OPINIÓN: 'El Tri' ganó un partido y perdió mucho más

La prensa señaló a la selección mexicana como corrupta, ilegal y capaz de comprar a un árbitro para ganar la Copa de Oro por el famoso penal
¿Quién es Miguel el 'Piojo' Herrera?
Autor: Ernesto Campos | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Ernesto Campos es consultor de Relaciones Públicas especializado en instituciones deportivas. Ha trabajado para empresas como Adidas, la WWE y ligas internacionales como la NBA. Imparte el Seminario de Especialización en Periodismo Deportivo en la Escuela Carlos Septién García. Síguelo en su cuenta de Twitter @trotaestadios

(CNNMéxico)— A nivel deportivo, la Selección Mexicana había tenido por tradición una circunstancia que la volvía carismática y retomaba la pasión de los aficionados con frecuencia. Se trataba del papel de víctima combinado con la mala suerte y con la injusticia deportiva; a la hora buena, al Tri le caía esa maldición que le quitaba la oportunidad de trascender.

Pelé lo dijo alguna vez tras enfrentar a la selección que dirigía Ignacio Trelles en los años 1960. “Me impresiona cómo un equipo que jugó tan bien se las arregló para acabar perdiendo 2-0”. Todavía en 2014 cargamos con las maletas y el #NoEraPenal de regreso de Brasil. 

En pocos meses la historia le cambió al Tri, y en un verano que será inolvidable, su imagen dio toda la vuelta. De ser la víctima pasó a ser el verdugo en cuanto a la percepción pública, y su técnico Miguel Herrera dejó su puesto como el “bien amado” para recalar en el “mal querido”.

Nos ubicamos en una escena: Andrés Guardado está solo frente al arquero de Panamá, Jaime Penedo, en el cobro de un penal. Lo ocurrido minutos antes indigna a los jugadores y aficionados centroamericanos, mientras que los mexicanos, en su mayoría, ven apenados lo que ocurre. En la televisión, los narradores de Televisión Azteca acusan "amaño" y un descaro nunca antes visto.

Lee: Panamá pide investigar "amaño" en el partido ante México en Copa Oro

En casa, muchos piden que lo falle a propósito; en la televisión, los narradores lo claman. La jugada que derivó la pena máxima fue una pifia arbitral, que sumada a una polémica decisión cuatro días antes ante Costa Rica, hacían poco creíble que se tratara de un accidente o un error.

Guardado decide tirar de buena manera y anota. En ese momento su destino y su imagen va a cambiar, no importa lo que pase. Él no fingió nada, no engañó a nadie y no faltó al reglamento. Sin embargo, muchos ya lo señalan como un futbolista que no quiso hacer historia en el juego limpio.

México jugó como (casi) siempre, pero ganó como nunca: poco creíble, y por ello la prensa en Centroamérica cayó en una práctica peligrosa, la manipulación informativa para equiparar al futbol con la patria y de inmediato acusó a México como país representado en su equipo de futbol de corrupto, ilegal y capaz de comprar a un árbitro para ganar la Copa Oro.

En mi opinión, la única culpa real con la que carga el Tri es la de haber jugado mal ante Panamá. En la cancha fue superado incluso con un hombre más y merecía perder sin contemplaciones. El error del árbitro estadounidense se da en el momento más inoportuno cuando la Concacaf y la FIFA son investigadas por corrupción.

Reitero que lo anterior ha sido utilizado de manera peligrosa y ha generado que en redes sociales y en la calle se ataque sobremanera a México en Centroamérica y en Estados Unidos. La sociedad mexicana no tiene nada que ver con lo que ocurrió en la cancha y esto incrementará el resentimiento histórico de muchos vecinos del sur.

En más de una ocasión he sido maltratado al llegar a aeropuertos en Centroamérica al hacerlo con pasaporte mexicano, y más si mi viaje se da en épocas de eliminatorias mundialistas. Incluso recuerdo cuando la Selección Mexicana fue recibida por oficiales de migración con tapabocas en 2009, año de la epidemia del virus AH1N1.

¿Por qué se sospecha que México “compró” los resultados? Porque es complicado entender tanta incompetencia arbitral, en primer lugar, y por la parte comercial que tiene al Tri y a la selección de Estados Unidos como los principales actores de una rivalidad que genera ventas en derechos de televisión y la incorporación de patrocinios.

Lee: Del me gusta al nada bien, la actuación del Tri en Copa Oro, según 'Piojo'

También por la necesidad deportiva de participar en la Copa Confederaciones, la cual sirve de ensayo un año antes de la disputa de cada Mundial. La verdad es que, a pesar de que México ganó la edición de 1999, jugada en casa, este resultado no determina nada a nivel deportivo. Eso se demuestra con los Mundiales aceptables que tuvo el tricolor pese a los fracasos de 2001 y 2013.

Cuando se jugó bien una Copa Conferderaciones en 2005, el Mundial del año siguiente en Alemania fue penosa, con una selección dirigida por Ricardo La Volpe que no pudo ganarle a Angola.

Pero no se ha visto del otro lado…

¿Qué pierde México? En primer lugar, el papel de mártir deportivo en el que vivió por mucho tiempo. No podrá ampararse en las derrotas honrosas para solventar algunos fracasos, como el que se vivió en Fortaleza ante Holanda en el Mundial de Brasil el año pasado. Pero más importante es el hecho de lastimar su reputación también como marca.

A la hora de las renegociaciones con patrocinadores puede influir el hecho de que ahora se estaría apostando por un equipo cuya credibilidad y honor ya fue cuestionado.

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Por eso, ese penal de Andrés Guardado era más que una simple decisión, y el futbolista optó por hacer su trabajo. No violó ninguna regla ni abusó de nadie. Esa fue una jugada en la que nadie ganó y perdieron todos, empezando por el futbol.

Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente del autor.

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