El cerebro trata al amor como adicción, a más rechazo, mayor ansiedad

Según una nueva investigación, amar y ser rechazado tiene los mismos efectos que la adicción a la cocaína y la única cura es la abstinencia
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Elizabeth Landau, CNN
Autor: Elizabeth Landau, CNN
(Reuters) -

Jim Dailakis todavía recuerda cómo se paró bajo el balcón de su novia de entonces, sostuvo un reproductor de casetes y puso a todo volumen una canción de George Michael que les encantaba a los dos.

Pero este gesto romántico, no hizo que su primer amor se quedara con él para siempre. Después de una relación de dos años y medio, recibió una carta de ella diciendo “gracias por todo; tenemos que seguir adelante”.

“El primer mes fue terrible, porque cuando terminas con alguien, es como la muerte, pero es incluso peor porque el cuerpo sigue viviendo, sólo que sin ti”, dice Dailakis, de 41 años, un comediante australiano de Nueva York.

Según una nueva investigación, amar excesivamente a alguien que te ha rechazado tiene un fundamento biológico. Un estudio publicado en la edición de este mes de Journal of Neurophysiology encuentra que, para aquellos que han sido recientemente rechazados, el cerebro puede tratar al amor como una adicción, ansiándolo de la misma forma que a la cocaína.

Helen Fisher, una antropóloga bióloga de la universidad Rutgers, y sus colegas hicieron un estudio de imágenes del cerebro de 15 personas que habían sido recientemente rechazados amorosamente, 63 días antes del estudio, en promedio. Esa muestra tan pequeña es común para una investigación de imágenes del cerebro.

Los participantes habían estado en una relación con una persona una media de 21 meses. La edad promedio fue 20 años.

Cada participante vio una fotografía de alguien que lo había rechazado recientemente y una fotografía de alguien diferente, que no les inspiraba ni buenos ni malos sentimientos. Entre cada fotografía, solicitaron a los participantes contar hacia atrás como forma de distracción, moviendo la sangre a áreas del cerebro no conectadas con la emoción.

Los investigadores encontraron que la actividad más alta estaba cerca de la base del cerebro asociado con la adicción profunda a la cocaína, y también en una región asociada la adicción a la nicotina.

“El amor romántico es una adicción. Es una adicción maravillosa cuando las cosas marchan bien pero una adicción horrible cuando las cosas van mal”, dijo Fisher, una de los autores del estudio.

Al ver una fotografía de su antigua pareja, los cerebros de los participantes también mostraron alta actividad en las regiones asociadas a, respectivamente, toma de decisiones, dolor físico y profunda apego a otra persona.

“Al ser rechazado, todavía estás perdidamente enamorado con esa persona. En realidad lo ansías”, dice. “Piensan en esa persona de forma obsesiva. Tienes dolor emocional y físico. Te sientes profundamente apegado a esa persona, y también estás desesperadamente tratando de entender qué pasó”.

Esa experiencia no necesariamente lleva a conductas insanas, dijo. Otros problemas, como el control de impulsos, llevarían a acciones perjudiciales como acoso.

Algunas personas manejan el rechazo mejor que otras, y se hará investigación para ver qué diferencia a esas personas, dijo Fisher.

La investigación previa de Fisher encontró que estar felizmente enamorado está vinculado a actividad cerebral relacionada a la sensación que produce la cocaína. En otras palabras, si tienes una pareja de la que estás enamorado, es como si fueras adicto a la cocaína, pero si esa persona te rechaza, ansías el efecto de la droga.

Mel Brake de Springfield, Pennsylvania, fue el que terminó una relación que había durado seis años, pero también considera que estar enamorado es una adicción.

“En un sentido, es como si de alguna forma yo condicionara mi mente para decir, no importa qué tan mal estuviera la relación, de que yo estaba enamorado”, dijo Brake, de 38 años, editor de su compañía Brake Press Inc. “Yo necesitaba a esa persona”.

Si el amor es una adicción, superar un amor perdido debería ser similar a dejar el cigarrillo, dijo Fisher. No escribas, no llames, no aparezcas, bota las cartas y trata de ser amigo de esa persona por un tiempo. Busca nuevas actividades en tu vida. La novedad genera dopamina en el cerebro, lo que puede ayudar a sentirte mejor.

Haberse dedicado a su pasión por el arte –cantar, escribir poesía- le ayudó a Brake enfrentar los sentimientos más duros cuando su relación terminó.

Dailakis escribió poesía después de que su primer amor lo dejó y también fue más al gimnasio, tratando de canalizar su depresión, su ira y el remordimiento en algo positivo. Se dio cuenta que incluso le gustaba ser soltero.

Él recomienda que la gente en esa situación pase más tiempo solo o con amigos.

Hoy, está “posiblemente” saliendo con una persona.

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Y en cuanto a la chica que lo rechazó hace tanto tiempo, Dailakis dice que no le guarda rencor.

“Yo sí desarrollé un sentido del humor realmente cínico, supongo, pero para mí el cinismo es sólo otra palabra de realidad”, dice.

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