México engorda a sus niños

El país tiene el segundo lugar mundial en obesidad infantil y la enfermedad crece rápidamente;
CIUDAD DE MÉXICO (Notimex) -

México ocupa el segundo lugar mundial en obesidad infantil por el porcentaje de niños con la enfermedad, pero es el número uno en crecimiento de la epidemia, porque es la nación en la que más rápido se agrava ese problema de salud pública.

El cirujano pediatra Francisco González explicó a Notimex que la obesidad en la infancia y en la adolescencia constituye una urgencia de tratamiento médico, porque es una enfermedad que aumenta el riesgo cardiovascular.

El especialista precisó que en el caso de los menores, el calibre de los vasos sanguíneos de las arterias del corazón es más pequeño, por lo que se tapan con más facilidad.

Por ello los niños y los adolescentes están cada vez más propensos a desarrollar un infarto, "por lo que podríamos estar ante la primera generación de niños que murieran antes que sus padres, por problemas cardiovasculares", alertó.

Estadísticas elaboradas en 2006 y publicadas en 2007 revelan cifras alarmantes, dijo, como el hecho de que 25 por ciento de los niños de primaria y 30 por ciento de adolescentes tienen exceso de peso, lo que se suma a 70 por ciento de adultos con sobrepeso u obesidad.

El experto, quien también es gerente médico de los Laboratorios Roche de México, aseveró que la obesidad es una enfermedad inflamatoria, lo que significa que nos estamos inflamando por dentro las 24 horas del día.

Por ello, insistió en que es urgente "tratar la obesidad desde la infancia y la adolescencia, para que los que nos dedicamos a los niños, entreguemos una generación más sana y con menos riesgos cardiovasculares", dijo.

Otro padecimiento a consecuencia de la obesidad es la diabetes tipo II, que ya se presenta en menores de edad; "tenemos casos de niños con diabetes tipo II que antes se llamaba del adulto", refirió.

Citó un estudio de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, donde se vigiló en 10 años a los adolescentes con exceso de peso y 50% desarrollaron Síndrome Metabólico, es decir colesterol y triglicéridos elevados, hipertensión e intolerancia a la glucosa.

Francisco González advirtió que si estos pacientes que ahora son menores de 18 años continúan con esta situación, por lo menos entre 8 y 10%, serán diabéticos.

Si esas cifras se trasladan a las familias y pacientes, agregó, "significa que los niños que vemos con exceso de peso, 50% tendrán Síndrome Metabólico y otro 50% que no lo tienen lo están desarrollando".

De no revertirse este problema tan severo, advirtió, los niños que ahora están en primaria y secundaría, tendrán a los 25 años de edad complicaciones cardiovasculares y diabetes.

Criticó que como sociedad se haya adoptado una actitud complaciente, basada en conocimientos que tenían nuestros abuelos, cuando la obesidad no era un problema porque los niños jugaban y hacían ejercicio, pero en la actualidad se fomenta el sedentarismo.

El especialista destacó que en la actualidad es más difícil y complejo curar la obesidad que el cáncer, por la situación de complacencia, ya que el cáncer si se detecta a tiempo se cura, pero la obesidad se requiere de un cambio profundo cultural y social.

"Yo diría que es más difícil, complejo y con menor tasa de éxito curar la obesidad que el cáncer, porque si el cáncer se detecta a tiempo y se trata adecuadamente y la gente es constante sí tiene curación, pero con la obesidad no sucede así".

En ese sentido expuso que en México se cuenta con tratamientos aprobados por la Secretaría de Salud (SSA), cuyos medicamentos pueden ser usados incluso por niños y adolescentes.

"Es importante que los médicos y los pacientes sepan que sí existe un tratamiento seguro y eficaz, aprobado y comprobado científicamente", dijo.

Detalló que es un medicamento seguro porque no se absorbe, sino que bloquea la tercera parte de la grasa que se consume y revierte el crecimiento de las células grasas de nuestro organismo".

El experto recomendó que es en la infancia cuando se debe de cuidar que no haya sobrepeso u obesidad, porque nuestro organismo siempre va a defender el último peso registrado, por eso nos cuesta mucho trabajo adelgazar.

"Aunque yo me ponga a dieta y haga ejercicio, mi organismo tiene registrado cual fue mi último peso y mi último número de células grasas, entonces va a luchar para recuperarlo, y por eso cuesta mucho trabajo bajar de peso", mencionó.

González indicó que el medicamento citado logra frenar lo anterior que se conoce como etapas de hipogénesis y logra disminuir el tamaño de las células adiposas que alcanzan el doble de su tamaño y que se siguen multiplicando, lo que ocasiona que la gente engorde.

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