OPINIÓN: La consulta ciudadana del Corredor Cultural Chapultepec

La principal ventaja de un mecanismo de democracia radica en que las decisiones consultadas entre la ciudadanía tiene una mayor legitimidad
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Yuri G. Beltrán Miranda
Autor: Yuri G. Beltrán Miranda | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Yuri G. Beltrán Miranda es consejero electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal. Es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y licenciado en Economía por la UNAM. Síguelo en su cuenta de Twitter: @yuribeltranm

(CNNMéxico)— El domingo 6 de diciembre la Ciudad de México vivió un momento histórico. Los ciudadanos salieron a opinar para decidir si debía o no realizarse el proyecto del Corredor Cultural Chapultepec-Zona Rosa. Los resultados fueron de suma relevancia pues mostraron que la participación y opinión de los ciudadanos puede ser motor de las decisiones públicas.

Los habilitados para sufragar fueron sólo aquellos que tuvieron credencial para votar con domicilio en la delegación Cuauhtémoc. El día de la jornada, la opción mayoritaria optó por el "no" al Corredor Cultural, es decir, el 63.5 por ciento se opuso al proyecto, mientras que el 35.3 por ciento se mostró a favor. El 1.2 por ciento fueron boletas anuladas.

Este resultado mostró la importancia decisora que pueden tener este tipo de mecanismos de democracia directa, sobre todo, en cuestiones tan importantes como el emprendimiento de una obra trascendental para esa localidad.

Para llevar a cabo este proceso, el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) siguió la recomendación internacional que sugiere el "Código de buenas prácticas sobre referendos" de la Comisión de Venecia. Se garantizó una cobertura equitativa a los simpatizantes y a los opositores de la propuesta. Para ello se convocó a asambleas abiertas en la delegación para que sus habitantes eligieran representantes del "sí" y el "no". La expresión de los que no respaldaban la propuesta estuvo compuesta por cinco ciudadanos de la propia demarcación, mientras que la representación de los que sí la apoyaban se integró con cuatro vecinos de la delegación Cuauhtémoc y un representante gubernamental.

Como señala el órgano referido del Consejo de Europa, en este tipo de mecanismos de consulta ciudadana no aplica la inaceptabilidad de los posicionamientos del gobierno. A diferencia de la materia electoral donde a los gobiernos se les exige neutralidad absoluta, en los referendos los gobiernos son generalmente los impulsores de las propuestas. De ahí que es legítimo que estos expliquen su postura frente al tema, pero "no que abusen de su posición". Por ello, se permitió que en la representación de la opinión del "sí" participara un representante del ejecutivo local.

Sin embargo, en una democracia, la participación de representantes del gobierno no garantiza su triunfo. Datos académicos en América Latina muestran que en promedio cuando se ponen a consulta temas que vienen impulsados por el gobierno, la probabilidad de triunfo apenas supera el 50 por ciento. Lo anterior refleja la importancia de organizar este tipo de procesos con el mayor cuidado posible y siempre apegado a las buenas prácticas internacionales.

Ahora bien, al conformarse las dos representaciones, cada una elaboró los contenidos de distintos instrumentos de difusión, los cuales fueron repartidos por el IEDF en cada casa de la delegación Cuauhtémoc (cerca de 200 mil viviendas). En cada una de ellas se dejó un paquete informativo que incluyó un tríptico con el resumen de ambas posturas y un DVD con cinco segmentos de tres minutos en el que cada postura expuso sus argumentos.

En apego a las buenas prácticas internacionales, los materiales fueron entregados con tiempo suficiente para que todos los ciudadanos de la delegación pudieran informarse debidamente acerca de las dos posturas puestas a consulta.

Cabe señalar que, además, el IEDF puso a disposición de las representaciones de ambas posturas sus tiempos de radio y televisión y, organizó un debate para que se difundieran los argumentos de los contendientes.

Finalmente, a pesar de que la participación fue modesta, pues participaron en el proceso sólo el 4.8 por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de la delegación Cuauhtémoc, este porcentaje cuadruplicó al que se dio en la Consulta Ciudadana sobre el Presupuesto Participativo en esa misma demarcación en noviembre pasado.

De hecho, en este tipo de procesos suele existir una menor participación, sobre todo cuando no son temas referidos al diseño institucional, de alcance nacional y con carácter vinculatorio jurídicamente. Al día de hoy, según datos de IDEA Internacional, existen 12 países en el continente americano que permiten plebiscitos facultativos, es decir, mecanismos que consultan la opinión de los ciudadanos respecto a un asunto en particular pero sin consecuencias jurídicas. Sólo en Colombia, Costa Rica, Paraguay, Uruguay y Venezuela los resultados de esos procesos son vinculantes.

Si bien estos mecanismos de democracia directa tienen sus pros y contras, las principales ventajas radican en que las decisiones adoptadas tienen una legitimidad superior a otras, se logra un mayor involucramiento ciudadano al ofrecer mayores mecanismos de participación y, tienen un efecto "educativo" en la población pues, inevitablemente, informan a la ciudadanía sobre el tema de la consulta y el papel de las instituciones.

En suma, si bien en la Ciudad de México las consultas no adquieren la regularidad de otros países (Suiza lleva este año 46 consultas a nivel subnacional), lo cierto es que esta experiencia irá generando confianza ciudadana en este tipo de instrumentos de democracia directa.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen exclusivamente a Yuri G. Beltrán Miranda.

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