El (verdadero) significado de los sueños

Por: Juan Scaliter

Ahora que cambia tu horario, te damos más claves de por qué soñamos, qué significan los sueños y los mitos, como morir de insomnio

Ten cuidado con lo que sueñas; alguien más podría verlo

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dormir
dormir 1  dormir  (Foto: )

Los avances de la neurociencia son tales que en unos años se podrá saber qué sueña la gente en el mismo instante en que duerme.

Jack Gallant, psicólogo el departamento de Neurociencias de la Universidad de Berkeley, asegura que “dentro de dos décadas seremos capaces de leer los sueños de las personas al mismo tiempo que los están viviendo”.

Actualmente, Gallant está trabajando en un software que registra y compara la actividad cerebral de un voluntario al observar diferentes fotografías. Luego, un escáner estudia su cerebro mientras se le muestra una de las imágenes.

El programa logra deducir qué foto está viendo gracias a su actividad cerebral.

Básicamente, el trabajo consiste en descubrir qué sucede en nuestro cerebro cuando, por ejemplo, vemos el color verde, la arena, una manzana o cuando pensamos en volar.

Cada uno de estos gestos podría asociarse a un tipo de actividad cerebral específica, y si al dormir el software detecta esos patrones, sabremos qué está soñando la persona.

¿Duermes como bebé? Es porque quieres aprender algo

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bebe dormido
bebe dormido  bebe dormido  (Foto: SXC)

El siguiente descubrimiento es que el cerebro de un recién nacido, cuando duerme, utiliza los sueños para aprender a mover su cuerpo.

Así lo asegura Jens Schouenborg, neurocientífico de la Universidad de Lund.

Cuando nació mi hija menor, llevarla a la cama se convirtió en una tarea titánica. Al menos hasta que cumplió un año”, señala Lund.

“Por eso, solía acostarme a su lado hasta que se durmiera. Sabía cuándo estaba totalmente dormida porque sus músculos empezaban a palpitar.

“Después de muchas noches, me di cuenta de que ese temblor de los músculos seguía un patrón. Así fue como se me ocurrió la idea de que este movimiento involuntario tuviera un propósito. Y comencé el experimento.”

El experimento al que se refiere podría ser la respuesta a uno de los enigmas más huidizos de la ciencia: ¿para qué dormimos?

Schouenborg y su equipo de investigación estudiaron durante diez años dos grupos de ratas de menos de dos semanas de vida mientras dormían.

En su entorno natural, en plena noche, las ratas mueven la cola de derecha a izquierda; se trata de un movimiento involuntario que les permite tocar a otro miembro de la camada.

El contacto les aporta seguridad, algo similar a lo que sucede cuando nuestros hijos piden dormir con nosotros.

Este científico sueco dividió las ratas en dos grupos: a uno de ellos les soplaba aire dirigido al lado izquierdo de la cola cuando la movían hacia la derecha, y viceversa, mientras que el otro grupo recibía el aire de forma coherente.

A las dos horas, las ratas del primer grupo empezaron a mostrar un extraño reflejo: si les acercaban un láser al lado izquierdo de la cola, la movían hacia la fuente de calor, y no la apartaban, como sería lógico.

Según Schouenborg, “en un sistema nervioso recién formado, éste podría ser el mecanismo que construye los canales nerviosos desde la médula espinal hacia los músculos, de modo que en el futuro el cerebro reconozca el camino exacto para controlar determinados movimientos en vigilia”.

Cuando nacemos, soñar nos enseña a movernos.

A los adultos, ¿para qué les sirve dormir?

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dormida
mujer duerme  dormida  (Foto: SXC)

Dormir podría servir para aprender a moverse a los recién nacidos, pero en los adultos ¿sería posible que, en lugar de soñar porque dormimos, necesitemos dormir para soñar?

Un trabajo realizado por los psicólogos Michael Franklin, de la Universidad de Michigan, y Michael Zyphur, de la Universidad de Tulane, titulado El papel de los sueños en la evolución de la mente humana, podría dar la respuesta.

El estudio publicado en Evolutionary Psychology dice que “el tiempo que pasamos en nuestros sueños configura seguramente cómo se desarrolla nuestro cerebro.

“Las experiencias que adquirimos al soñar a lo largo de toda nuestra existencia influyen en el modo en que nos relacionamos con el entorno, y están destinadas a afectarnos no sólo como individuos, sino como especie.

“A medida que se sucedan los avances científicos en neurociencia, estaremos capacitados para probar algunas de estas hipótesis”.

Y los avances en neurociencia ya se están dando.

¿Cuáles son los procesos que nos llevan a los 'brazos de Morfeo'?

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cerebro neuronas  cerebro neuronas  (Foto: SXC)

El sueño es una respuesta del cerebro al ritmo circadiano. En nuestra mente, el “relojero” que lo regula se llama núcleo supraquiasmático.

Reyes Haro Valencia, director de Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, asegura que el núcleo supraquiasmático “es nuestro reloj interno y biológico".

Y añade que “es una parte de nuestro hipotálamo, el principal productor de melatonina, el que está en sincronización con los elementos externos como la luz-oscuridad. La función es regular nuestros ritmos circadianos, lo que sucede cada día y noche.

“Es uno de nuestros reguladores de respuestas como es el inicio del sueño, regula varios de nuestros ritmos. Es tan sólo una de tantas estructuras que está en conexión con otras áreas cerebrales para mantenernos despiertos y para inducirnos el sueño”.

El primer engranaje del reloj biológico comienza a funcionar y hace girar la siguiente rueda: se activa la glándula pineal. Ésta confirma qué se está haciendo de noche por arte de un truco muy sencillo: está, en cierto modo, unida a la retina.

Gracias a eso, la información lumínica se transforma en secreción hormonal: la glándula pineal comienza a segregar melatonina. La presencia de esta hormona pone “celosa” al neurotransmisor GABA, que se suma a la fiesta.

Haro Valencia explica que “el gaba es el neurotransmisor depresor del sistema nervioso por excelencia; así como la dopamina, entre otras sustancias como el glutamato que nos mantienen alertas, el gaba es uno de los que nos inducen al sueño.

“De hecho, la mayoría de los medicamentos relajantes depresores actúan sobre este neurotransmisor, estimulan su acción, éste nos relaja y nos lleva al sueño.

“Los medicamentos relajantes y depresores del sistema nervioso central, igual que el alcohol, actúan sobre este mecanismo de neurotransmisión”, dice.

En pocas palabras, todo el cerebro altera sus funciones para ponernos a dormir.

¿El insomnio provoca la muerte?

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Uno de los mitos que existen del sueño es si la falta de éste puede provocar la muerte.

“Es cierto que hay un debate abierto acerca de la función del sueño", dice Julio Fernández Mendoza, investigador del Centro de Investigación y Tratamiento del Sueño del departamento de Psiquiatría de la Universidad del Estado de Pensilvania.

Pero aclara que “uno no muere directamente por no dormir. La relación entre la falta de sueño y una mayor probabilidad de morir parece estar ligada a la presencia de trastornos del sueño, cardiovasculares y metabólicos.

“Por ejemplo, los trastornos cardiovasculares pueden anteceder a la falta de sueño, y su alteración contribuiría a aumentar el riesgo de mortalidad, o ser una consecuencia de ésta”.

Fernández Mendoza comenta que publicaron un estudio “en el que se demuestra que los varones con insomnio crónico tienen cuatro veces más probabilidad de morir que aquellos que duermen adecuadamente.

El experto añade que "los insomnes son los que tienen mayor riesgo de hipertensión, diabetes e incluso de alteraciones neuropsicológicas”.

Al dormir nos desconectamos del mundo, pero también de nuestro cuerpo

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cerebro  cerebro  (Foto: SXC)

La falta de sueño no es causa directa de muerte, pero una de las primeras consecuencias de entrar en los dominios de la noche es la desconexión de ciertas partes del cuerpo.

“Hay grupos neuronales que disminuyen la conectividad. Por ejemplo diversos centros motores; pero otros muchos se mantienen activos y continúan produciendo impulsos nerviosos”, asegura José María Delgado, neurólogo y autor de libro Brain Damage and Repair.

Visto por medio de un electroencefalograma (EEG), las ondas cerebrales en la fase REM (el momento en que soñamos) son muy similares a las ondas de cuando estamos despiertos.

¿Qué ocurre en el cerebro para que se “desconecte” del cuerpo y utilice una cantidad similar de energía a la requerida en vigilia?

David Eagleman, neurocientífico del Colegio Baylor de Medicina, da la primera clave al afirmar que “el sueño y la memoria están íntimamente relacionados. No sabemos por qué, pero cuando soñamos, nos adentramos en un mundo de memorias falsas”.

¿Falsas? ¿Y de qué nos sirven estos ‘recuerdos mentirosos’?

De mucho, según el experto Julio Fernández Mendoza “toda actividad cognitiva durante el sueño tiene que ver con el aprendizaje.

"Se ha sugerido que las ondas PGO (pontogenicular- occipitales) durante el sueño REM podrían ser el sustrato cerebral y fisiológico último que explica la relación entre el tipo de material cognitivo aprendido y determinadas fases del sueño”, explica.

¿Se te olvida qué soñaste? Tranquilo, tu sueño sí se acordará de ti

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Robert Stickgold, director del Centro del Sueño y el Conocimiento de la Escuela de Medicina de Harvard, realizó un experimento.

Desafió a dos grupos de estudiantes a aprender la disposición de un laberinto virtual de modo que, cuando más tarde los situaran en cualquier punto del laberinto, pudieran señalar dónde se encontraba un árbol determinado.

Uno de los grupos podía dormir una siesta en las cinco horas de intervalo. Cuando se llevó a cabo la evaluación, estos últimos llegaban al árbol bastante más rápido que los que no habían dormido.

Lo extraordinario es que la mayoría de ellos tuvo sueños relacionados con la prueba: la música del ordenador, el árbol, zonas del laberinto, etc.

“Creemos que los sueños”, confirma Stickgold, “son una señal de que el cerebro trabaja en un problema a muchos niveles. Son intentos del cerebro de encontrar asociaciones útiles para el futuro”.

Pero queda una duda: si los sueños son una estrategia evolutiva de nuestro cerebro que le sirve para aprender, ¿por qué nos olvidamos de ellos?

Diferentes experimentos realizados, entre otros, por Robert Bornstein y Paul D’Agostino, psicólogos del Gettysburg College, han demostrado que, aunque un estímulo sea inconsciente, puede influir en nuestras decisiones.

Quizá seamos incapaces de recordar los sueños... pero ellos sí se acuerdan de nosotros.