OPINIÓN: Obama sale al ataque

Un grupo de expertos analiza para CNN el mensaje a la nación de Barack Obama, en el que, coinciden, el presidente se mostró desafiante
El presidente Barack Obama dando su mensaje este martes ante el Congreso de Estados Unidos
El presidente Barack Obama dando su mensaje este martes ante  El presidente Barack Obama dando su mensaje este martes ante el Congreso de Estados Unidos
(Reuters) -

Nota del editor: CNN pidió opiniones sobre el informe presidencial que Barack Obama rindió el martes 20 de enero por la noche. En él, el presidente presumió la reactivación de la economía, trazó un plan cuyo objetivo es ayudar a la clase media y llamó a los republicanos a trabajar con el otro partido. Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a los autores.

Julian Zelizer: Necesita buena suerte para que su plan avance en un Congreso republicano

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, rindió un difícil informe con el que ofreció un poco de consuelo a los demócratas, quienes temían que se había rendido. Lo más importante fue que presentó un controversial plan para imponer cargas fiscales a los estadounidenses más acaudalados por medio de reformas con las que se subsanan las lagunas y se financian reducciones a los impuestos para los estadounidenses de clase media, con lo que aprovecha el populismo que le ha granjeado apoyo a políticos como la senadora Elizabeth Warren.

No obstante, los demócratas no deberían emocionarse demasiado. Los discursos pueden ser conmovedores y ciertamente pueden inspirar, pero la situación en el capitolio sigue siendo complicada para quienes proponen una reforma liberal. Los republicanos tienen un control firme en la Asamblea de Representantes y en el Senado y el Partido Republicano se ha inclinado a la derecha constantemente. Los republicanos del Congreso han demostrado que saben cómo usar las herramientas procedimentales para impedir el avance del presidente.

Casi no hay indicios de que los republicanos estén preparándose para cambiar súbitamente de opinión y empezar a negociar con la Casa Blanca. Es probable que la propuesta fiscal fracase en el Congreso o que el presidente se vea obligado a negociar los aumentos a los impuestos para los ricos y a terminar por conceder reducciones a todos. Eso difícilmente se traduce en una política progresista.

La erosión del poder demócrata en el Congreso desde 2010 ha sido devastadora para el partido. El Congreso demócrata fue el impulso del éxito del presidente en sus dos primeros años al mando. Aún en los momentos de mayor empuje, el presidente tenía poco espacio para maniobrar. La situación no ha cambiado… de hecho ha empeorado.

Los republicanos también están listos para pelear y, como controlan el Congreso, podrán contraatacar con fuerza.

Julian Zelizer es profesor de Historia y Asuntos Públicos en la Universidad de Princeton e investigador en la fundación New America. Escribió el libro The Fierce Urgency of Now: Lyndon Johnson, Congress and the Battle for the Great Society.

Timothy Stanley: una vuelta de la victoria en vano

Ese fue un informe presidencial muy surrealista. El presidente Obama puede ser un hombre muy extraño. Su partido sufrió una derrota histórica en las elecciones intermedias, el terrorismo islamista está en marcha, y sus índices de aprobación siguen sin impresionar a nadie. Sin embargo, en su discurso, Obama insinuó que se siente en su mejor momento. Celebró, se burló de la oposición, hizo promesas que superan su capacidad e incluso se comprometió a colonizar Marte. Fue un buen discurso, bien pronunciado. Pero también fue pura fantasía.

La economía no está tan bien como quiso hacer creer: la participación de la fuerza laboral llegó al nivel más bajo en 36 años. Se regodeó en el sufrimiento del pueblo ruso a causa de las sanciones y luego aplaudió la normalización de las relaciones con Cuba, una de muchas contradicciones.

Otro de los ejemplos de su habilidad para asumir dos posturas a la vez fue cuando llamó a crear una política nueva, más amable y luego, con un comentario improvisado, les recordó a los republicanos que él había ganado dos elecciones presidenciales.

Sin embargo, su memoria no estaba tan bien en lo que se refiere a ciertos asuntos. El presidente celebró al matrimonio entre homosexuales como si fuera una historia de libertad y un "derecho civil". No obstante, se opuso a él hasta antes de las elecciones pasadas. Mientras reafirmaba la necesidad de pagar salarios iguales a hombres y mujeres, persisten las diferencias en la Casa Blanca.

Todos sabemos que Obama es un buen orador y sí, este fue un buen discurso. Pero tenía elementos de autoengaño. La gente que tiene realmente el poder son los republicanos. Ellos no dejarán que Obama trate los siguientes dos años como si fueran una vana vuelta de la victoria.

Timothy Stanley es historiador y articulista del diario británico The Daily Telegraph. Escribió el libro Citizen Hollywood: How the Collaboration Between L.A. and D.C. Revolutionized American Politics.

Frida Ghitis: En negación respecto a la política exterior

¡Si tan solo el presidente Obama tuviera una razón válida para jactarse de los avances en política exterior como lo hizo respecto a la economía nacional! El presidente presumió el éxito más allá de las fronteras de Estados Unidos y sonó hueco. "Creo en un liderazgo estadounidense más inteligente", dijo, mientras explicaba su plan estratégico.

Unas horas antes de que Obama hablara, unos rebeldes que cuentan con el respaldo de Irán perpetraron, justo a las puertas de Arabia Saudita, un golpe contra el presidente de Yemen, país que contaba con el respaldo de Estados Unidos. Obama no habló de eso, claro. La realidad es que Obama sabe que la situación mundial es delicada y ha empeorado desde que asumió la presidencia.

La herida supura en el centro del mayor fracaso de la administración de Obama: Siria. Tras prometer y prometer que daría armas a los rebeldes moderados, la administración ha actuado con timidez y el resultado es desastroso en Medio Oriente, se ha esparcido a Iraq y reverbera en las calles de París, Sydney, Ottawa y otras partes.

Más de tres años después de que declarara que "al Asad (presidente de Siria) debe irse", la crisis se ha metastatizado. Hoy, los conflictos internacionales han dejado más de 50 millones de refugiados, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Obama se las arregló para jactarse de Iraq, Estado que casi deja de existir en meses pasados ya que las fuerzas de ISIS capturaron la segunda ciudad más grande y siguieron capturando grandes zonas del país.

Respecto al programa nuclear de Irán, Obama criticó duramente a algunos miembros del Congreso que analizaban la aplicación nuevas sanciones, mismas que juró vetar.

Además, Obama se adjudicó el colapso de la economía de Rusia, aunque en realidad los precios bajos del petróleo afectan más a la Rusia de Putin que las políticas estadounidenses. De hecho, la caída del precio del petróleo ayudará más que nada a la política exterior estadounidense.

Obama puede adjudicarse el mejoramiento de las relaciones con Cuba y Myanmar. Pero afirmar que su presidencia ha tenido éxito en el frente de la política exterior es simplemente incorrecto. Aún tiene dos años para mostrar resultados… en las cosas que ya está presumiendo.

Frida Ghitis es articulista de asuntos mundiales del diario estadounidense The Miami Herald y del World Politics Review. Fue productora y corresponsal de CNN y escribió el libro The End of Revolution: A Changing World in the Age of Live Television. Síguela en Twitter: @FridaGhitis.

Ruben Navarrette: El orgullo desmedido no es lo mismo que el liderazgo

Fue como si el presidente Obama hubiera pasado totalmente por alto el resultado de las elecciones de noviembre. Alguien tiene que decirle que su partido ya no controla una sola de las Cámaras del Congreso, ya no digamos ambas, como ocurrió entre 2009 y 2011.

En su séptimo informe presidencial, Obama fue más atrevido y audaz que nunca. Dedicó la primera parte de su discurso a presumir que su administración por sí sola había salvado al país de una guerra prolongada, de la decadencia de los valores y de la ruina económica; en la segunda parte presentó una lista de deseos que contenía lo que él cree que aún hay por hacer en los dos últimos años de su presidencia para concluir con la salvación.

Normalmente, los estadounidenses pensarían que esta clase de cosa es refrescante: un líder tan comprometido con sus principios que no titubea en las políticas, ni siquiera de cara a la creciente oposición política.

No obstante, esa no es la impresión que da este drama: no es refrescante. Es ridículo. El presidente acaba de sufrir el claro repudio a sus políticas y en vez de retroceder y reevaluar su estrategia para que las cosas se hagan en un entorno que ha cambiado radicalmente, está duplicando su apuesta. Eso no es liderazgo, es orgullo desmedido. Tristemente, este a menudo es incompatible con aquel.

Ruben Navarrete es colaborador de CNN y periodista del Washington Post Writers Group. Síguelo en Twitter: @rubennavarrette.

Donna Brazile: Una visión para levantar a la clase media

Anoche, el presidente compartió su visión de progreso para el país: un plan que se centra en la expansión de oportunidades para todos, en luchar por las familias de clase media y en hacer que la economía avance. Mientras escuchábamos que el presidente Obama decía: "en este momento en el que la economía crece, los déficits se reducen, la industria prospera y la producción de energía se dispara, hemos salido de la recesión y somos más libres para escribir nuestro propio futuro que cualquier otro país de la Tierra. Ahora depende de nosotros elegir quiénes queremos ser durante los próximos 15 años y en las décadas por venir".

Lo que también vimos claramente es que los demócratas y los republicanos tienen ideas muy diferentes respecto a cómo queremos que sea ese futuro.

Este país intentó aplicar una economía de derrame y fracasó; muchos estadounidenses quedaron rezagados por las políticas que favorecieron a los más ricos, políticas económicas que se basan en el trabajo de la clase media y que garantizan que todos puedan beneficiarse con esta recuperación. Pero los republicanos no dejan de pelear solo por los que están en la cima y por las grandes corporaciones, que coincidentemente están en línea con sus intereses económicos y políticos.

Mientras el presidente compartía su visión para el país (la expansión de oportunidades), una visión en la que "todos tienen una oportunidad justa, todos hacen su parte justa y todos juegan con las mismas reglas", los republicanos han demostrado una y otra vez que no les interesa pelear por la igualdad de oportunidades. Tan solo miren su asombrosa negativa a aplaudir cosas como el acceso a la educación, el cuidado infantil asequible o los permisos de enfermedad con goce de sueldo.

El presidente tiene un informe presidencial más que dar. Esperemos que el año próximo, ambos partidos encuentren algo que celebrar respecto a una economía que mejora para todos.

Paul Begala: La magia regresa

Barack Obama no parecía un hombre a cuyo partido apalearon en las elecciones intermedias, hace apenas unas semanas. Se mostró poderosamente confiado, profundamente optimista e incansable y orgullosamente progresista. Hizo un homenaje justo a nuestros soldados e hizo que los miembros de ambos partidos se pusieran de pie. Pero después se concentró en una agenda económica que los demócratas aman y que los republicanos detestan. Declaró que "el veredicto está claro: la economía de la clase media funciona. Expandir las oportunidades funciona. Estas políticas seguirán funcionando siempre y cuando la política no se interponga".

El presidente sorprendió al Partido Republicano y promovió un plan dirigido al núcleo de la clase media, especialmente a aquellos hombres y mujeres trabajadores que son la base de su partido: justicia fiscal, cuidados infantiles, permisos de maternidad, equidad salarial, aumento del salario mínimo y reducción "a cero" de los costos de las universidades comunitarias.

Tanto Estados Unidos como el presidente han recuperado su magia: hay millones de empleos nuevos, la gasolina cuesta menos de 2.50 dólares por galón (unos 16 pesos por litro), los salarios finalmente empiezan a subir y el déficit a reducirse.

Paul Begala, estratega demócrata y analista político de CNN, fue consultor político de la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992 y asesor de Clinton en la Casa Blanca. Es consultor de Priorities USA Action, un supercomité de acción política pro-Obama.

Raul Reyes: Cuba, un punto brillante en política exterior

El optimismo gana. Ese fue el mensaje central del sorprendentemente conmovedor informe presidencial que Obama dio anoche. Delineó sus prioridades políticas y lo hizo mientras apelaba a la "decencia básica de los valores estadounidenses, no a nuestros temores básicos". Pudo haber dado una vuelta de la victoria desafiante en vista de sus crecientes índices de aprobación y de los acontecimientos económicos favorables. Sin embargo, se mostró elegante mientras presentaba su visión para los próximos dos años. Incluso preparó partes de su mensaje de forma que abre la puerta a puntos de interés para los conservadores e hizo notar que quería que todos los estadounidenses contribuyeran y participaran del éxito de Estados Unidos.

Cuba fue el país que mereció más menciones en el discurso de anoche y Obama suscitó el aplauso más ruidoso de la noche al mencionar que su administración restauró los lazos diplomáticos con ese país. El presidente lo dijo de forma sencilla: "Cuando lo que estás haciendo no ha funcionado en 50 años, es hora de hacer algo nuevo".

Su disposición de entablar una conexión mayor con el pueblo cubano contrastó profundamente con las imágenes del senador republicano por Florida, Marco Rubio, furioso en su asiento. El presidente tampoco dejó pasar la oportunidad de recordarle al Congreso que debería empezar con la labor de poner fin al embargo, postura que una clara mayoría de estadounidenses respalda.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Lo más impresionante fue que el presidente habló de los temas más controversiales de Estados Unidos (la inmigración, los derechos reproductivos de las mujeres y las relaciones raciales) y señaló que podían ser temas unificadores. Esto fue personalmente inspirador y políticamente hábil. El presidente se mantuvo firme en su creencia de que somos, de hecho, Estados Unidos.

Raul A. Reyes es abogado y miembro de la Junta de Colaboradores del diario USA Today. Síguelo en Twitter en  @RaulAReyes.

Ahora ve
Periodista hispana vivió en carne propia la intolerancia de integrante del KKK
No te pierdas
×