OPINIÓN: Griffith, Banderas y el colapso del matrimonio para toda la vida

La separación de uno de los matrimonios icónicos de Hollywood da mucho en qué pensar a quienes se esfuerzan por tener una relación duradera
antonio banderas melanie griffith goya  (Foto: Reuters)
Autor: Pepper Schwartz | Otra fuente: 1

Nota del editor: Pepper Schwartz es profesora de Sociología en la Universidad de Washington y ha escrito y coescrito 19 libros, el más reciente es The Normal Bar. Es embajadora de la AARP para el amor y las relaciones y escribe la columna The Naked Truth en el sitio AARP.com.

(CNN)— Cuando supe que Melanie Griffith y Antonio Banderas se van a divorciar me sorprendí de mi propia reacción que, honestamente, fue de tristeza. Siempre me pareció que eran una pareja emocionante: ambos son personas apasionadas que han triunfado en un negocio arriesgado y cada uno tiene un pasado un poco complicado. Griffith se había casado tres veces antes de conocer a Banderas (dos veces con Don Johnson). Banderas tenía un matrimonio previo, pero ciertamente era el epítome del amante latino.

No obstante, a lo largo de los años pareció que estaban profundamente enamorados y firmemente comprometidos uno con el otro. Ya sé que se trata de un matrimonio de Hollywood, que puede ser un campo minado para la estabilidad marital. Pero para bien o para mal, se trata de personas reales que se casan con la esperanza de estar juntos para siempre.

Como son famosos, estamos atentos a su vida a través de los tabloides o de las revistas de moda. Se vuelven parte de nuestro paisaje diario y de cierta forma extraña nos preocupa su bienestar. Mientras leía la historia de su separación me di cuenta de que quería que se quedaran juntos… para siempre. Quería que su vida privada gozara del "felices para siempre" de sus películas.

Pensé que esta pareja tenía raíces más hondas y una conexión lo suficientemente profunda como para durar, así que creo que mi tristeza surgió al reconocer lo poco realista que fui.

Los matrimonios de Hollywood se enfrentan a dificultades particulares que afectan las probabilidades de durar para siempre. Aunque fueran una pareja promedio, la verdad es que haber llegado a los 18 o 20 años como lo hicieron no es —para nada— garantía de tener un acuerdo eterno.

Actualmente los matrimonios pueden derrumbarse en cualquier etapa de la relación. El famoso y duradero matrimonio de Paul Newman y Joanne Woodward resultó ser una anomalía más que un modelo. De verdad, cuando lo piensas, Newman y Woodward surgieron de un molde que se creó en una generación diferente y parece que ese molde se rompió.

Los matrimonios de ahora no tienen garantías de continuidad aunque hayan durado décadas. Tan solo pregúntenles a Robert Redford y a Lola Van Wagenen (duraron 27 años) o a Jerry Lewis y Patti Palmer (36 años).

De hecho, las estadísticas nos indican que el mayor porcentaje de divorcios se presenta entre personas mayores de 50 años. Así que si creías que con los años tu relación tendría una burbuja protectora, te equivocas.

El matrimonio para toda la vida se está volviendo un asunto de suerte para muchas personas, especialmente para los Baby Boomers (personas nacidas en las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial). El aguantar "hasta que la muerte los separe" tal vez es menos probable para las estrellas de Hollywood cuyo trabajo tiene un costo muy alto para sus relaciones y las dificultades económicas no suelen impedir que sus matrimonios terminen. Pero en realidad, ningún matrimonio es inmune a lo que parece ser una epidemia de colapso marital.

Bueno, pues que pase lo que tenga que pasar. Sin embargo, podemos hacer cosas para tener mayores probabilidades de quedarnos con nuestro cónyuge. Para mí eso significa que tenemos que abordar nuestra relación con decisión todos los días, cada año, cada década que estemos juntos. Tenemos que pensar en grande, divertirnos mucho, esforzarnos en ser amante y amigo del otro y hacer siempre todo lo posible para resolver los problemas que surjan en el camino. Si termina, termina… pero no deberías morir sin tener todas las oportunidades posibles de vivir.

Así que hay que ser realistas. No puedes predecir el futuro. Pensé en esto mientras miraba una foto de Melanie Griffith y vi en su brazo un enorme tatuaje que decía "Antonio".

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"Oh oh", pensé. Si ansías tener un nombre tatuado en tu cuerpo, elige el nombre de tu mamá o el de tu primera mascota. De otra forma, piensa en Melanie, Antonio y muchos otros: incluso los matrimonios largos tienen un futuro incierto. No digo que planees tu vía de salida mientras tratas de hacer una entrada firme, solo digo que tengas cuidado y tengas un Plan B.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Pepper Schwartz.

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