OPINIÓN: El camino 'kafkiano' para conocer quiénes son mis candidatos

Intentar ser un buen ciudadano y acercarse a las propuestas de los aspirantes implica una difícil tarea desde de identificarlos
La crítica a la publicidad política en México
Autor: Pablo Majluf | Otra fuente: 1

Nota del editor: Pablo Majluf es periodista y maestro en Comunicación por la Universidad de Sydney, Australia. Escribe sobre comunicación y cultura política. Es coordinador de información digital del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY). Las opiniones de Pablo Majluf son a título personal y no representan necesariamente el criterio o los valores del CEEY.

(CNNMéxico) —A un mes de las elecciones intermedias en México, y sin olvidar la tradicional apatía política que nos caracteriza —documentada ampliamente en diversos estudios y encuestas de cultura política, como la Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (INEGI)—, el ciudadano común se debe sentir más abrumado que Josef K, el inmortal personaje de El Proceso de Franz Kafka, si es que, por un milagro, decide averiguar quiénes son sus candidatos.

En el relato, Josef K es arrestado una mañana por una razón que desconoce. Desde ese momento se ve inmerso en un mundo legal hiperburocrático, un laberinto sin entradas ni salidas, donde la información es sombría, los muros altos, los personajes velados, las reglas opacas. Una maraña ante la cual, inevitablemente, se siente indefenso.

Me puse los zapatos de buen ciudadano, interesado, comprometido, inquisitivo, y me di a la tarea cívica —misma que a diestra y siniestra recomiendo a todos mis conocidos, como muestra inequívoca de participación ciudadana— de averiguar quiénes son mis candidatos a diputado local, federal y delegaciones (vivo en el Distrito Federal). Bueno, no sería hipérbole decir que me sentí como Josef K.

Para empezar, debes disponer de cuantiosos medios… materiales y espirituales. Si no cuentas con acceso a Internet —como es el caso, según el INEGI, de por lo menos 65 millones de mexicanos— lo que procede es hablar por teléfono al INE, donde te espera un fatigoso torrente de contestaciones automáticas, conmutadores, buzones, números y transferencias que, como el sistema penitenciario de Kafka, no ofrece respuestas. Tarde o temprano, sin importar cuán ejercitada esté la paciencia, se opta por colgar. 

Si en cambio tienes la fortuna de contar con internet, no creas que el camino se hace más ancho. Además de la tortuosa secuencia de interfaces digitales que con perseverancia debes seguir, también debes estar versado en el ininteligible lenguaje burocrático que distingue a los diputados y sus jurisdicciones electorales. Debes saber, por ejemplo, la diferencia entre mayoría relativa y representación proporcional, entre distrito local y federal, y términos nebulosos como circunscripción, sección y entidad.

Si a estas alturas no te has perdido en el laberinto —cosa improbable—, y lograste con tu perseverancia llegar hasta la real, auténtica, única y oficial lista de candidatos… aún no cantes victoria: te toparás con la sorpresa —y creías haber acabado— de que la abrumadora mayoría de candidatos no proporciona ningún tipo de semblanza. ¿Quiénes son? ¿Qué han hecho? ¿Qué proponen? ¿Por qué quieren ser diputados? ¿Qué estudiaron?... Nada, ni una luz.

Según la Estadística de Candidatos que han publicado su perfil curricular en el sistema, del INE, sólo 18% de los candidatos del PAN han informado a sus ciudadanos quiénes son. PRI, 16.8%; PRD la ya francamente risible cifra de 2.25%, o sea, sólo 9 de sus 400 candidatos; PT, 9.25%; Verde, 11.6%; MC, 12.2%; Alianza 13.2%; Morena 17.2%; Partido Humanista 5.14%; Encuentro Social 23.44%; y candidatos independientes —un aplauso— 50%.

Cuando entras a ver tu propio distrito, te encuentras que el perfil de tus  candidatos exhibe la máxima leyenda kafkiana: Sin Información, Sin información, Sin información, Sin información… etcétera… mientras, desesperanzado, das clic hacia abajo con el mouse. Me pondré de ejemplo: de los ocho candidatos a diputado federal de mi distrito, sólo sé más o menos quiénes son dos: el de Partido Humanista y el de Encuentro Social (ambos con ínfimas probabilidades de ganar). Y cuando, como un hijo a su padre, acudes al INE en busca de respuestas, el INE te contesta que "el número de currículas (sic) publicadas y su contenido son responsabilidad de los actores políticos. El Instituto únicamente apoya para su difusión". Ah… bien. Gracias.

Señoras y señores del INE y partidos políticos: estamos a un mes de las elecciones y yo, como periodista, con un arsenal de herramientas de investigación, no sé —porque no puedo saber— quiénes son mis candidatos.

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¿Quieren cultura de participación? Primero que todo, lean a Kafka. Segundo, pónganse en los zapatos del ciudadano. Tercero, recuerden que la tragedia de Iguala se pudo haber evitado si los ciudadanos hubieran sabido quién era José Luis Abarca. ¿O acaso lo que no quieren es precisamente participación?

Las opiniones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a Pablo Majluf

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