De Argentina hasta Australia, la ruta de los pingüinos que cautivan

La Antártida no es el único lugar en el que puedes tener la oportunidad de observar a los pingüinos en su hábitat natural
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Autor: Autumn Spanne
(CNN) -

¿Tienes ganas de ver pingüinos? La Antártida no es tu única opción.

Desde las playas con mucho viento en Tierra del Fuego, en lo más recóndito de Sudamérica, hasta la soleada Ciudad del Cabo, en Sudáfrica y Melbourne, en Australia, son algunos de los lugares más bellos del Hemisferio Sur con colonias de pingüinos.

No se puede negar que los pingüinos están entre las creaturas más carismáticas. Su notable curiosidad, su tambaleante andar y cómico lenguaje corporal son casi siempre encantadores.

Sin embargo, estas aves que no pueden volar han evolucionado a lo largo de 15 millones de años para ser ágiles nadadores que a veces recorren largas distancias en busca de peces a través de las corrientes oceánicas estacionales.

Actualmente, la mayoría de las 18 especies de pingüinos están por desaparecer debido al cambio climático, la destrucción de su hábitat, la contaminación y la pesca indiscriminada. De hecho, se considera que la mitad está en peligro de extinción.

Existen algunos programas de visitas guiadas que ayudan a mantener la supervivencia de estos animales y educan a los turistas acerca de los esfuerzos para la conservación de su hábitat.

La mejor época para avistar muchas de las especies de pingüinos es entre noviembre y marzo, cuando las temperaturas en el Hemisferio Sur son más cálidas. Durante esta temporada, pasan más tiempo en la costa para reproducirse, anidar y cuidar de sus crías.

Aqui tienes cinco lugares para disfrutar de estos animales.

Tierra del Fuego (Argentina y Chile)

Ushuaia, Argentina, la ciudad más sureña del mundo, presume sus diferentes recorridos que ofrecen cruceros de un día para avistar pingüinos y otros animales marinos. Sin embargo, solo PiraTour incluye la oportunidad de caminar entre ellos.

La empresa organiza dos recorridos diarios de seis horas de duración, saliendo desde el puerto de Ushuaia. Están limitados a 20 personas.

Los visitantes viajarán 90 minutos en una minivan en la que recorrerán los bosques patagónicos y las solitarias caletas rocosas en su camino hacia la Estancia Harberton, una encantadora granja y centro marino. Seguido de un breve viaje en bote hacia la Isla Martillo, una estación de investigación que monitorea a las 3,000 parejas de pingüinos de Magallanes, una pequeña colonia de pingüinos papúa que anidan en este lugar entre septiembre y abril.

Pasarán hasta una hora observando a los animales, que graznan y pasean en la playa por centenares. El guía te dirá que debes mantenerte a una distancia segura de las aves, pero prepárate para que se te acerquen porque son extremadamente curiosos.

Después de pasar unos minutos en la playa, te llevarán a un mirador para que veas la zona de anidación, donde las aves con frecuencia buscan a la misma pareja y el mismo nido año tras año.

En la Estancia Harberton podrás tomar una bebida caliente en la sala de té o explorar el centro de investigación marina que hay en el lugar. También hay una casa de huéspedes y lugares para acampar.  

Ushuaia también ofrece una amplia variedad de hospedaje, desde hostales para mochileros hasta hoteles de lujo con vista a la ciudad que descansa en las laderas de las montañas glaciares.

Isla Phillip, Australia

Desde la década de 1920, los turistas han viajado a la Isla Phillip para ver a la especie más pequeña de estos animales, conocida como pingüino enano. El principal atractivo es admirar su regreso a la costa cada tarde para alimentar a sus polluelos después de un largo día de pesca.

Estos pingüinos, que miden solo 30 centímetros de alto y pesan menos de 1.3 kilogramos, solo pueden encontrarse en Australia y Nueva Zelandia.

Durante décadas, estos animales estuvieron muy desprotegidos ante la gran afluencia de turistas, pero actualmente la mayoría de los visitantes observa el desfile vespertino de los pingüinos desde andadores elevados y plataformas de observación para perturbar lo menos posible a las aves.

Para quienes quieran gozar de una experiencia más íntima, todos los días se vende una cantidad limitada de boletos para un grupo pequeño. Los recorridos son guiados por un guardabosque y puedes caminar entre los pingüinos en una playa aislada.

El pago del boleto sirve para ayudar a las labores de conservación en la isla, como la restauración del hábitat e investigaciones sobre el efecto del cambio climático sobre la especie, el desarrollo y las especies invasoras.

La Isla Phillip está a 90 minutos en auto desde Melbourne, pero lo ideal es estar un par de días para que disfrutes de toda la fauna, como los koalas, los escurridizos osos hormigueros, las focas y ballenas.

Ciudad del Cabo, Sudáfrica

El extremo sur de África ofrece numerosas oportunidades para ver al pingüino africano, famoso por su graznido parecido a un rebuzno.

La población de estos animales ha disminuido en un 80% durante los últimos 50 años a causa de la contaminación, el desarrollo, el cambio climático y el turismo irresponsable.

La colonia de Boulders Beach, a 36 kilómetros de Ciudad del cabo, se estableció apenas en 1983 pero ya es un hábitat importante para la amenazada especie.

La playa está plagada de rocas de granito, lo que ofrece un telón de fondo impresionante para fotografiar a los pingüinos.

Actualmente, los andadores de observación ayudan a proteger a las aves del excesivo contacto humano, aunque puedes encontrar pingüinos mientras nadas y debes tener cuidado de no acercarte.

Boulders Beach es parte del Parque Nacional Table Mountain, situado en donde convergen los océanos Atlántico e Índico, en el Cabo de Buena Esperanza.

Entre algunas de las actividades que puedes hacer son caminata, ciclismo de montaña, navegar en velero y avistamiento de fauna. El pueblo vecino de Simon's Town, con sus cabañas históricas y calles empedradas, es el indicado para buscar alojamiento y alimentación.

Península de Otago, Nueva Zelandia

En un país famoso por sus paisajes espectaculares y sorprendente fauna, la península de Otago sobresale. Localizada en la Isla Sur de Nueva Zelandia, la península tuvo su origen en las erupciones volcánicas que crearon majestuosas montañas y pronunciados acantilados al pie de la costa.

Es un lugar excelente para avistar fauna silvestre: focas, leones marinos, focas elefante y por supuesto, pingüinos. Aquí puedes ver tanto al pingüino enano como a su inusual familiar de ojos amarillos.

Muchos de los recorridos están comprometidos con la educación ambiental y el ecoturismo sostenible. Nature Guides Otago ofrece tours dirigidos por naturalistas, así como alojamiento que pone énfasis en la sostenibilidad y el apoyo a la restauración y conservación del hábitat.

Otra opción es Penguin Place, una reserva ecológica ubicada en una granja privada. Los visitantes empiezan su recorrido y aprenden acerca del trabajo de conservación de la especie antes de dirigirse a las casetas de observación.

Desde estos sitios privilegiados, puedes ver muy de cerca la colonia de pingüinos de ojos amarillos, que viven en bosques costeros y son víctimas de la pérdida de una buena parte de su hábitat a causa de la tala.

Islas Galápagos, Ecuador

La mayoría de los viajeros se sorprende al saber que un viaje a las Galápagos puede incluir un avistamiento de pingüinos. De hecho, las islas albergan a la única especie que vive en un clima tropical.

A diferencia de otras, que migran según la temporada, los amenazados pingüinos de las Galápagos viven aquí todo el año, especialmente en las aguas más frías de las islas occidentales, como la Isla Isabela.

Casi todos los recorridos incluyen una oportunidad para ver una gran variedad de fauna silvestre, pero algunos ofrecen específicamente tours para ver pingüinos. Es muy probable que observes a las aves desde una embarcación, pero también puedes nadar en una zona que los pingüinos frecuentan, cabe la posibilidad de que se encuentren lado a lado.

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