OPINIÓN: Hemos perdido la mitad de las especies. ¿Podemos revertirlo?

El vicepresidente para AL de WWF dice que usamos los recursos de la Tierra como si tuvieramos más de un planeta a nuestra disposición
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Roberto Troya
Autor: Roberto Troya | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Roberto Troya es vicepresidente para América Latina y el Caribe de WWF.

(CNNMéxico)– En tan solo 40 años, la cantidad de vida silvestre se redujo a la mitad en todo el mundo; estamos hablando de que las especies terrestres disminuyeron en un 39%, al igual que las especies marinas, mientras que las especies de agua dulce disminuyeron en un 79%.

La vida silvestre constituye el tejido de los ecosistemas que sustentan la vida en la Tierra y son el barómetro de lo que le estamos haciendo a nuestro propio planeta. Estamos ignorando esta pérdida y por ello comprometemos nuestro futuro.

El Informe Planeta Vivo 2014 nos indica que usamos los recursos de la Tierra como si tuviéramos más de un planeta a nuestra disposición. Cuando tomamos más de lo que se puede reponer, arriesgamos nuestro futuro.

La conservación y el desarrollo sostenible van de la mano

La prosperidad económica y nuestro bienestar dependen de los recursos proporcionados por un planeta saludable y el buen manejo de los mismos.

Para que esto suceda se requiere un cambio. Hay que pensar globalmente y buscar que los sectores público, privado y de la sociedad civil se unan en torno a una causa: el futuro de nuestro único planeta. Esto implica dejar de creer que vivimos en un mundo ilimitado.

La situación en América Latina

De acuerdo con el Informe Planeta Vivo 2014, América Latina muestra la mayor pérdida de biodiversidad, con un 83 por ciento de disminución en las poblaciones de especies silvestres entre 1970 y 2010. Sin embargo, la región también presenta varios programas importantes que buscan revertir la pérdida de biodiversidad, de acuerdo con el Informe.

Estas pérdidas destacan la intensa presión sentida por las especies tropicales. Para las miles de especies monitoreadas por el reporte, los trópicos exhibieron un 56% de pérdidas poblacionales en comparación al 36% en zonas temperadas. Las mayores amenazas a la biodiversidad que han sido registradas son la pérdida y degradación de los hábitats, pesca y cacería y cambio climático.

Mientras la biodiversidad disminuye, el aumento en el consumo per cápita de América Latina impulsa el crecimiento de la huella (una medida de las demandas de la humanidad a la naturaleza). América Latina ocupa un lugar en medio de la lista regional de la Huella Ecológica del Informe.

La perspectiva de un planeta

Es urgente detener el agotamiento de los recursos naturales, restaurar los ecosistemas, conservar la biodiversidad y mantener los servicios ecosistémicos esenciales. Además, necesitamos dar acceso equitativo a los recursos naturales y proporcionar alimentos, agua y energía a la creciente población global.

El capital natural de la Tierra, sobre el cual está construida nuestra prosperidad social y económica, es finito. Esta realidad debería estar inscrita en cada predicción económica y estrategia de desarrollo, en los planes de negocios y en las decisiones de inversión, y en la escogencia de nuestros medios y estilos de vida.

Aunque el Informe no deja dudas acerca de la escala de los retos que enfrentamos, podemos seguir teniendo esperanza. Un sinnúmero de ejemplos, en diferentes lugares del mundo (Dinamarca, Ruanda/Uganda, Australia, Sud África, Brasil, Chile y Belice) demuestra que contamos con el conocimiento y herramientas para  preservar el capital natural, producir mejor yconsumir de forma más responsable.

En Chile, por ejemplo, el Informe perfila la Ecorregión Marina Chiloense como un modelo de conservación marina. Se destaca al Parque Marino Tic Toc, por proteger un hábitat crucial para las ballenas azules, delfines e importantes poblaciones de peces.

El caso en Belice, demuestra cómo el Plan de Manejo Integrado de la Zona Costera nacional usa evidencia científica para equilibrar las necesidades de los peces, el turismo y el desarrollo, para minimizar las amenazas sobre los hábitats naturales.  

Por otro lado, en Brasil se destaca cómo se ha reducido a más de la mitad la deforestación en el estado amazónico de Acre, mientras incrementa la producción de la agricultura, reduce la pobreza y evita la emisión de casi 500 mil millones de toneladas de carbono.

Debemos saber dónde queremos estar con respecto a la vida en el planeta y solo así podremos determinar qué debemos hacer para llegar allí. Si no reconocemos que vivimos en un planeta finito y que debemos actuar dentro de ciertos límites, comprometeremos aún más nuestra existencia como especie.  Solo si nos planteamos qué debemos hacer juntos, simultáneamente lograremos conservar la vida en el planeta y obtener beneficios ambientales, sociales y económicos comunes.

Las opiniones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a Roberto Troya.

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