OPINIÓN: Las petroleras tendrán que pagar más, igual que las tabacaleras

Jeffrey Sachs escribe que las empresas de combustibles fósiles pronto tendrán que rendir cuentas porque los tribunales las responsabilizarán de los daños causados por el cambio climático.
Cambio climático  Las tabacaleras engañaron incansablemente al público respecto a sus productos. Algunas petroleras han hecho lo mismo con el cambio climático.  (Foto: AFP)
Jeffrey Sachs

Nota del editor: Jeffrey Sachs es profesor y director del Centro de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — Este es un mensaje para quienes invierten en la industria petrolera, ya sean fondos de pensiones y aseguradoras, fideicomisos universitarios, fondos de inversión u otras administradoras de bienes: sus inversiones se van a echar a perder. La devastación creciente a causa del cambio climático, como se vio este mes en Texas, Florida y en el Caribe, le harán un agujero a su portafolio de inversión en combustibles fósiles.

Las empresas de su propiedad no solo sufrirán cuando la sociedad empiece a abandonar en serio los combustibles fósiles, sino que los llevarán al tribunal, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, por sus prácticas desleales y por negar lo que le han hecho al mundo.

Quienes niegan el cambio climático, principalmente políticos pagados por la industria petrolera, afirman que no hay pruebas de que las tormentas y las inundaciones destructivas sean resultado del calentamiento global causado por el hombre. ¿Quién puede afirmar que en el pasado no pudo haber un huracán como Harvey o Irma?

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Esa defensa (ese minimizar las cosas cínicamente) no convencerá por mucho tiempo, ni a la opinión pública ni a los tribunales de Estados Unidos o del extranjero. Los riesgos de los desastres relacionados con el clima son reales y van en aumento; pronto no importará, ni política ni jurídicamente, que un acontecimiento en particular haya ocurrido sin que el calentamiento global provocado por el hombre haya tenido que ver.

La cuestión es de probabilidad, no de certeza. Claro que a lo largo de la historia ha habido desastres relacionados con el clima. Sin embargo, el calentamiento global nos hace más vulnerables a estos acontecimientos. Los científicos enfatizan que los daños provocados por los huracanes, por ejemplo, pueden aumentar por tres razones: el aumento del nivel del mar (por el calentamiento) causa marejadas de tormenta más grandes; los océanos más cálidos suman energía a los huracanes, y el aire más cálido contiene más vapor de agua, que puede provocar lluvias torrenciales.

Las aseguradoras saben que los riesgos por el cambio climático están aumentando; los científicos lo saben y cada vez más inversionistas lo saben. La opinión pública también está cada vez más consciente de ello.

En meteorología, la relación entre los eventos específicos como Harvey e Irma y el riesgo en general a causa del calentamiento global se conocen como "atribución". Es un problema con el que lidiamos en muchos contextos. Cuando un minero desarrolla una enfermedad pulmonar, cuando el dueño de una casa con aislamiento de asbesto desarrolla un cáncer raro o cuando un fumador muere de cáncer de pulmón, nunca podremos estar seguros de que su caso en particular estuvo relacionado con el polvo de carbón, con el asbesto o con los cigarrillos. No obstante, los tribunales han estado dispuestos a considerar las probabilidades y a hacer responsables de los daños a las empresas cuando la probabilidad de haber sido la causa es lo suficientemente alta.

Los tribunales también han relacionado la responsabilidad con el estándar de cuidado del acusado. Cuando una empresa conoce los riesgos, pero los ignora (o peor aún, miente al respecto), es mucho más probable que el tribunal o el jurado accedan a conceder una compensación grande.

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Las tabacaleras engañaron incansablemente al público respecto a sus productos. Algunas petroleras han hecho lo mismo con el cambio climático. Al interior de ExxonMobil, por ejemplo, se sabía desde hace décadas que sus productos contribuían al cambio climático, según un estudio académico que la Universidad de Harvard publicó en agosto; sin embargo, en público minimizaron las relaciones y los riesgos resultantes (Exxon lo niega).

Los hermanos Koch, propietarios de refinerías y ductos de petróleo, han puesto en tela de juicio los datos científicos sobre el clima y han gastado grandes sumas para oponerse a las políticas de descarbonización y para elegir políticos que hagan lo mismo. Sin embargo, la ciencia de la atribución climática se está volviendo más sofisticada con mucha rapidez, así que la industria petrolera está más expuesta que nunca.

Piensen, por ejemplo, en el proyecto de Atribución Climática Mundial (WWA, por sus siglas en inglés). Se trata de un esfuerzo de un consorcio de instituciones científicas, entre ellas el Instituto para el Cambio Climático de la Universidad de Oxford, el Real Instituto Meteorológico de Holanda, la Universidad de Melbourne y el Centro para el Clima de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

A través del proyecto se ha demostrado recientemente que el cambio climático inducido por el hombre incrementó radicalmente la probabilidad de que hubiera una oleada de calor como la que rompió récords en Europa este año. El equipo determinó que el cambio climático "provocó que la intensidad y la frecuencia de tal calor extremo fuera al menos dos veces más probable en Bélgica; al menos cuatro veces más probable en Francia, Suiza y Holanda y el centro de Inglaterra, y al menos 10 veces más probable en Portugal y España".

Ahora, están analizando si el calentamiento global provocado por el hombre aumentó las probabilidades de que se presentaran precipitaciones como las de Harvey.

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Las grandes petroleras han manipulado desde hace mucho la política estadounidense a través del financiamiento masivo de campañas políticas y de negociaciones de las que el público no está al tanto. El gobierno federal y los estados petroleros como Texas han sido tan omisas como las empresas mismas y bien podrían ser objeto de demandas de estadounidenses y otros afectados por los desastres climáticos. Muchas islas del Caribe quedaron devastadas tras el paso de Irma y sus líderes están pidiendo ayuda. Pronto, los llamados alrededor del mundo no serán únicamente por asistencia, sino por "compensación" y "pago de daños y perjuicios".

Cuando llegue la justicia por el clima (y llegará), quienes han estado en negación pagarán un precio muy alto. Quienes hayan invertido en empresas que se comportaron irresponsablemente también sufrirán las grandes pérdidas en esa hora de la verdad.

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