OPINIÓN: Cómo detener el genocidio de ISIS en Iraq

Una legisladora yazidí y el líder de esta minoría religiosa hicieron un llamado de ayuda a sus autoridades y a la comunidad internacional
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Frida Ghitis
Autor: Frida Ghitis | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Frida Ghitis escribe sobre asuntos mundiales para el diario estadounidense The Miami Herald y para la revista World Politics Review. Fue productora y corresponsal de CNN y escribió el libro A Changing World in the Age of Live Television. Síguela en Twitter @FridaGhitis.

(CNN) — "Señor presidente, nos están masacrando, nos están exterminando", se lamentó Vian Dakhil en un devastador discurso ante el Parlamento iraquí que merece que el mundo entero ponga atención.

Todos deberían observar.

La legisladora iraquí, miembro de la minoría yazidí del país, se derrumbó al final de su desconsolador ruego, mientras imploraba a su país que pusiera un alto al genocidio de su pueblo. "En el nombre de la humanidad —dijo—, ¡sálvennos! ¡sálvennos!".

Los yazidíes están atrapados en la marcha brutal del Estado Islámico en Iraq y Siria (ISIS), la organización yihadista extremista. También se la conoce como Estado Islámico; se ha autoproclamado como califato y a su líder como el gobernante de todos los musulmanes del mundo.

ISIS está dejando un rastro de destrucción y su objetivo es imponer su dominio y su interpretación del islam en Iraq, Siria, Líbano, Israel y más allá. Mientras logra victorias militares, ISIS amasa grandes arsenales, toma campos petrolíferos en Iraq, llena sus arcas y desarrolla lo que podría llegar a ser un ejército y un poder económico y político enormes si es que logra sus objetivos.

El evitar el genocidio y salvar a los yazidíes es un imperativo humanitario en sí. Pero detener a ISIS, un grupo derivado de al Qaeda (que es demasiado extremo hasta para al Qaeda) es importante para evitar que las cosas empeoren en el convulso Medio Oriente, además de que es indispensable para la estabilidad mundial.

No solo Dakhil pidió ayuda y no solo el disfuncional Parlamento iraquí puede brindar apoyo.

Las potencias mundiales —Estados Unidos— pueden intervenir de forma importante para ayudar a salvar a Medio Oriente de una de las organizaciones más implacables y peligrosas que operan actualmente en una de las partes más importantes del mundo.

Los kurdos del norte de Iraq son valientes y decididos. Aman a Estados Unidos, que los ayudó a sobrevivir en dos ocasiones a los intentos genocidas de Saddam Hussein. Su ejército, al que se conoce como Peshmerga (que significa los que se enfrentan a la muerte en kurdo) han luchado contra ISIS pero los superan en armamento. Eso se debe en parte a que el Ejército iraquí abandonó sus armas (estadounidenses) y huyó cuando ISIS avanzó desde Siria y tomó Mosul.

Los kurdos están preparados para desafiar a ISIS y no hay nadie mejor que ellos para hacerlo. Son moderados, pro-Occidente, están comprometidos con un Iraq multiétnico y diverso en términos religiosos, además de que están listos para el desafío.

Tienen todo qué ganar si triunfan y todo que perder si fracasan. Estados Unidos debería ayudar a armarlos. A los escépticos les preocupa que al ayudar a detener a los sunitas de ISIS, Estados Unidos esté tomando partido por el Irán sunita. Sin embargo, los kurdos son la opción perfecta para evitar esa doble trampa.

Quienes se oponen a armar a los kurdos también se inquietan porque eso podría agravar la desintegración de Iraq. No tiene por qué ser así. Si Iraq sobrevive, debería hacerlo como un Estado federal en el que los sunitas, los chiitas y los kurdos compartan el poder. Si Iraq no sobrevive y los kurdos iraquíes al fin obtienen su propio Estado, de ninguna manera sería un resultado catastrófico.  

Los kurdos merecen tener un Estado al igual que los demás pueblos, pero han sido pacientes y leales al ayudar a Iraq a sobrevivir. Los kurdos perdieron cientos de miles de personas a causa de la campaña genocida de Saddam Hussein en Anfal y hoy merecen una oportunidad de ayudar a salvar a Iraq… y a sí mismos.

ISIS avanza, mata gente, presume alegremente sus atrocidades mientras destruye comunidades minoritarias antiguas. Los turcomanos, los chabaquíes, los cristianos y los musulmanes chiitas han soportado la brutalidad de sus nuevos gobernantes.

En Mosul (la segunda mayor ciudad de Iraq, de la que ISIS se apoderó en junio) se ordenó a los cristianos que se conviertan o se enfrenten a la muerte. Por primera vez desde el surgimiento del cristianismo no hay cristianos en Mosul.

El destino de los yazidíes podría ser peor. Como dijo Dakhil al Parlamento, "están exterminando de la faz de la Tierra a una religión entera". Dijo que era "una campaña de genocidio".

La cámara escuchó incómoda mientras describía la difícil situación de los yazidíes, una minoría religiosa antigua que se ha enfrentado a la discriminación y a la persecución durante siglos pero ha logrado sobrevivir… hasta ahora.

Las creencias religiosas de los yazidíes son una combinación del zoroastrismo persa con elementos del islam e incluso del judaísmo. ISIS afirma que son "adoradores del diablo".

El mundo se enfrenta ahora a dos desafíos urgentes: evitar el genocidio de los yazidíes e impedir que ISIS siga conquistando grandes porciones de Medio Oriente. Si se bombardean las posiciones de ISIS se podría salvar a los yazidíes, pero es esencial apoyar a los kurdos para tener éxito en ambas misiones

Desde la toma de Mosul —cerca de donde vive la mayoría de los yazidíes, ISIS ha matado a cientos de hombres yazidíes. Las mujeres, como dijo Dakhil, "quedan como esclavas y las venden en el mercado de esclavos". Durante el fin de semana, los combatientes de ISIS emprendieron una nueva ofensiva y expulsaron a la Peshmerga kurda que había protegido a los yazidíes. La ciudad yazidí de Sinjar cayó en manos de ISIS y decenas de miles de sus habitantes huyeron a las montañas para escapar de la crueldad de los yihadistas.

La gente desplazada apenas puede sobrevivir en su escondite en las montañas. La UNICEF anunció que ya murieron 40 niños yazidíes. ISIS rodea a grandes cantidades de yazidíes, que carecen de agua y alimento. La UNICEF estima que hay hasta 25,000 niños que necesitan ayuda desesperadamente.

Dakhil se lamentó ante sus colegas del Parlamento iraquí, pero el líder de los yazidíes hizo un llamado más extenso a las potencias mundiales, un llamado no menos desesperado a pesar de que lo presentó con digna mesura. Fue una carta dirigida a los líderes kurdos e iraquíes, a la comunidad internacional y a Barack Obama, presidente de Estados Unidos, con el título de Llamado de ayuda urgente del príncipe Tahseen Said.

El príncipe Said, quien se considera líder de los yazidíes del mundo, explicó que su pueblo es pacífico, respeta a todas las religiones y ha ayudado a otros durante las penurias humanitarias. Actualmente, dijo, "necesitan desesperadamente de la ayuda de sus hermanos".

Pidió que ayuden al pueblo yazidí "lo más pronto posible".

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Si ignoramos su ruego sería como apartarse para dar paso al genocidio. Ya nos advirtieron.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Frida Ghitis.

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