Los focos incandescentes dejarán de 'iluminar' a la Unión Europea

La Unión Europea ya no producirá más bombillas tradicionales en busca de un mayor ahorro energético y menor impacto ambiental
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(Reuters) -

Los focos incandecentes dejarán de producirce en la Unión Europea (EU) a partir del 1 de septiembre, aquellas bombillas que Thomas Alva Edison perfeccionó empezarán a formar parte del imaginario colectivo debido a su alto gasto energético y su impacto ambiental. 

"Han tenido una gran importancia, han sido la fuente de luz estable por excelencia en los últimos cien años", dijo Santiago Erice, experto de Philips España.

Con la aparición de nuevas fuentes de luz, como las focos fluorescentes de bajo consumo y halógenas ahorradoras, los incandescentes fueron perdiendo presencia en los espacios públicos, debido a su escasa eficiencia energética: solo un 5 % de su consumo eléctrico se transforma en luz, el resto se convierte en calor.

"En España hace 30 años aún se veían pueblos con farolas incandescentes, incluso había campos de futbol iluminados con unas bombillas tradicionales inmensas", señaló Erice.

Su precio, mucho más económico que el de sus competidoras, era otro de sus fuertes: una bombilla incandescente cuesta en torno a un euro (13 dólares), mientras que una halógena compacta se sitúa entre 3 o 4 euros (52 dólares), y las modernas lámparas LED se elevan hasta los 15 o 25 euros (325 dólares).

Sin embargo, los expertos y Bruselas coinciden en un mismo punto: el mayor costo se ve compensado ampliamente por el ahorro de energía que supone el uso de las nuevas bombillas frente a las primitivas, así como por su mayor duración.

"No hay que valorar solo el precio inicial, sino el costo que conlleva a lo largo de su vida", dice Erice.

El LED se perfila como el sucesor natural para dar iluminación, no solo por su mayor eficiencia energética, sino además por su múltiples aplicaciones (las nuevas pantallas de las televisiones, por ejemplo), su encendido inmediato y la sensación de calidez que aporta.

"Tiene todas las ventajas de los focos primitivos y ninguno de sus inconvenientes", señala Erice, quien además vaticina un descenso significativo de sus precios en los próximos años, según avance la tecnología y se generalice más su uso.

Las organizaciones ecologistas como WWF o Amigos de la Tierra también muestran su satisfacción por el retiro de los focos, que supondrá la generación de menos residuos gracias a la mayor duración de otras bombillas, aunque piden a la UE que haga mayores esfuerzos en eficiencia energética.

El único "pero" que ha recibido la retirada de las incandescentes es el temor a que un uso generalizado de fluorescentes provoque problemas de salud a los consumidores, algo que la Comisión Europea ha descartado.

En cualquier caso, los europeos darán mañana el adiós definitivo a las incandescentes, un final que podría llevar por epitafio "por favor, apaguen las luces del siglo XX al salir".

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