¿Cómo se vive la religión y la espiritualidad en Facebook?

Un experto en tecnología reflexiona sobre la posibilidad que Facebook ofrece términos de religión y sobre la vida después de la muerte
god
fb  god
Omar L. Gallaga
Autor: Omar L. Gallaga | Otra fuente: CNN
(Reuters) -

*Nota del editor: Omar L. Gallaga es un colaborador de tecnología del segmento de la estación NPR llamado All Tech Considered. Gallaga escribe sobre tecnología para el Austin American-Statesman y para el blog de tecnología de ese periódico, Digital Savant.

Crecí como un niño mimado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que se mudaba a un nuevo sitio cada tres años. Cambiaba de escuelas, hacía amigos y luego tenía que escribir cartas para mantenerme en contacto con ellos. Excepto por unos pocos amigos valiosos, la mayoría de esos amigos se fueron para siempre, perdidos en la memoria, desapareciendo y eventualmente volviéndose personajes anónimos en fotos envejecidas.

Pero en sueños recurrentes, todos estaban juntos. Mis amigos de Oklahoma iban a clase con mis compañeros en Biloxi, Mississippi. Mi maestro favorito de mis años en Alemania me veía crecer junto a mis primos del sur de Texas.

No fue hasta muchos años después, cuando Facebook pasó de 100 millones de usuarios, que empecé a tener esa sensación de nuevo, con la que los usuarios más frecuentes están familiarizados. Es la sensación de mundos colisionando, de caminos improbables cruzándose; tu vida laboral, tu vida familiar, tu vida pasada y la presente todas juntas, comentadas y decoradas con fotos de aquí y de allá, de ese entonces y de ahora.

La enorme membresía de Facebook lo hace un lugar más probable que cualquier otro en la web para conectarse con una multitud de familiares, amigos, ex colegas, viejos compañeros de escuela y cualquier otra persona que no hayas visto por décadas.

No obstante, no fue sino hasta el final de la serie Lost en mayo pasado, que hice otra conexión: que esta idea de las personas llegando a tu vida y nunca yéndose es muy parecida a lo que muchas personas creen es la vida después de la muerte.

¿Puede Facebook, la Torre de Babel digital construida por un estudiante de Harvard, ser como lo que pasaría si el cielo fuera un lugar en la Tierra?

El pensamiento me llevó a la búsqueda teológica de la espiritualidad de conexiones de Facebook. En medio de la actual inundación de comentarios políticos, fotos de niños en Halloween y videos de YouTube, muchos de nosotros hemos visto actualizaciones de estatus de amigos con pasajes de la Biblia, citas espirituales o información sobre eventos religiosos.

Encontré a muchos teólogos luchando por entender si los teléfonos móviles, las redes sociales y los mensajes de texto perjudican a las religiones o ayudan a reinventarlas en formas positivas.

Ha habido un debate sobre si estar tan constantemente conectado a tantas personas es bueno o malo en términos espirituales.

Bruce Epperly, profesor de teología, autor y pastor en Lancaster, Pennsylvania, escribió un artículo reflexionando sobre la llamada Teología de Facebook, comparando la "intricada red de relaciones" en nuestras vidas a nuestra red social en línea. Él reconoció que incluso el corto estatus de Facebook puede implicar una profunda santidad.

"Podría sorprender a mis amigos de secundaria descubrir que con frecuencia rezo por ellos cuando leo lo que publican", escribe Epperly. "Creo que Facebook puede ser un altar en internet y un lugar de despertar espiritual".

Eso parece burlarse de lo que el papa Benedicto XVI proclamó este año. En enero, el sumo pontífice sugirió que los sacerdotes deben acoger nuevos medios de comunicación digital. Pero él no le dio la bendición a Facebook como una tierra santa virtual.

Facebook, que hace poco pasó la marca de 500 millones de usuarios, creció tan rápidamente en tan corto tiempo que incluso sus creadores no se han detenido a examinar el significado espiritual de su constante presencia en tantas vidas.

¿A qué debemos nuestra constantemente creciente casa de "amigos", a los que nunca vemos, nunca llamamos, nunca escribimos, pero que contribuyen a nuestra charla digital, a nuestro coro diario? ¿Esas conexiones no cuentan como algún tipo de comunidad? ¿No extrañaríamos a todos esos conocidos si de nuevo se nos perdieran para siempre?

¿Y si el mismo Facebook, que digitalmente no sólo acoge a los vivos sino también a muertos en "páginas en memoria", es como un entrenamiento previo a la vida después de la muerte en donde todas esas conexiones personales son mantenidas para siempre, incluso después de que uno muera?

¿Y si la vida después de la muerte existe, y si es algo como Facebook, tendría la opción de "eliminar amigo"? Porque aunque me encanta la conectividad, la eternidad suena como mucho tiempo para pasarlo leyendo la actualización de estatus de todo el mundo.

Ahora ve
No te pierdas