, que se encuentra entre el grupo de países con ratings más bajo en la escala de las calificadoras internacionales.

Y el FMI, recomienda a España un paquete de reformas laborales para que las empresas optimicen los salarios. Se ha advertido de la insostenibilidad de la deuda de las empresas españolas y se sigue reiterando la pregunta: ¿quién pone el capital? ¿quién puede entrar a un rescate bancario? ¿quién puede tener la confianza para capitalizar a las pequeñas y medianas empresas?

La banca española acumula entre mora y adjudicados activos un total de títulos que superan el 30% del PIB, mientras la disminución de salarios continúa golpeando a la clase media y su poder adquisitivo.

Los países europeos se han apresurado a respaldar la decisión de don Juan Carlos seguramente con la intensión minimizar la especulación que pueda generar retrocesos al Euro en su carrera contra el Dólar.

Por otro lado, están los temas territoriales. El País Vasco y Cataluña, que constituyendos de los motores económicos de España. Autónomos en su identidad nacional, con cultura e idioma propios.

La crisis territorial se ha convertido en el principal reto del gobierno español de Mariano Rajoy, resuelto a mantener "la indisoluble unidad de la nación española" descrito en la Constitución Española, y por supuesto, será uno de los más temibles retos para el próximo Rey Felipe VI.

El principal desafío llega desde Cataluña, cuyos dirigentes nacionalistas pretenden celebrar un referéndum de autodeterminación el próximo 9 de noviembre de 2014.

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El País Vasco, ya sin el estigma de la lucha armada llevada a cabo por ETA hasta 2011, ha centrado sus esfuerzos en la pacificación de la región.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Arlene Ramírez Uresti.

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