Sismo de magnitud 8.6 en 1787 provocó el mayor tsunami en México

El capítulo registrado hace más de dos siglos sugiere que en las costas de México o Centroamérica se puede repetir el suceso
La alerta sísmica amplía su cobertura
| Otra fuente: CNNMéxico

El mayor tsunami del que se tenga registro en México arrasó con las costas de Oaxaca y Guerrero hace más de dos siglos tras un terremoto de magnitud 8.6.

Ni una ola gigantesca ni un sismo de esas magnitudes se ha registrado desde entonces en el país, de acuerdo con un estudio publicado por la Sociedad Sismológica de América.

Pescadores montados a caballo recogían sus redes el 28 de marzo de 1787 cuando observaron cómo el agua se alejó rápidamente mar adentro para dejar al descubierto arena de varios colores, plantas y arbustos marinos, según el estudio de los investigadores Gerardo Suárez y Paola Albini.

El agua volvió con tal fuerza que dejó varados a los habitantes de las costas sobre los árboles de montañas ubicadas a seis kilómetros de las costas, según relatos mencionados en el estudio, en el cual no se incluyen cifras de muertos.

En Oaxaca, el mar inundó las costas de Pochutla, ahora llamado Puerto Ángel, al igual que Tehuantepec, donde “el mar invadió la tierra con sonidos terribles dejando peces y algas de formas extrañas”.

El muelle de Acapulco, en Guerrero, uno de los puertos turísticos más populares de la actualidad, estuvo inundado por 24 horas.

“Este terremoto parece ser uno de los mayores eventos que han ocurrido a lo largo de la zona subducción durante los últimos 500 años”, describe el documento que recoge reportes de la escasa población que habitaba esas costas y de las ciudades tierra adentro.

Ese capítulo de la historia sismológica del país “sugiere que un evento de esta magnitud se puede repetir en las costas de México y Centro América en periodos muy largos de tiempo”, concluye el estudio Evidencia de un gran sismo tsunamigénico a lo largo de la zona mexicana de subducción, publicado en 2009.

El sismo fue de tal magnitud que “provocó importantes daños y el colapso de edificios y estructuras bien hechas como iglesias, conventos, oficinas de gobierno y construcciones privadas”, detalla el estudio.

Una ruptura del suelo marino de aproximadamente 450 kilómetros de largo provocó el sismo de magnitud 8.6 que generó la ola. Los días posteriores al sismo y al tsunami (29 y 30 y de marzo y  el 3 de abril de 1787) ocurrieron réplicas de alrededor de 7 grados, pero durante los siguientes 141 años hubo tranquilidad.

En 1928 se reactivó la actividad sismica con una nueva serie de sismos de fuerte intensidad (de una magnitud de entre 5 y 6) en Oaxaca. La serie se repitió los años 1965, 1968, 1978 y 1996 sin provocar grandes daños a ese estado.

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