La basura electrónica de la Ciudad de México es una mina de oro

Los recicladores de la Ciudad de México, la mayoría informales, hacen negocio con celulares, computadoras y televisores que ya nadie quiere
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Por: Marco Vinicio Payán
Autor: Marco Vinicio Payán | Otra fuente: EXPANSIÓN
(Expansión) -

El negocio de la basura electrónica es una mina de oro para algunos recicladores informales en la Ciudad de México.

En el país se produce poco más de 200,000 toneladas de basura electrónica al año (en 2006 fueron 257,021), de acuerdo con Rosalynn Herrera, coordinadora del programa "Manejo responsable de pilas y celulares usados en el DF", de la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal.

Los principales artículos electrónicos que los mexicanos consumen son televisores, computadoras personales, aparatos reproductores de audio, teléfonos fijos y celulares, de acuerdo con el "Diagnóstico sobre la generación de basura electrónica en México", dado a conocer en 2007 por el Instituto Politécnico Nacional.

Muchos componentes de los aparatos electrónicos contienen sustancias o materiales tóxicos como plomo, mercurio, cadmio, bifenilos policlorados (BPC) y éteres bifenílicos polibromados.

Pero también contienen elementos valiosos para su comercialización una vez que han sido desechados. Concretamente, de los teléfonos celulares y sus baterías se pueden extraer bromo, oro, bario, berilio, litio y níquel.

Por otra parte, algunos aparatos pueden reconstruirse para su venta o algunas de sus partes pueden ser reutilizadas como refacciones.

Por ejemplo, los comerciantes ambulantes de las colonias Renovación y El Salado, al oriente de la capital mexicana, aprovechan esa oportunidad y una vez por semana venden en la calle desperdicio electrónico que aún funciona.

Es tan buen negocio que a los vendedores de El Salado les han robado cargamentos de basura.

Reciclaje formal

En el Distrito Federal, las delegaciones cuentan con programas anuales con los que camiones recolectores se llevan desde muebles viejos y colchones hasta computadoras y televisores.

Muchos de esos aparatos terminan en locales del Centro Histórico de la capital mexicana, donde los comerciantes los reconstruyen o reparan para su venta.

En el área se estima que hay casi 1,000 locales donde se venden equipos de cómputo o refacciones.

En 2008 se emprendió en la ciudad el programa "Si no lo usas, dónalo. Si no sirve, recíclalo", en el que están involucrados el Gobierno del Distrito Federal, la empresa IMU, que ha colocado 283 contenedores urbanos para la recolección de pilas y celulares usados, y la firma Recall International, que cubre los costos de la campaña, almacena y clasifica los productos.

Según el Instituto Nacional de Ecología, de 1960 a 2003 se depositaron en la basura común 635,000 toneladas de pilas, que generaron 190 toneladas de sustancias tóxicas.

Y se estima que hay registrados casi 87 millones de celulares en el país y, de éstos, 31% está en la zona metropolitana del Valle de México.

Aunque hoy las pilas comunes no contienen sustancias peligrosas, sí sirven para ser recicladas.

Recall ha enviado hasta ahora 187 toneladas de pilas a la planta del Sistema de Tratamiento Ambiental, en Irapuato, Guanajuato, para recuperar litio, cadmio, níquel y zinc.

En el caso de los celulares, selecciona como "viables" los que aún funcionan (cerca de 10%) y como "no viables" los demás (cerca del 90%).

Manda a Miami los celulares "viables" para su venta en países con atraso tecnológico. Los "no viables" se embarcan a Bélgica para su destrucción, de donde se recuperan hasta 17 metales.

México no cuenta con plantas recicladoras de celulares porque adoptó en 1989 el Convenio de Basilea, en el que se prohíbe tenerlas en países del tercer mundo para asegurar, dicen ellos, que los desarrollados les exporten demasiada basura.

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