Una nueva ley, el otro intento (legal) por salvar a los elefantes en Kenya

La legislación podría endurecer las sanciones contra la caza furtiva y el contrabando de marfil para detener el declive de la especie
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Autor: Lillian Leposo
(Reuters) -

En el Parque Nacional Tsavo al este de Kenya, una manada de elefantes recoge agua con sus trompas y la rocían sobre sus lomos. Algunos chapotean en el somero estanque de agua lodosa y la frescura es un dulce alivio ante el abrasador calor de la sabana.

Conforme el sol se oculta tras las colinas, los elefantes hacen una fila y caminan pesadamente hacia el horizonte. Tienen suerte de estar vivos.

A principios de este año, los cazadores furtivos asesinaron 12 elefantes en este parque y les arrancaron sus colmillos. Fue la mayor masacre de elefantes en Kenya durante las últimas dos décadas.

Según el Servicio para la Fauna de Kenya (KWS, por sus siglas en inglés), hasta este momento, en todo el país han matado a 200 elefantes en lo que va del año debido al marfil.

Los reportes del KWS señalan que a principios de la década de 1970, la población de elefantes era de unos 167,000 ejemplares, pero en solo cinco décadas se ha desplomado a poco más de 35,000.

Los ambientalistas advierten que si la tendencia persiste, en diez años los elefantes habrán desaparecido en Kenya.

Robert Obrein, director asistente del KWS, mostró a CNN lo que ellos llaman el "cementerio de elefantes". Es una sección del parque que tiene, hilera tras hilera, viejos cráneos y mandíbulas de elefante. Es un memorial para los elefantes que murieron a causa de la sequía y a manos de los contrabandistas.

"Esto es solo una parte, tal vez una cuarta parte de lo que hay allá afuera", dice Obrein. "Estos son cientos de elefantes, cientos de elefantes muertos".

Hay poco más de 2,800 guardias en los parques de Kenya, una cantidad insignificante en comparación con la gran cantidad de parques y áreas de conservación que tienen que proteger de los intrusos.

"Estoy abrumado, los guardias están preocupados", dijo Obrein. "A veces no puedes dejar que los guardias tomen permisos, ni siquiera puedes dejar que se vayan a descansar".

La cacería furtiva se alimenta de la creciente demanda de marfil en países como China y Tailandia. El marfil confiere estatus y las personas están dispuestas a pagar grandes sumas por el bien ilegal.

Mientras el precio del marfil se dispara en el mercado negro, también crece la cantidad de contrabandistas y, recientemente, han obtenido un buen armamento y están muy bien organizados.

"Esos tipos tienen diferentes formas de llevar a cabo los trabajos", explicó Obrein. "Cuentan con visión nocturna, tienen silenciadores y armas nuevas".

En un esfuerzo por combatir a la nueva clase de cazadores furtivos, el gobierno de Kenya comisionó recientemente un equipo de respuesta inmediata contra los cazadores, que consiste de hombres reclutados en varias agencias de seguridad del país. El equipo altamente militarizado está capacitado para emboscadas, tiro de precisión y en desarmar a los cazadores.

Sin embargo, los grupos de defensa de la fauna dicen que poner más hombres en el terreno no es la solución para detener el contrabando de marfil. Dicen que una estrategia más eficaz sería crear consciencia y enseñar a la gente la importancia de los elefantes como legado nacional.

Wildlife Direct es una organización de beneficencia registrada en Kenya y Estados Unidos que brinda apoyo a los conservacionistas en África. Recientemente emprendieron una campaña en internet, #HandsOffOurElephants, para detener la caza furtiva de elefantes.

La primera dama de Kenia, Margaret Kenyatta, es embajadora de la campaña. Habló con CNN sobre la labor mientras visitaba a Tundani, el elefante bebé que adoptó. Rescatan a los huérfanos luego de que sus madres mueren, usualmente a causa de un disparo de un cazador furtivo.

"Crear consciencia es el principio, unir a las comunidades, ayudarles a darse cuenta de que pueden coexistir con los elefantes, especialmente en sitios en los que conviven", dijo la primera dama.

"No solo son parte del legado nacional de Kenya, son parte de la herencia africana y no podemos darnos el lujo de perderlos. Es decir, en diez años, si ya no hay elefantes en libertad, sería decepcionante porque tendrías que ir a un zoológico en otra parte del mundo para ver a un elefante, y eso sería desalentador", agregó.

Una vez que se implemente la nueva ley de conservación y fauna en Kenya se aplicarán penas más rigurosas a la caza furtiva, especialmente de especies amenazadas.

Allan Maina, quien ha sido guardabosques del KSW durante los últimos 12 años, dice que la nueva ley será un disuasivo clave no solo para la caza furtiva, sino para otros delitos contra la fauna.

"Si arrestas a alguien y no toma en serio nuestro sistema judicial; puedo decir que eso se debe a las sanciones", dijo Maina. "Digamos que un búfalo pesa entre 250 y 300 kilos. Si vendes esa carne, vale unos dos dólares por kilo (25.44 pesos). Si llevas a esa persona al tribunal, descubrirás que la pena tal vez sea una multa de no más de 112 dólares (1,424 pesos). Así que mañana esa persona estará de nuevo en el parque, lista para cazar".

El turismo es la segunda mayor fuente de divisas de Kenya. Los visitantes llegan principalmente para participar en tours de avistamiento de fauna en los parques nacionales y reservas.

Los guardabosques como Maina entienden demasiado bien el rol esencial que cumplen al conservar este bien nacional. Además, no pierde la esperanza de lograr la victoria.

"Esperamos que en los años venideros, en 15 años, los turistas vengan y vean a los animales", dijo. "Por el esfuerzo que dedicamos, sentimos que vamos a ganar la guerra contra los cazadores furtivos".

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