La última persona en salir del clóset: el hombre bisexual

Aunque la bisexualidad suele considerarse sexy y entretenida en las mujeres, para los hombres representa bastante más complicado
El hombre bisexual sale del clóset
CNN. Bisexual  El hombre bisexual sale del clóset  (Foto: )
Stephanie Chen
Autor: Stephanie Chen
(Reuters) -

Robert Winn conoció a su esposa, Christine, en la universidad. Al principio de su relación, él le anunció que compartiría con ella un secreto que ocultaba a sus amigos y familiares. Al notarlo nervioso, Christine pensó que le confesaría tener alguna enfermedad, o que quizás estaba muriendo, pero lo que él confesó fue su bisexualidad.

Superficialmente, Robert Winn, ahora de 40 años de edad, y Christine Winn, de 41, lucen como cualquier pareja heterosexual, con casi 18 años de matrimonio monógamo; él es un médico respetado que trabaja con la comunidad Lésbico Gay Bisexual Transgénero (LGBT) en Filadelfia, Pensilvania.

La pareja dice que con el tiempo se han hecho más cercanos, pero como cualquier matrimonio, la gente tiene diferencias, incluyendo la orientación sexual. Christine Winn es heterosexual y ha apoyado a su esposo, quien abiertamente es bisexual.

“No pienso en su bisexualidad como algo que tenga que aceptar, sino como una parte de él, como la que tiene cualquier otro esposo, como la costumbre de dejar la ropa sucia en el suelo o no sacar la basura”, dijo Christine.

Su esposo siente atracción sexual y emocional hacia hombres y mujeres; aunque fantasea con Angelina Jolie como cualquier otro hombre, también se siente atraído a Brad Pitt.

Podrá sonar como lo mejor de ambos mundos, pero ser abiertamente bisexual puede ser complicado; lucha contra estereotipos: que los hombres bisexuales son promiscuos, que las relaciones con hombres son una etapa adolescente, que la bisexualidad es imaginaria, y que en realidad es un hombre homosexual intentando encubrirlo.

"La gente asume cómo es mi vida y que en realidad soy homosexual; a la gente le confunde la bisexualidad y no hay mucho apoyo para la gente que está en un punto medio como yo”, dijo.

Más del 50 por ciento de los estadounidenses aceptan la idea de una relación homosexual, y apoyan a las parejas del mismo sexo, según un sondeo de Gallup realizado en mayo, pero este estudio no habló de la bisexualidad, que suele definirse como la atracción romántica hacia hombres y mujeres. Se trata de una orientación sexual que algunos defensores e investigadores consideran un reto, porque ni la comunidad gay ni la heterosexual apoyan a hombres y mujeres que se sienten atraídos a ambos sexos.

“La postura es que estás dentro del clóset o fuera de él, y no es tan simple”, dijo David Malebranche, médico y profesor de psicología en la Universidad Emory, con respecto a las percepciones comunes hacia los bisexuales.

Cerca del 1.8 por ciento de hombres y mujeres de entre 15 y 44 años de edad se consideran bisexuales, según un sondeo realizado en 2005 por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos. Los investigadores creen que las cifras son imprecisas porque varios bisexuales no se identifican como tales.

Ben Pierce, de 22 años y recién graduado de la universidad, se considera bisexual y entiende por qué los bisexuales dudan sobre denominarse así. Él dice que la bisexualidad es hoy lo que ser bi-racial era en los sesenta, un periodo de amplia discriminación racial. Una persona con dos razas no se sentía muy cómoda en ningún grupo racial, dijo.

"Estás entre dos grupos distintos de gente heterosexual y homosexual y ninguno te acepta”, dijo.

En el último siglo, los estudiosos comenzaron a analizar la atracción dual hacia hombres y mujeres por medio de investigaciones científicas. En la década de los veinte, Sigmund Freud habló de la bisexualidad como un rasgo innato de los humanos. Varias décadas después, el investigador de sexo, Alfred Kinsey, creó una escala de seis puntos para determinar si una persona era heterosexual, homosexual o estaba en un punto intermedio. El espectro mostraba grados variantes de homosexualidad y heterosexualidad.

Algunos sociólogos dicen que la bisexualidad se ha vuelto más tolerable en el mundo de la corriente dominante, sobre todo en generaciones jóvenes. La palabra “flexible” suele ser usada para describir sentimientos encontrados hacia ambos géneros. El sociólogo Eric Anderson estudia las percepciones de la bisexualidad por parte de estudiantes universitarios en Estados Unidos e Inglaterra, y hasta ahora, el 90 por ciento de los atletas  encuestados creen que la bisexualidad existe.

“Hay una mayor exploración de la sexualidad que antes”, dijo Shane Windmeyer, director de Campus Pride, la organización nacional líder de estudiantes universitarios LGTB.

Hay quienes dicen que ser bisexual es más fácil para las mujeres que para los hombres; en años recientes, varias estrellas femeninas de Hollywood declararon con orgullo su bisexualidad, como Lady Gaga, Lindsay Lohan y la actriz del programa de HBO True Blood, Anna Paquin.

"La bisexualidad femenina es más tolerada porque los hombres lo ven como algo excitante y de entretenimiento”, dijo Denise Penn, directora del Instituto Estadounidense de Bisexualidad.

Pero para Robert Winn, de Filadelfia, ese no fue el caso: declararse bisexual en los ochenta fue una experiencia agonizante para él, quien fue criado como metodista en una familia militar. Su infancia estuvo llena de sentimientos hacia hombres y mujeres; tuvo su primera novia a los 15, un romance adolescente que terminó. Después se sintió atraído hacia un chico en su preparatoria, y mantuvieron su relación en secreto.

"Después nos sentimos apenados y confundidos, no hablamos de eso y seguimos con nuestras vidas en un contexto normal”, dijo Winn. En su adolescencia, el apoyo público hacia la homosexualidad y bisexualidad se fue para abajo por el pánico estigmatizado contra el VIH y la comunidad gay. Se culpó a los bisexuales de esparcir el virus en la comunidad heterosexual.

Winn descubrió un resultado inesperado de la bisexualidad.

"Siempre tuve una relación heterosexual en la cual respaldarme”, dijo. “Podía elegir ignorar el resto y guardarlo en un cajón”.

Joshua Verbeke, estudiante de negocios de 29 años de edad, sabe lo que es enmascarar la bisexualidad. Recuerda haber trabajado para una organización de apoyo homosexual que intentaba eliminar la discriminación por orientación sexual en las oficinas. Admite haberse hecho pasar por homosexual para evitar críticas y cuestionamientos sobre su bisexualidad. Escuchó la frase “hoy bi, mañana gay” en muchas ocasiones.

“Creo que los bisexuales temen salir del clóset porque hay presión por ambos lados”, dijo Verbeke, quien sale con un hombre homosexual de 33 años.

Y hay presión entre la comunidad bisexual y la homosexual, por ejemplo, un problema legal originado en un torneo de soft-ball, cuando tres jugadores bisexuales demandaron a la liga por quitarles el título de segundo lugar en la Serie Mundial de Soft-ball Gay en 2008 alegando que la liga los había discriminado “por no ser gays”.

El mundo académico también ha cuestionado la idea de la bisexualidad. En 2005, un estudio controversial realizado por profesores en Toronto, Canadá, y en Illinois, indicó que los hombres que se identifican como bisexuales suelen sentir una mayor atracción hacia los hombres que hacia las mujeres.

La comunidad bisexual y la homosexual rechazaron el estudio, pero éste ofreció mayores investigaciones sobre la bisexualidad. Durante la última década, los estudios sobre hombres que tienen relaciones con otros hombres estaban ligados a las altas tasas de VIH entre la población negra, pero ahora las investigaciones están cambiando de curso.

Brian Dodge, investigador científico de salud pública en el Centro de Promoción de Salud Sexual en la Universidad de Indiana, investiga la salud sexual entre hombres bisexuales. El Instituto Estadounidense de Bisexualidad está considerando estudiar el comportamiento cognitivo de hombres bisexuales por medio de escaneos cerebrales.

A pesar del escepticismo de otros, algunos bisexuales saben que hay aspectos positivos de su orientación sexual, aunque siguen estando en el limbo entre dos mundos. John, un hombre bisexual de 41 años que vive en California, dijo que su orientación sexual le da mayor apertura mental (por cuestiones de seguridad se negó a mencionar su apellido).

"Para mí, el mundo no es ni blanco ni negro sino de muchos colores, y no se trata de una u otra cosa, sino de esto y lo otro”, escribió en un correo electrónico”.

Lo que la gente piensa le importa cada vez menos a Robert y a Christine Winn, pues mientras más pasa el tiempo más unidos están. En los primeros años de su matrimonio, ella se sentía excluida de la comunidad gay cuando asistía a recaudaciones de fondos médicos en las conferencias de su esposo. A los pacientes homosexuales y a sus colegas les sorprendía que él estuviera casado con una mujer; aún así ella lo apoyaba.

¿La vida matrimonial pudo haber sido más sencilla si Robert hubiera guardado silencio sobre su bisexualidad? Dice que tal vez, pues en ocasiones lo ha pensado.

Pero, en ese caso, Robert estaría mintiéndose a sí mismo sobre su identidad, y eso es algo que nunca quiso hacerse a sí mismo ni a su esposa.

"No quería cumplir 40 años y entonces decírselo a mi esposa”, dijo. “Quería poder hablar con ella de quién era yo y de lo que pensaba. Afortunadamente ella estaba dispuesta a aceptarme”.

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