A ras de piso: Los candidatos al Gobierno de Hidalgo arman show para pedir votos

Para hacer promesas, así como reclamos a la autoridad electoral, los aspirantes se valen de bromas, muestras de solidaridad no solicitadas y hasta insultos. Así se vive la contienda en esta entidad.
Las campañas no son sólo promesas. Los mítines se llenan de gente, pero también de color.
Más que discursos  Las campañas no son sólo promesas. Los mítines se llenan de gente, pero también de color.  (Foto: Ilse Domínguez)
Por: VÍCTOR VALERA
HIDALGO (Expansión) -

Los candidatos a gobernador de Hidalgo han tenido unas campañas bastante entretenidas.

Si no el resto de los votantes de la entidad, al menos los abanderados de la coalición PRI-PVEM-Panal, Omar Fayad Meneses; del PAN, Francisco Xavier Berganza, y del PRD, José Guadarrama Márquez, han vivido mítines llenos de bromas y promesas, pero también debates con polémicas alusiones personales y violentos desencuentros con las autoridad electoral.

Por otra parte, discretas y sin invertir como los demás partidos, las campañas de los candidatos de Morena, Salvador Torres Cisneros, y del PT, Velia Ramírez Trejo, transcurren sin el impacto de los demás contendientes en el electorado, en parte porque carecen de estructuras electorales más robustas y de presupuestos más amplios.

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Sin contagiar a la sociedad la importancia de celebrar por primera vez tres elecciones simultaneas —para gobernador, diputados y alcaldes—, con las viejas prácticas de acarreo, las campañas en Hidalgo transcurren como reflejan estas crónicas de campaña.

Fayad, Erminia y los damnificados de Yahualica

Erminia escucha el sonido de los cohetones, y no imagina que en esta fiesta priista, el arranque de la campaña de Omar Fayad Meneses, hablarán sobre su situación y la de sus vecinos que fueron reubicados, luego de que un deslave dejó 300 damnificados hace cuatro años.

Chaparrita, esta mujer abandonó su hogar en julio de 2012, tras el desgajamiento de un cerro, para ser reubicada. Primero, vivió en un albergue, después en un kínder y, desde hace ocho meses, en las casas que las autoridades construyeron para 50 familias. Hoy, 1 de abril, está aquí, en Santa Teresa, la comunidad del municipio de Yuahualica —corazón de la Huasteca hidalguense— elegido para dar arranque a la carrera con la que el tricolor busca retener el poder.

En el evento de Fayad prometió a los asistentes al mitin sacarlos de la pobreza
El mitin en Santa Teresa  El priista Omar Fayad Meneses prometió a los asistentes a su arranque de campaña sacarlos de la pobreza.  (Foto: Víctor Valera/Expansión)

Santa Teresa fue visible en dos ocasiones a nivel estatal y nacional: en un deslave que dañó viviendas y ahora, cuando el candidato del PRI seleccionó a esta localidad para su arranque de campaña. Es un pueblo de casas esparcidas por la colina de un cerro, un río claro, y escasas calles pavimentadas, sin algún punto de referencia con el resto del estado. Una lona del candidato priista anuncia el evento.

Mediodía, más de 30 grados centígrados. Sudor, bochorno. Montes, veredas, chozas de adobe, mujeres con vestidos floridos y hombres con el dorso desnudo: la huasteca ofrece un paisaje siempre verde, pero parece sumido en eterna marginación.

Contrastan las camionetas último modelo que rodean la explanada principal de la comunidad. Pero Erminia no ve las ropas ligeras, limpias, de marca, lentes oscuros, botas lustradas y finos sombreros que atiborran el lugar.

Bajo el intenso calor, los minutos transcurren lentos, como derretidos por el sol, mientras que grupos de 20 o 50 personas, niños descalzos, mujeres jóvenes con bebés en brazos, llegan desde sus comunidades, sorprendidos ante el alboroto del evento priista que empieza a cobrar fuerza.

A esta comunidad, donde sus 3,942 habitantes padecen pobreza, llegan los operadores priistas: Luis Osorio Chong, hermano del secretario de Gobernación; Ricardo Crespo, exdirigente del PRI, además de Fernando Moctezuma, coordinador de la campaña de Fayad Meneses, senador con licencia.

La música de la banda recibe a Fayad Meneses, pero Erminia solo escucha el eco de la jarana lejana. No percibe la algarabía de las manos que saludan al candidato priista, lo abrazan y hacen que se demore cerca de media hora.

Un techo de lámina procura una sombra donde algunos de los asistentes se protegen del sol, pero cuesta respirar el aire caliente. Los habitantes de la localidad ocupan las sillas colocadas frente al escenario y las gradas de los costados. Suena la tambora.

Sonriente, enfundado en una camisa blanca, Fayad Meneses saluda en náhuatl, levanta las manos, bromea llamando "peloncito" a su coordinador de campaña y burlándose de las calificaciones escolares del dirigente estatal del PRI. Habla durante una hora. Una hora de promesas.

"En este arranque de campaña, decidí venir a decirle a mis amigas y amigos indígenas de la Huasteca, que vamos a hacer llegar los apoyos a quien sí lo necesita verdaderamente (...) y no se desbalague por otro lado", enfatiza entre aplausos de la concurrencia, en tanto el traductor repite en náhuatl el mensaje.

Pero los habitantes de la comunidad permanecen como piedras; la mayoría no entiende, pues únicamente habla náhuatl. Silenciosos, esperan a que un intérprete traduzca el sentido del discurso del abanderado tricolor, para después aplaudir a una promesa de campaña más, al jolgorio proselitista.

Flores rojas forman collares para los invitados distinguidos que, una vez finalizado el rito priista, abandonan Santa Teresa en sus camionetas último modelo.

Pero la propuesta principal, sacarlos de la pobreza, “ahora sí”, según aseguró el candidato, no llega a Erminia, quien cuenta en español: "No nos invitaron, sólo vimos pasar un montón de carros, después nos dijeron que era por el candidato".

Se acercaron, en espera quizá de más que promesas.

—¿En el evento dijo el candidato que los ayudó?, se le cuestiona.

"No supimos de eso. A los centros de acopio llegaron muchas cosas, pero no nos dijeron que de él", responde.

Y eso que, al final de su discurso, Fayad Meneses —quien cuando sucedió la tragedia era senador electo— mencionó que estuvo al pendiente de los damnificados por el deslave, y que ayudó a los afectados.

Después de escuchar las explosiones de los cohetones y de enterarse del motivo de tanto alboroto, pregunta: "¿Sí llegó Victoria Rufo?"

No, no llegó.

Una gallina blanca recorre la sala de su casa, repleta de trastes acomodados en huacales.

Berganza, iracundo

—¿Fraude? ¡Es una mamada, cabrón!

El candidato de Acción Nacional, Francisco Xavier Berganza, golpea una, y otra y otra vez. Se une al estruendo de los puños de los militantes panistas que chocan contra la puerta de metal del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEE).

Molesto, Berganza llega con sus simpatizantes para reclamar a los consejeros electorales la cancelación de más de 40 candidaturas de presidentes municipales del partido que lo abandera, bajo el argumento de no cumplir con la paridad de género en sus planillas. Pero no los dejan pasar. Su palma contra la puerta. Gritos. Amenazas.

“Es el colmo que esta bola de perros, cerdos, el gobierno, éstos, estén haciendo esta porquería a la gente, a los candidatos”, manifiesta el abanderado panista.

“Llevamos años en este país, queriendo que sean libres, que haya una democracia, años, años que han costado vidas, sangre para que estos idiotas vengan a hacer esto, tienen que entenderlo. Perdón, no sean pendejos”, dice a reporteros, ya sin cuidar tanto las palabras.

El IEE preveía la ira de Acción Nacional, y cerró el acceso a sus instalaciones desde temprano. Sin embargo, los panistas logran colarse y forcejean con los policías con tal de abrir la puerta y permitir la entrada de los inconformes.

El murmullo de golpes, de voces, se hace cada vez más fuerte. Ya es la madrugada del 23 de abril, y el acceso es permitido a Berganza, acompañado por la dirigencia del partido. El candidato llega al Salón de Plenos del Instituto, donde la consejera presidenta, Guillermina Vázquez Benítez, inicia sesión.

Francisco Xavier llega a Instituto Estatal Electoral de Hidalgo para protestar por cancelación de candidaturas de alcaldes.
Furia blanquiazul  Francisco Xavier Berganza y simpatizantes del PAN reclaman en el IEE la cancelación de candidaturas de alcaldes.  (Foto: Víctor Valera/Expansión)

El silencio incrementa la tensión en el recinto, que se suma al nerviosismo que se vive afuera. Los consejeros declaran receso, que durará hasta el día siguiente.

Y, aunque semanas después la Sala Toluca del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocará el acuerdo con el que el IEE canceló las candidaturas, esa noche la espera es larga para los panistas, que tratan de rescatar el registro de sus planillas. Berganza —cantautor de boleros desde la década de los años 80— saca su celular, muestra a sus compañeros una de sus melodías. Se para, mueve las piernas. Se ve nervioso y fastidiado por la espera. Después se retiraría.

El secretario de Seguridad pública de Hidalgo, Alfredo Ahedo Mayorga, y un contingente de policías llegan por la mañana, cuando la furia panista ha amenguado, pero de todas formas resguardan las instalaciones electorales.

El organismo electoral amaga con denunciar a los panistas, mientras que Acción Nacional exige que el Instituto Nacional Electoral (INE) atraiga la elección y destituya a los consejeros locales.

Otro conflicto se avecina: las candidaturas canceladas iniciaron campaña con dos semanas de atraso, por lo que el PAN acusa inequidad y ya prepara, cómo no, otra demanda.

La carta bajo la manga de Guadarrama

Es el final, el salón lleno de estudiantes y académicos, todos aplauden. Entonces, José Guadarrama Márquez juzga oportuno el momento de sacar su última carta en el encuentro entre candidatos a gobernador de Hidalgo que organiza el Tec de Monterrey. La táctica salió bien.

En un evento realizado en el Tec de Monterrey, Guadarrama criticó la 'Ley Fayad', la cual regula el internet.
Gesto de ¿solidaridad?  En el foro del Tec de Monterrey, José Guadarrama, candidato del PRD, debatió con el priista Omar Fayad (izquierda) y Salvador Torres Cisneros, de Morena.  (Foto: Facebook/José Guadarrama)

Unos toman las fotos de rigor, otros se disponen a abandonar el foro. Pero Guadarrama Márquez, de camisa blanca y pantalón de mezclilla, quema su último cartucho. Estaba en medio. A la derecha, el candidato del PRI, con las palmas entrelazadas en frente, y a la izquierda, el abanderado de Morena, Salvador Torres Cisneros, con los brazos a los costados. Los tres observan hacia el público.

Guadarrama baja la vista en dirección a donde estaba Fayad Meneses y toma su mano; de inmediato, voltea hacia Torres Cisneros para hacer lo mismo, quien simplemente se deja llevar. El candidato priista no se lo esperaba, e incluso por un breve instante parece que forcejea con el perredista en el momento en que los brazos de los tres candidatos van hacia arriba, en movimientos rápidos. El priista reacciona y levanta la otra mano.

Los tres, sonrientes: el perredista, al centro, triunfantes, seguros de la próxima victoria en las urnas. Clic, clic, clic: las cámaras hacen su trabajo.

Antes, el perredista atacó por el lado débil del candidato del PRI: la llamada "ley Fayad", el intento de regular internet que provocó la risa de los alumnos y la mueca nerviosa del abanderado priista. El año pasado, la iniciativa le valió al priista toda clase de críticas en redes sociales y, ante la presión, Fayad Meneses la retiró.

Guadarrama Márquez también criticó los altos índices de pobreza de Hidalgo y los 86 años de gobiernos del PRI, y soportó el contraataque que le echó en cara su pasado de 34 años en el Revolucionario Institucional (1967-2001), precisamente en el periodo de tiempo que el ahora perredista critica.

En el segundo encuentro entre candidatos al gobierno, organizado por el IEE, a Guadarrama Márquez no le fue tan bien, porque esta vez Fayad Meneses salió a la defensiva y lo acusó de aviador y de bajo rendimiento legislativo cuando fue diputado y senador.

“Omar, ahorita te contesto”; “falso, sabes que les voy a ganar y atacan” fueron las cortas respuestas del perredista que, esquivo, no quiso entrar en detalles... ¿El que calla, otorga?

Morena y PT

En sus recorridos por los municipios del estado, Salvador Torres Cisneros, candidato de Morena, reconoce no ser un político profesional, al asegurar que no tiene experiencia en mentir y robar, ya que sólo es —dice— un administrador con maestría.

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La Huasteca, Valle del Mezquital y la capital del estado son las regiones del estado que ha visitado durante su campaña.

Con semanas de atraso, Velia Ramírez Trejo, candidata del PT, en tanto, arrancó actividades con la finalidad de alcanzar los votos necesarios para que dicho instituto político no desaparezca.

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