Cómo responder a las 6 cosas más molestas que dicen los niños

Un experto dice que ceder una vez puede rezagarte, cuando de berrinches se trata

Cómo responder a las 6 cosas más molestas que dicen los niños

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“Escondida entre las sábanas a la hora de dormir, Ella, de 3 años, me volteó a ver y me dijo: ‘quiero una mamá nueva’. No llevo ni 4 años en el puesto de mamá y ya me estaban corriendo”, escribe Melody Warnick en Parenting.com. Peor aún, Ella comenzó a decirle que quería una mamá nueva con frecuencia. Algunos días, explica Warnick, hacía todo lo posible para responderle: “bien, yo quiero un hijo nuevo”.

Desarrollar el tino verbal que te puede sacar de quicio es parte de su desarrollo lingüístico y de comportamiento. El reto es enseñarle a ser cortés al mismo tiempo que le permites tener razón, y hacerlo sin responder a la altura de un niño de su edad. Melody Warnick explica qué contestar y cómo reaccionar a las cosas más molestas que los niños dicen.

1. "Es mío"

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niños2  berrinches  (Foto: Getty Images)

Cualquier cosa que tenga Weston Congdon, de 18 meses de edad, lo quiere su hermano Addison, de 3 años, aunque sea algo que lleve acumulando polvo desde hace seis meses, explica Melody Warnick en Parenting.com.

“Lo que me saca de quicio es que normalmente es un juguete de bebé, como una mordedera”, dijo la mamá de los Congdon, Sarah. “No va a hacer nada con el juguete, más allá de quitárselo a su hermano”.

Ahora, Weston, que comienza a hablar, camina por toda la casa repitiendo, “mío, mío, mío”. Su frustrada madre ya le ha respondido: “está bien, entonces el sillón es mío y no te puedes sentar en él”, cuenta Warnick.

 

Una mejor respuesta: 

Por muy tentador que sea dar a los pequeños una dosis de su propia medicina, no van a aprender viendo el mismo error, e incluso puede confundirlos. Pero guardar la calma cuando no paran de decir “mío” puede alterar a la madre más zen.

“Lo mejor es ignorar el comportamiento, pero incluso como psicólogo clínico, para mí es imposible”, dijo el doctor Ray Levy, padre de uno y coautor de Intenta obligarme, citado en Parenting.com.

Su solución es idear una frase aniquiladora, un cortón breve y dulce que haga que el niño persistente sepa que no se saldrá con la suya.

Con un niño que insiste en que todo es suyo, repite: “Lo siento” o “Es bueno querer cosas”. Fin de la historia. Incluso si la frase vacía no termina con el berrinche, tener algo que decir es mejor que decir algo que no quieres decir, explica Warnick.

2. "No es justo"

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Los intentos por alejar a su hijo de 4 años de la televisión le causaron a Anne Eide, de Columbus, Misisipi, varias peleas a la hora de dormir.

“William me dice que no es justo, después cruza los brazos y comienza a repetirlo una y otra vez”. Y en ocasiones, Eide pierde la cabeza y le dice: “o apagas la televisión ahora o no la verás en toda la semana”.

 

Una mejor respuesta: 

En las noches, cuando se siente con más paciencia, Eide emplea un ejemplo amigable para explicarle por qué no siempre puede salirse con la suya. “Papá no quiere estar en el trabajo todo el tiempo, pero en este momento ahí está. Incluso los adultos no pueden obtener todo lo que quieren”. El enfoque suele funcionar, dice Eide: “Me mira con cara de resignación, y después se va a la cama”.

Mary Sheedy Kurcinka, mamá de dos y autora de Niños, padres y conflicto de poder, recomienda pedirle a los niños que vuelvan a empezar pero que ahora lo pidan con palabras menos irritantes, como “mamá, no me gusta esa regla”.  La próxima vez que se quejen de que algo no es justo, pueden recordarles que ya lo habían hablado. Al dar a los niños nuevas formas para expresarse, es más fácil que abandonen las palabras más irritantes, indica Warnick.

3. "Tú no eres mi jefe"

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Eleanor Petersen, de St. Louis, Missouri, quiere hacerlo todo sola. Cuando su mamá, Amy, tenía prisa y le abrochó su cinturón de seguridad, Eleanor, de 3 años, le dijo: “No eres mi jefa”. Petersen tuvo que morderse la lengua para no responderle: “¿Ah, no?”

 

Una mejor respuesta: 

“Como mamá, tienes que hacer un esfuerzo por no caer en las palabras, sino conectarte con el sentimiento detrás de las palabras”, dijo Kurcinka.

“Puedes preguntarle qué es lo que pasa y decirle que le puedes ayudar a que lo diga de forma más adecuada”. En un momento más tranquilo, Petersen se dio cuenta de que lo que su hija quería era control, explica Warnick en Parenting.com.

Cuando su madre le dio opciones (“¿quieres abrocharte el cinturón por arriba o por abajo?”), Eleanor fue más cooperadora. Debes enseñarlos a pedir alternativas.

4. "Lo quiero ahora"

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Estaba preparando la cena cuando mi hija me pidió una galleta, y cuando le respondí que podía comer una como postre al terminar de cenar, comenzó a hacer una rabieta, dice Melody Warnick en Parenting.com. “Pero la quiero ahora”, dijo. Ninguno de mis intentos logró convencerla, sino que siguió exigiendo su galleta una y otra vez. “La quiero ahora”, “la quiero ahora”. Para hacer que dejara de hablar, se la di.

 

Una mejor respuesta:

Aunque suelo marcar mi territorio, ceder una vez puede rezagarte en materia de autoridad cuando los niños no dejan de hacer berrinches, dijo Paul Coleman, papá de tres y autor de Cómo decirlo a tus hijos, citado por Parenting.com.

Deberían responder a los berrinches sólo un par de veces, y después ignorar sus peticiones y hacer que el niño se concentre en otra cosa, como en una broma o en un baile. La buena noticia es que esta persistencia puede ser algo positivo en la vida cotidiana. “Puedes estar tranquilo pensando que al menos no van a ser objeto de abusos”, asegura Coleman.

5. "Nunca me dejas hacer nada"

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Carl Mowry, de diez años, continuamente se queja de que nunca hace lo que ella quiere. Su mamá, Carla, le responde: “esta bien, te voy a dejar hacer lo que quieras, pero quiero 800 dólares de renta, 200 de comida…” y comienza a escribirle toda una lista.

Una mejor respuesta:

Dar lecciones puede parar las quejas, pero no enfrenta el problema en sí. Debes descubrir lo que hay detrás de las quejas preguntándole qué es lo que pasa, si algo anda mal, e incluso decirle que crees que hay algo más, además de que no la dejaste salir a jugar, recomienda Melody Warnick en Parenting.com.

Ya sea que tu hijo quiera o no contarte lo que pasa, al menos estás abriendo una puerta para que haya más comunicación, explica la autora.

6. "Te odio"

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No soy la única mamá a quien se le ha roto el corazón cuando su hijo le dice “¡te odio!”, asegura Melody Warnick en Parenting.com.

Greyson Kreis, de seis años, gritó “¡Quiero una nueva mamá!” cuando su madre, Kim, lo obligó a dejar de leer un cuento para que limpiara su recámara y se durmiera temprano.

Kim contestó: “Mejor disfruta tu último día en tu cama porque mañana te encontraré una nueva mamá y te irás a vivir a su casa, pero sin tus juguetes”.

 

Una mejor respuesta: 

El unánime coro de expertos dice: no te lo tomes personal.

Los niños dicen estas cosas cuando están frustrados o enojados, y eso no significa que seas un mal padre, explica Warnick.

Dejar que tu hijo crea que estás feliz dejándolo ir de la casa, o peor aún, que crea que también “lo odias”, no está bien. Como los niños de esa edad son pensadores literales, no detectarán la psicología inversa y podrías terminar hiriendo la confianza del niño.

Intenta encontrar la razón por la que tu hijo está perdiendo la calma. Shaun Herock, de 7 años, dijo: “no me caes bien, no eres mi amiga”, cuando su mamá, Mia, se negó a pasar a comprar hamburguesas de regreso a casa después de una práctica de fútbol.

Mía le contestó: “Está bien, tienes derecho a sentirte así”, ya que reconoció que su hijo se lo dijo porque estaba muy cansado, con frustración y fatiga.

Es más fácil decirlo que hacerlo, pero cuando estás exaltado, pierdes 50 puntos de coeficiente intelectual, dijo Ray Levy. “Después puedes decirle que te hirió que te dijera eso”. Cuando los niños están calmados, les remuerde la conciencia.

Mis hijas dejaron de pedir una mamá nueva hace poco tiempo, pero ahora me dicen que “las lastimo” cada vez que me niego darles las buenas noches, dice Warnick. Casi todo el tiempo les respondo: “gracias por compartir tu opinión”, pero no siempre estoy tan calmada como quisiera.

“Todos perdemos la cabeza de vez en cuando y decimos cosas inapropiadas”, dijo Levy, “pero es bueno que los padres se disculpen y cambien su comportamiento, en vez de pensar que deben ser inalterables todo el tiempo”.

En otras palabras, siempre está bien pedir disculpas a tus hijos, asegura Warnick.