Las egipcias acosadas sexualmente necesitan su propia revolución

Los ataques sexuales comunales a periodistas muestran que el acoso sexual a las mujeres en Egipto no ha desaparecido
egipto, protestas, medio oriente
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Autor: Mary Rogers
(Reuters) -

Nota del editor: Esta nota fue publicada originalmente el 17 de febrero de 2011. Más de dos años después, en el marco de un golpe de Estado, las mujeres siguen siendo violadas comunalmente durante las protestas en ese país, como fue el caso de una periodista danesa de 22 años.

CAIRO (CNN) — Varios meses antes de la revolución, escribí una nota para CNN.com sobre el acoso sexual a las mujeres del Cairo.

Las noticias de los escalofriantes ataques a la reportera de CBS, Lara Logan, así como otros ataques sexuales contra mujeres durante el levantamiento en Egipto, muestran que las agresiones contra las mujeres no han desaparecido. 

Yo hablo por experiencia propia. Aunque la mayor parte de mis días cubriendo la plaza de Tahir durante las últimas semanas no presentaron acosos, un día fui manoseada. A otras colegas, una banda de delincuentes casi les arrancan los pantalones.

Si eres una mujer que vive en Cairo, es muy probable que hayas sido acosada sexualmente. Ocurre en las calles, en autobuses concurridos, en el trabajo, en las escuelas, e incluso en consultorios médicos.

Según un sondeo de 2008 realizado a 1,010 mujeres por el Centro Egipcio de derechos de las mujeres, el 98% de las mujeres extranjeras y el 83% de las egipcias habían sido acosadas sexualmente.

Yo caminaba a casa después de una cena reciente cuando un auto plagado de jóvenes se me acercó y gritó sharmouta (puta, en árabe). Antes de poder responder ya se habían ido, pero noté que un policía cercano soltó una risa.

En invierno de 1994, poco después de haberme mudado a este lugar, un hombre se me acercó y de forma casual me tocó un pecho. Lo golpeé fuertemente en la cara, lo sometí y le grité groserías. Se puso pálido, y comenzó a temblar. “Lo siento, lo siento”, murmuraba.

Cuando me fui, me sentía sucia y humillada.

Ecoso se manifiesta de muchas formas: con palabras obscenas, siendo seguida o acosada, siendo mirada de forma lasciva y con exposición indecente.

¿Por qué es tan común el acoso sexual en Egipto? Podría haber un sinfín de razones, pero muchos apuntan hacia ignorancia de los derechos humanos. Antes de los levantamientos, Nehad Abu el Komsan, directora del Centro de Derechos Humanos, me dijo que Egipto estaba más interesado en la seguridad pública que en la política. Me dijo que eso significaba en ocasiones que las autoridades estaban más preocupadas en prevenir algún disturbio político que en atender los problemas sociales.

Algunos también culpan la diseminación de interpretaciones más conservativas del islam en los últimos 30 años. Dicen que este tipo de interpretaciones exigen roles más restrictivos por parte de las mujeres y condenan a aquéllas que se salen de dichos lineamientos.

¿Qué se hace para llamar la atención y combatir este comportamiento? Una ley que atienda el problema del acoso sexual tendrá que esperar. El país tiene preocupaciones mayores, como formar un nuevo gobierno, redactar una nueva constitución, reiniciar la economía del país y atender el problema del desempleo, entre otras cosas. 

Por ahora el ejército está a cargo, y nadie sabe cuándo habrá un nuevo presidente o parlamento en Egipto.

En el pasado, las mujeres que han sido acosadas sexualmente han tenido mucho miedo o vergüenza de alzar la voz. Esto está cambiando poco a poco. En 2008, en un caso judicial parte aguas, un hombre fue sentenciado a tres años de trabajos forzados por haber tocado el pecho de Noha Rushdi Saleh, una valiente mujer determinada a lograr justicia.

El juicio fue ampliamente cubierto por la prensa egipcia, y llevó el problema del acoso sexual al descubierto.

Un grupo de idealistas jóvenes están tomando una iniciativa personal para intentar combatir el acoso sexual.

Están entregando panfletos que dicen que no hay que aceptar sobornos, no hay que conducir en sentido contrario y no hay que acosar sexualmente a las mujeres. Quizás sea el poder de la gente, el mismo poder que derribó un régimen, el que logre combatir exitosamente el acoso sexual.

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Pero la única protección real que pueden tener las mujeres es que los hombres cambien su actitud.

Nota del editor: la productora y camarógrafa de CNN, Mary Rogers ha vivido y trabajado en Egipto desde 1994. Se unió a CNN en 1981, y ha cubierto conflictos en Somalia, Sierra Leona, Congo, Irak, Chechenia, Israel, Gaza, Cisjordania, Líbano y Afganistán. Recientemente filmó los levantamientos en Túnez. Las opiniones expresadas en esta nota son sólo las de Mary Rogers.

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