¿Cómo está cambiando la pornografía nuestra vida sexual?

La gran oferta de pornografía que proporciona el internet está afectando las relaciones entre las parejas para bien y para mal
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Ian Kerner, consejero sexual
Autor: Ian Kerner, consejero sexual
(Reuters) -

No me importa lo que digan los demás, el sexo verdadero con una persona verdadera es mejor que la pornografía cualquier día de la semana. La pornografía es equivalente a las luchas profesionales: falso y superficial. Es como subsistir con una dieta de comida chatarra de gomitas y Gatorade cuando puedes tener una comida gourmet.

Pero cuando estás viviendo la “vida loca” no siempre hay tiempo para una comida balanceada, y para muchos hombres, ahí es cuando llega la pornografía. Es fácil, es cómodo, es divertido y, oh sí, está ahí. Siempre está ahí, incluso cuando no queremos que esté.

Según mi estimación, los hombres se masturban al menos 50% más de lo que lo harían normalmente sin la pornografía de internet

Si tienes 17 y eres soltero, esto podría no ser un problema. Pero si tienes 40 y tienes una pareja, sí es un verdadero problema. Algunos hombres aún se sienten mentalmente de 17 años, pero no pueden tener sexo de esa manera. Sus cuerpos han cambiado y tienen periodos de descanso, el intervalo natural entre erecciones.

Como resultado, las mujeres de hoy enfrentan más retos en su satisfacción sexual que nunca antes. Un creciente número de hombres están sufriendo de un síndrome que he llamado Trastorno de Déficit de Atención Sexual (TDAS).

Justo como las personas con verdadero Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) tienden a distraerse fácilmente, los hombres con TDAS se han acostumbrado a altos niveles de novedad y estimulación sexual que la pornografía en internet les brinda que son incapaces de enfocarse en el sexo real con una mujer de verdad.

Los hombres con TDAS tienden a encontrarse a sí mismos aburridos o impacientes durante el sexo, y sufriendo de una falla de las funciones mecánicas. Pueden estar psicológicamente excitados e incluso tener una erección, pero no tienen una una excitación mental. Los hombres con TADS también han perdido la atracción al sexo real porque se han agotado con la masturbación. No están con el tanque lleno físicamente, mentalmente y tampoco sexualmente.

En el estado de las cosas sobre el TADS y este nuevo mundo de la pornografía no muestra ningún signo de cambio. Mi teoría es que estamos viendo sólo la punta del iceberg en términos de muchas maneras en el que la pornografía puede alterar el paisaje de nuestras vida amorosa.

La pornografía no es sólo un problema, o una salida fácil; es parte de un cambio mayor en nuestras costumbres sexuales. Justo como la revolución sexual y Sex and the city condujeron al conocimiento masivo del vibrador Rabbit, mi predicción es que la pornografía por internet afectará todo en nuestra vida sexual. Para bien o para mal, pero no tiene que ser para mal.

Después de todo, la masturbación es una actividad saludable. De hecho, cuando las parejas están en una buena relación, tienden a masturbarse más que cuando no lo están.

La masturbación no es algo que la gente haga porque no están teniendo relaciones sexuales; es algo que hacemos por que es humano y saludable. De hecho, cuando la gente deja de masturbarse es generalmente una mala señal: puede significar que están deprimidos o que tienen un problema de salud.

Debido a esto, en una relación sana, no hay nada de malo con la pornografía. Y cuando las parejas comparten la pornografía, puede excitarlos aun más acerca del sexo con el otro o ser una experiencia fuerte de unión.

La pornografía también puede ser una manera saludable de explorar tabúes. La pornografía provee de un lugar para explorar cosas que normalmente no podrías explorar. La gente no debe ser juzgada con base en la pornografía que disfruta y no siempre existe una relación directa entre las cosas que vemos y las cosas que realmente queremos probar.

Por supuesto, eso es un pequeño consuelo para una mujer que está preocupada por el uso de la pornografía por parte de su pareja masculina. Ella puede tener muchas preguntas acerca dela pornografía de su pareja: ¿Estará él en algo realmente pervertido? ¿Querrá que me vea diferente? ¿Debería actuar?

En realidad, un chico no está pensando nada de estas cosas –sólo está disfrutando de un poco de porno y eso es todo–. Pero estas preguntas en silencio construidas a través del tiempo pueden realmente dañar una relación.

Una vez que las parejas comienzan a discutir la pornografía, es un estímulo a su relación –compartiendo fantasías, hablando acerca de lo que les gusta o no, y más-.

Además, debemos recordar que existió un tiempo antes de la pornografía, al menos antes de que fuera tan accesible para la mayoría de las personas. Seguro, los chicos buscaban revistas y videos, pero también confiaban en su imaginación y en sus recuerdos eróticos. Para mí, esa es una de las mayores desventajas de la pornografía. Así que considera tomar un descanso de la pornografía y dejar que la imaginación sea tu guía –podrías sorprenderte de a dónde te lleva–.

Ian Kerner es un consejero sexual y un autor de best-sellers del New York Times.

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