¿La mujer puede amar sin perder su independencia?

Audrey Irvine asegura que las mujeres no deben tener miedo a dejar de ser independientes por comportarse como una dama
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Audrey Irvine
Autor: Audrey Irvine
(Reuters) -

Qué tan frecuentemente has leído algo parecido en un sitio web dedicado a citas un mensaje como éste: “Mujer soltera e independiente busca un hombre a quien considere su igual para compartir el resto de su vida”.

Traducción: un hombre que concuerde con sus horarios, su salario, su estilo de vida y luzca tan bien como en la portada de una revista.

¿Han llegado las mujeres solteras a ser tan independientes y tan enfocadas en sus asuntos que están destinadas a estar solas?

Algunos hombres dicen que algunas mujeres muestran orgullosamente su independencia, como si se tratara de un arma, y quienes se ponen una armadura como diciendo ‘no necesito un hombre para nada’. Este tipo de actitudes hacen que los hombres sientan que están saliendo con un hombre vestido con una falda.

Es bueno tener una carrera exitosa, una casa y su propio dinero. Pero es necesario encontrar la forma para dar cabida a un hombre en esa vida, y hacerles sentir importantes. El hombre debe sentirse necesario.

Las mujeres que siempre tratan de probar que tienen todo lo que necesitan para no requerir de nadie, son las causan de que las mujeres hayamos perdido nuestra vulnerabilidad.

Nótese que no digo necesidad o debilidad. No hay nada peor que una mujer que actúa como si no pudiera abrocharse sus propios zapatos para hacer que el hombre se sienta especial. Recientemente, fui a una cita encantadora. Teníamos algún tiempo extra antes de que empezara la película, por lo que caminamos viendo aparadores.

En medio de una gran conversación, mi cita me jaló el brazo. No trataba de sostener mi mano, sino que me jaló el brazo, lo que me pareció algo raro. No fue un jalón fuerte, pero de cualquier forma me estaba jalando el brazo.

Este jaloneo duró algunos minutos hasta que él finalmente se puso frente a mí, me paró y me dijo: “He tratado de moverte al lado otro lado de la acera para evitar que te golpee un coche”.

Me dio tanta pena. Este hombre estaba tratando de ser un caballero y protegerme del tráfico. Me reí diciendo “¿qué pasa cuando no estás cerca?, creo que tengo que ponerme a rezar para que un coche no se le descompongan los frenos”.

Me disculpé por el mal entendido. Y él me dijo, “no hay nada malo con que estés relajada y seas sólo una dama”.

Al principio, su comentario me ofendió. ¿Cómo se atrevía a decirme que no soy una dama?

Pero mientras más pensaba en su comentario, me daba cuenta de que él estaba en lo correcto. Frecuentemente, las mujeres hacen las cosas a su manera, para probar al mundo que son independientes y capaces de cuidarlo todo.

Estoy de acuerdo, no todas las citas nos protegerán del tráfico. Pero damas, no hay nada de malo en ser un poco abiertas a un hombre que está haciendo algo sinceramente por ustedes.

No hay nada malo en no saber hacer de todo. No hay nada malo con tener miedo de decir lo que uno quiere, pero lo más importante, reconocer que quizás no pueda hacer lo que necesita.

Así es que, esa noche, después de darme cuenta que ese hombre inteligente había sido una gran cita, vino la segunda cita.

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Esa noche, le permití abrir mi portezuela, jalar mi silla del restaurante, y asegurarse de que caminaba por el lado correcto de la acera.

Al día siguiente noté la cosa más asombrosa: seguía siendo una mujer independiente, que tiene todo la mayor parte del tiempo, pero lo más importante, recordé que seguía siendo una dama.

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