La ciencia detrás del misterio de la estrella de Belén

Por:
Verónica Guerrero Mothelet

¿Cómo hizo una estrella para guiar a tres reyes magos al lugar donde nació Jesús de Nazaret? Conoce la explicación, a través de los ojos de la ciencia

"Ha nacido el nuevo rey"

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Sin Pie de Foto
navidad-belen  Sin Pie de Foto  (Foto: Luis Delfín)

"Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén y preguntaron:

"¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo”.

Esta breve mención en el Evangelio de Mateo, bastó para inmortalizar a un grupo de magos y una estrella, cuya existencia es uno de los mayores misterios de la astronomía.

¿Qué dice la ciencia sobre esto? Sigue leyendo.

Estrellas que vencen el resplandor de las ciudades

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estrellas
estrellas universo  estrellas  (Foto: SXC)

En las noches invernales del hemisferio norte, algunas estrellas consiguen vencer el resplandor de las ciudades. Sobresalen tres: Mintaka, Alnilam y Alnitak, que conforman el Cinturón de Orión.

En México y otros países han sido bautizadas como “Los tres reyes Magos”, un homenaje al generoso trío que cada 6 de enero hace felices a los niños.

Es también una forma idónea para representar simbólicamente a los astrónomos antiguos que buscaban entre los astros las razones de su existencia y la ruta de su destino, siendo esto la causa de que los legendarios magos advirtieran cierta señal en el cielo que los pusiera en camino a Jerusalén para presenciar un fenómeno que afectaría sus vidas.

“Se dieron cuenta de que las estrellas, que aparentemente se desplazaban sobre la bóveda celeste, lo hacían conservando su distancia”, señala la doctora Margarita Rosado, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM. Por ello se les llamó estrellas fijas.

Ahora se sabe que todos esos movimientos reflejan los diferentes movimientos de la Tierra, como la rotación, su órbita en torno del Sol, y el movimiento de presesión de su eje, por el que se producen los equinoccios.

El misterio de los tres reyes magos

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reyes magos
reyes-magos  reyes magos  (Foto: SX)

Para desentrañar el misterio de la estrella de Belén, es necesario entender el contexto histórico en el que nació Jesús.

Jerusalén era entonces sede del judaísmo, el rey de Judea era Herodes “el Grande”, gobernó del año 37 al 4 antes de Cristo; la información al respecto es limitada, ni siquiera el evangelio de Mateo es tan vasto.

En cuanto a los Magos y la estrella, son aún más escasas las referencias escritas; sin embargo, el astrónomo e investigador Michael Molnar, autor del libro The Star of Bethlehem: The Legacy of the Magi, señala que se piensa que los Magos provinieron de Babilonia, naturales de la región Partia de la antigua Persia.

El título de “mago”, del griego Magos, se otorgó originalmente a una casta de sacerdotes zoroastristas; con el tiempo esta designación perdió su conexión con el zoroastrismo y se dio a quienes predecían el futuro mediante profecías y sueños.

Tampoco se sabe a ciencia cierta si sólo se trataba de tres Magos y tres obsequios para el niño Jesús, ya que otras referencias pictóricas ilustran desde dos hasta 12 magos. De hecho, tanto sus famosos nombres –Melchor, Gaspar y Baltasar– como su posición de reyes, fueron integrados a la historia varios siglos después.

La primera Navidad en la Tierra

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nacimiento
navidad  nacimiento  (Foto: SXC)

También ha resultado un desafío establecer la fecha verdadera de la Natividad, pues ésta se instituyó con base en una cronología judía, comparada con la historia romana.

El inconveniente es que, a finales del siglo V, cuando el monje ortodoxo Dionysius Exiguus creó la división de antes y después de Cristo, tuvo errores para situar la fecha del nacimiento de Jesús.

Uno fue omitir el año cero, que seguramente se debió a que empleó los numerales romanos, que no incluyen ese número. Así, el calendario pasa directamente del año 1 antes de Cristo al 1 después de Cristo. En consecuencia, el calendario moderno hererdó un desfase de al menos 5 años.

Por otra parte, la mayoría de los expertos coincide en aceptar como fecha de la muerte de Herodes el año 4 antes de Cristo. Y si nos basamos en la versión que coloca la Natividad en una época en la que Herodes todavía gobernaba Judea, Jesús debió haber nacido entre los años 7 y 5... antes de Cristo.

¿Mito o fenómeno astronómico?

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cosmos universo  galaxia  (Foto: )

Un grupo importante de investigadores opina que la estrella es un mito o una leyenda agregada al Evangelio de Mateo con el propósito de ajustar la historia a la predicción de Balaam, contenida en el Antiguo Testamento, y que presagia que una estrella anunciaría el nacimiento del Mesías.

Otros expertos piensan que pudo haber sido un evento astronómico verdadero, natural pero poco frecuente, que se fue modificando hasta su incorporación en el evangelio.

Mark Kidger, astrofísico de la Agencia Espacial Europea sugiere en su libro The Star of Bethlehem - An Astronomer’s View que para explicar el origen de la estrella de Belén hay que reunir varios elementos.

Tendría que haberse producido en un momento cercano a la Natividad histórica: aparecer en el hemisferio correcto para poder ser observado, y durar cuando menos varias semanas, de manera que permitiera a los magos continuar la observación mientras se encaminaban hacia Belén.

Y ¿dónde queda Belén?

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belen  belen  (Foto: )

Es complicado establecer el lugar específico donde nació Jesús, lo cual es importante para identificar algún fenómeno astronómico con las coordenadas correctas.

Víctor Torres Roldán, miembro del Seminario Permanente de Arqueoastronomía de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México, señala que el Belén de la Biblia no coincide históricamente con el lugar en que nació Cristo.

“El Belén de Judea, donde actualmente está la Iglesia de la Natividad, es una zona que arqueológicamente no tiene ninguna evidencia de ocupación en el siglo anterior y el siglo posterior al nacimiento de Jesús”, asegura.

Una localidad más probable es el Belén que está a las afueras de Nazaret, a unos 100 kilómetros de Jerusalén.

“Ahí sí hay evidencia arqueológica de un monasterio, de una iglesia bizantina, posterior a la muerte de Cristo”, comenta Torres.

Ni cometa ni supernova

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cometa
cometa  cometa  (Foto: Getty Images)

Llegó a pensarse que pudo tratarse de una supernova.

Rosado explica que una supernova es una estrella que tiene una masa superior a la del Sol y termina su vida en una explosión, libera una cantidad tremenda de energía y puede llegar a ser muy visible, dependiendo de dónde esté.

Sin embargo, la hipótesis de que la estrella de Belén haya sido una supernova, ha sido desechada: “no hay indicios de alguna explosión de supernova hace dos mil años”, asegura Margarita Rosado, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

Otra tesis muy popular es la que ilustra la estrella como un cometa. Estos cuerpos sólidos que rodean el Sol tienen órbitas muy elípticas, muy alargadas.

Conforme se acercan al astro rey, gran parte de su material superficial se evapora, formando una cauda gaseosa que, al entrar en contacto con las partículas del viento solar, se enciende y brilla.

Los cometas no siempre pueden observarse a simple vista, depende de su tamaño, intensidad y distancia del Sol. Pero cuando llega a ser posible, el espectáculo es tan maravilloso que provoca cierto recogimiento, y es probable que por eso se asocie con la estrella de Belén.

Pese a ello, tampoco se tienen registros de la proximidad de algún cometa por esas fechas.

El más cercano fue el Halley, que tiene un periodo de 76.3 años, pero su visita más próxima a la fecha de la Natividad fue en el año 12 antes de Cristo.

Las 3 hipótesis que acompañan a la estrella de Belén

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estrella-de-belen  estrella  (Foto: SXC)

Así pues, la astronomía de hoy señala tres posibilidades:

La primera es la conjunción de Saturno y Júpiter, un fenómeno que sólo se produce en el mismo lugar cada 60 años, pero que podía predecirse e identificarse.

El ciclo comienza con una conjunción de Júpiter con Saturno, y los dos entran en un movimiento retrógrado de manera simultánea. Alrededor del año 7 antes de Cristo, esto debió ocurrir en la constelación de Piscis.

“Pudo ser algo que Mateo, o quien a quien conocemos como Mateo, lo observó y lo recordó, adjudicándole el carácter de estrella”, refiere Victor Torres, miembro del Seminario Permanente de Arqueoastronomía de la ENAH-UNAM.

La segunda es la ocultación de Júpiter tras la Luna, donde las tres principales fuentes astrológicas de la época señalan a la constelación de Aries como la representación del reino de Herodes.

En consecuencia, asegura que fue una estrella en Aries, lo que pudo significar el nacimiento de un rey en Judea.

Y la tercera el surgimiento de una nova que surgió en el año 5 antes de Cristo, probablemente en el mes de marzo, en la constelación de Aquila (el Águila).

Una nova es una estrella con poca masa (enana blanca), que al recibir material de otra estrella presenta erupciones que producen un brillo intenso, aunque no tanto como el de una supernova.

Desafortunadamente, la falta de evidencia posiblemente impida conocer con certeza cuál de estas hipótesis es la acertada, o bien si fue una combinación de todas ellas.

En cualquier caso, otros expertos sugieren que la importancia de la brillante señal retratada en el Evangelio de Mateo radica, más bien, en su significado simbólico.

Bajo esta luz, la estrella de Belén es una profunda metáfora que ha perdurado a través de los siglos.