Los autos compartidos, alternativa contra el tráfico vehicular en el DF

El primer modelo de 'car sharing' de la capital mexicana busca eliminar de las calles hasta 20 carros particulares por cada auto compartido
'Pedaleando' por un futuro verde en el DF
| Otra fuente: CNNMéxico

En una ciudad con casi cuatro millones de automóviles, una cantidad mayor al número de habitantes de Uruguay, Islandia o Puerto Rico, la congestión vehicular no es un problema ajeno para nadie, pero una nueva plataforma de autos públicos busca convertirse en parte de una solución.

Desde este verano, un sistema de autos compartidos ofrece a los habitantes de la Ciudad de México la posibilidad de usar un auto sin tener que comprarlo o pedirlo prestado, mediante un procedimiento más ágil y económico que el de las compañías tradicionales de renta de autos.

“Contra una renta convencional de automóviles, nosotros incluimos gasolina, incluimos seguro, solo una vez tienes que hacer el trámite, para los demás ya estás suscrito”, asegura Jimena Pardo, directora comercial de Carrot, la primera empresa de autos compartidos instalada en México.

Este es un modelo que ya ha tenido éxito en ciudades de Europa y Estados Unidos como Nueva York, Zurich, Berlín o Madrid.

Xavier Treviño, director en México del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), una organización que asesora a empresas y gobiernos en países de América, Europa y Asia en asuntos de urbanismo y movilidad, calcula que habría 15 autos privados menos en las calles por cada carro compartido, mientras que la proporción alcanza 20 a 1 según la experiencia de Zipcar, un servicio similar con sede en Estados Unidos.

“Veinte coches menos en tránsito te libera mucho el tráfico, menos congestionamiento, también hay menos emisiones de CO2, por lo mismo la gente deja de usar su coche (…) hay más espacios que en lugar de ser estacionamientos pueden ser utilizados para parques, por ejemplo”, dice Jimena Pardo.

Los sistemas de autos compartidos significan también una reducción de hasta el 50% en el uso de coche, ya que el pago es por uso y no por la propiedad, lo que reduce el interés por utilizarlo, señala Treviño.“No quiere decir que la gente haga menos cosas, sino que hay muchos viajes que cuando tienes un coche los haces (…) pero podrías evitarlos, entonces hay un aumento del 30% en el uso de transporte público y de 15% en el uso de la bicicleta”, dice.

Para suscribirse al sistema Carrot, los interesados deben tramitar una membresía con una tarjeta de crédito. Cuando necesitan un auto, deben ubicar uno disponible por teléfono o en internet y reservarlo por los mismos medios para que quede asignado a su tarjeta electrónica. Luego, basta pasar esa tarjeta frente al parabrisas del vehículo para desactivar sus seguros y alarmas y poder acceder a él. La llave se encuentra en la guantera. Después de usarlo, el carro debe ser devuelto a la misma estación de donde se tomó.

Para viajes redondos y cortos

María Luisa Chávez, una analista financiera de 25 años, suele realizar sus trayectos en moto. Su vehículo normalmente le basta para desplazarse en la zona centro de la ciudad, donde vive y trabaja, pero enfrenta un serio problema en verano, cuando las lluvias la empapan durante sus viajes.

“Para usuarios como yo que no tenemos coche, funciona perfecto, porque a veces hay actividades para las que necesitas tener un coche, como ir al super, ir a una cita, pero no queremos incurrir en los gastos que implican comprar un coche”, dice Chávez, una de las primeras usuarias del sistema Carrot, que comenzó a funcionar a mediados de junio.

El modelo de autos públicos también ofrece un complemento a otros sistemas de transporte público como el metro o la red de bicicletas públicas local.

“Yo por ejemplo uso mucho la bici, pero de repente había trayectos que no puedo hacer en bici como ir al super o ir por algo pesado, entonces Carrot me queda de maravilla”, asegura Federico Casas, otro usuario.

Casas, un emprendedor de 30 años, visita constantemente almacenes mayoristas para comprar artículos grandes o pesados que necesita emplear en sus proyectos. El sistema de autos compartidos le ha parecido una buena alternativa. “El taxi te sirve para ir a una junta, que te dejen ahí y luego regresarte otras cuatro horas después. (El sistema de autos públicos) es para hacer viajes redondos cortos, como el super o ir por algo pesado”, afirma.

Mentalidad, el principal reto

Con menos de dos meses en funcionamiento, aún está por verse si esta plataforma puede alcanzar el éxito de otros sistemas similares en el mundo como Zipcar, que ahora funciona en 14 ciudades de Estados Unidos, 2 de Canadá y 5 de Gran Bretaña.

Carrot apenas cuenta con 18 unidades: 16 autos compactos y dos camionetas, en 16 estaciones habilitadas. El requerimiento de una tarjeta de crédito para tramitar la membresía también puede ser una limitante en un país donde menos del 20% de la población cuenta con tarjetas de ese tipo.

Sin embargo, el principal reto no viene de los autos, las calles o las tarjetas de crédito, sino de la capacidad y disposición de la gente para usar un sistema de este tipo, según Xavier Treviño.

“Lo que se necesita es que la gente entienda el valor del uso, el servicio del automóvil, no tanto el bien. Quizás otras generaciones todavía estén pensando que el coche es un bien de por sí, lo cual es cierto, pero es todavía mejor pensar que es un servicio de movilidad.”

Las zonas centrales de la Ciudad de México son idóneas para el funcionamiento de los autos públicos porque ya han mostrado “sinergias positivas” entre otras alternativas de transporte, asegura el especialista. Ejemplos de esto son la red de autobuses de tránsito rápido Metrobús y el sistema de bicicletas públicas Ecobici, que continúan expandiéndose en la ciudad.

“Hay una gran población en la Ciudad de México que está entendiendo cada vez más esto y se ve reflejado, por ejemplo, en el uso intensivo de Ecobici y de transporte público por parte de la clase media, que a pesar de que tiene coche toma la decisión de usar otros medios de movilidad, entonces creo que el potencial (de los autos públicos) es grande”, afirma Treviño.

Cambiar el patrón de consumo

Los responsables de Carrot tienen como objetivos ampliar su flotilla a 100 autos para fines de 2012 y llevar el sistema a ciudades como Toluca, Puebla, Guadalajara y Querétaro, donde también encuentran potencial, aseguró Jimena Pardo. También prevén la inclusión de autos eléctricos para ofrecer un servicio de “cero emisiones” contaminantes, dijo.

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Pero otro objetivo, a largo plazo, es ayudar a generar un cambio en la forma de entender los autos y el transporte público.

“La intención es realmente cambiar esa forma de pensar y ese patrón de consumo de la gente en decirles: 'lo realmente atractivo es caminar, lo realmente sexy es andar en bici, no tener un cochezote que te cueste muchísimo'", dice Pardo.

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