Viajar en Japón: 5 experiencias típicas que vale la pena disfrutar

El sumo y karaoke son entretenimientos típicos de los japoneses; la visita al mercado y el viaje en tren bala, parte de su cotidianidad
Wes Little
Autor: Wes Little
TOKIO, Japón (Reuters) -

Japón está lleno de templos, santuarios y atracciones culturales con una historia única e interesante, pero más allá de lo que puedes aprender de su pasado, el Tokio moderno ofrece diversas experiencias memorables. Aquí hay cinco que no te puedes perder:

5. El mercado de pescado Tsukiji

Tsukiji es uno de los mayores mercados de pescado en el mundo y una de las atracciones turísticas más importantes de Tokio, aunque en realidad no está hecho para turistas.

Algunas guías turísticas aseguran que si llegas temprano y no estorbas puedes ver la subasta de atún, donde los compradores se reúnen para pujar por cientos de hermosos atunes congelados, pero esto no es cierto: hay policías de seguridad que impiden el exceso de observadores. Son tan eficientes que logré ser expulsado dos veces antes de tomar una sola foto.

Desde mayo pasado el mercado restringió el número de visitantes que pueden ver la subasta y sólo hay dos turnos para espectadores: 5:00 a 5:40 y de 5:40 a 6:15 de la mañana. Sólo 70 personas pueden entrar en cada periodo.

El registro comienza a las 4:30 de la mañana, así que es necesario madrugar si quieres ser de los pocos afortunados. Con o sin subasta, el resto del mercado es muy interesante, con todo tipo de pescados, moluscos y mamíferos marinos esperando compradores (de los mayoristas, no turistas).

Hay varios puestos de sushi fuera del mercado ofreciendo el pescado más fresco disponible. Aprovecha para desayunar antes de alejarte de esa zona.

4. Karaoke en Roppongi 

Japón es sin duda el hogar del karaoke y los japoneses siguen siendo los mejores. El escenario varía entre sitios familiares tipo bar para el turista occidental hasta cuartos con máquinas donde caben tres o cuatro personas (pero siempre pueden pararse a cantar más).

Aunque cantar en público es divertido, las versiones de las salas de karaoke son atractivas si cantas sólo para gente que conoces. Supuestamente algunas personas toman salones individuales sólo por el amor al canto.

También es divertido cantar algunos éxitos japoneses, aunque los que no hablamos japonés solemos confundir el tono de las canciones.

Roppongi tiene dos connotaciones para los tokiotas: extranjeros y fiesta. También es el lugar donde tienes más posibilidades de ser estafado. Ten cuidado de toda la gente que prometa llevarte a “un bar completamente normal”, ya que probablemente involucre desnudos.

3. Sumo

Los torneos de sumo se realizan pocas veces al año en cuatro ciudades de Japón. Si te encuentras en alguna de ellas cuando haya un torneo, tienes que ir. Es una experienca única.

El sumo es un deporte profesional con elementos religiosos Shinto y en realidad en una competencia hay más ceremonia que lucha. Las reglas del juego son simples: gana quien saque a su oponente del círculo o el que haga que su oponente toque el suelo con algo más que las plantas de los pies. Cuando los luchadores entran al ring hacen falsos arranques durante unos tres minutos mientras se preparan mentalmente (e intentan que su oponente pierda coordinación) para el encuentro.

Toman agua de un contenedor ceremonial, arrojan sal en el ring (un ritual de purificación) y son limpiados. Entonces se enfrentan brevemente y repiten el ciclo. Hacen esto una y otra vez y después comienzan a pelear; la batalla dura, en promedio, menos de un minuto.

Los dos hombres gigantes, o rikishi, suelen azotarse entre sí y luchar por un momento, y después uno empuja o derriba al otro consiguiendo la victoria. Los partidos más atractivos duran un poco más por la batalla mental entre los rikishi, donde mueven sus manos y prueban las posibilidades de apalancarse. El truco es saber cuándo moverse porque con oponentes de esta escala, perder este momento es perder la competencia.

Las mejores luchas presentan varios intentos de recuperación. El sumo ha estado presente durante cientos de años y hay mucha literatura sobre técnicas y movimientos, pero desde el punto de vista de un hombre regular, luce como un concurso mental, de oportunidad, previsión y paciencia.

El Ryogoku Kokugikan en Tokio tiene varios niveles, con asientos en los niveles superiores y tapetes en los niveles inferiores. Los boletos cuestan entre 30 y 150 dólares. Ofrecen información en inglés, pero cuando comienza la pelea, no hace falta seguir leyendo.

2. Trenes bala

El Shinkansen alcanza casi 320 kilómetros por hora. Japan Rail cubre la mayor parte de las islas de niponas, así que se puede llegar a prácticamente cualquier lugar en tren.

Junto con el largo metro en Tokio y otras ciudades, se puede llegar del avión a varias ciudades sin tener que tomar un taxi. El Shinkansen se compara con volar, llevándote de una ciudad a otra en casi el mismo tiempo que un avión y los retrasos son poco comunes. No hay servicio de bebidas gratis, pero hay vendedores que ofrecen deliciosas botanas y platillos. El viaje suele ser tranquilo y placentero y si pierdes un tren el siguiente no tardará mucho en llegar. 

Para los extranjeros hay buenos descuentos del Japan Rail Pass, que ofrece viajes ilimitados por determinado tiempo. Esto ofrece gran flexibilidad porque la mayoría de los trenes no cuenta con asientos reservados, así que puedes subir y bajar cuando lo desees.

Además, la vista del Monte Fiji desde el Shinkansen, entre Yokohama y Kyoto, es espectacular.

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1. Cocina

Japón es insuperable en la variedad y calidad de su cocina nativa. Si tienes hambre, no dejes de caminar, porque no tardarás mucho tiempo en toparte con algo delicioso o exótico (y generalmente, aunque no siempre, ambos). Desde máquinas expendedoras hasta puestos de comida y restaurantes de lujo exageradamente costosos, las opciones son infinitas.

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