Cómo enseñar a los niños a no perder el control cuando están frustrados

La forma en que los niños expresan su ira evoluciona como ellos y puedes enseñarles formas constructivas para desahogarse desde muy pequeños

Cómo enseñar a los niños a no perder el control cuando están frustrados

Enseña a tus hijos a controlar su ira

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niños 4  berrinches  (Foto: Getty Images)

Nota del editor: Christina Frank escribe sobre salud, psicología y crianza en Parenting, Health y otras revistas.

Cuando mi hija mayor, Olivia, cumplió dos años, comenzó a pegarme. Todo tipo de injusticias desencadenaban un golpe, desde avisarle que era hora del baño hasta cambiar el color de mi lápiz labial. Como soy una madre educada, controlé mi impulso por responder con un golpe y le dije: ‘No debemos pegarle a la gente. Debemos usar nuestras palabras’, cuenta Christina Frank al sitio especializado en paternidad Parenting.

“Eventualmente los golpes cedieron. Olivia se me acercaba cautelosamente, y en una voz apagada me confesaba: ‘mami, quiero pegarte’”, agrega Frank.

La forma en que los niños expresan su ira evoluciona como ellos, desde una forma no civilizada hasta una manera articulada. Y aunque es una de las emociones más perturbadoras con las que puede lidiar un padre, la ira es una emocion tan natural y útil como el amor, explica la autora.

“El enojo puede tener una función importante. Es energizante. Cuando estamos enojados por algo, nos puede ayudar a solucionar un problema. Lo mismo ocurre con los niños”, dice el Dr. John Lochman, profesor de psicología clínica en la Universidad de Alabama y especialista en agresión juvenil.

También debes cuidar tu temperamento. Si gritas y maldices cada vez que otro conductor te cierra el paso, tu hijo hará lo mismo cuando esté molesto, apunta Frank.

Bebés

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Ya sea con ira o frustración, los bebés sólo tienen una sóla herramienta para expresar sus sentimientos negativos: el llanto, publica Parenting.

Por increible que parezca, aún a esa edad es importante considerar la personalidad del niño, pues algunos son más temperamentales y, de hecho, hasta los 5 años el temperamento es el facilitador más importante de la ira infantil.

Es importante observar a tu hijo y aprender a identificar las cosas que le molestan. Una vez que detectas las causas que disparan su llanto, es recomendable evitar provocarlo y si lo haces, al menos ya sabes las consecuencias.

Pon el ejemplo

Intentar razonar con un bebé es inútil, pero es una buena manera de empezar a establecer vías de comunicación verbal. Tu bebé de 7 meses no entenderá por qué es importante sentarse en el asiento del auto para evitar accidentes, pero sí puedes decirle que es importante “mantenerlo seguro”.

Según Suzanne Stutman, terapeuta familiar y directora del Instituto de Iniciativas de Salud Mental en la Universidad George Washington, “no entenderá lo que dices, pero percibirá tu tono. Y eso lo enseñará a expresarse en el futuro”.

También funciona distraerlo, hacerlo reír u ofrecerle una recompensa, como un dulce o una galleta. Los juguetes también funcionan.

Niños pequeños

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Los niños pequeños quieren las cosas como las quieren cuando las quieren, y no tienen ninguna inhibición para expresar su ira”, señala Parenting. También están profundamente frustrados por todas las habilidades que no han logrado dominar: buscan constantemente reafirmar su independencia y no consiguen ponerse los calcetines, ¿cómo te sentirías en su lugar?

  • Sé firme

La empatía es buena, pero nunca olvides marcar límites. Ante una conducta inaceptable, como morder o pegar, la respuesta debe ser firme y clara: “No”. Si el comportamiento sigue, debes retirar a tu hijo de la situación.

La solución de Steinberg fue dar a su hijo una opción. “Voy a contar hasta tres, y si no te levantas, no te voy a contar un cuento. Tuve que llegar hasta tres, pero entonces levantó sus brazos para que le pudiera poner la pijama”.

Si eres el receptor de sus golpes, no sería mala idea mostrar tu desagrado hablando de forma seria; si descubre que ciertas cosas te molestan, dejará de hacerlas. Sólo asegúrate de que respondes de inmediato al comportamiento específico y no al hecho de que tu hijo tenga un berrinche. Por ejemplo: puedes decir que está bien enojarse pero no está bien morder.

Además es muy importante siempre cumplir el castigo que le has impuesto a cada conducta.

  • Dale palabras

A los 2 años, un niño puede aprender a usar el lenguaje para expresar sentimientos, aunque quizás debas enseñarle a hacerlo. Puedes decirle: “estás enojado porque no te compré una paleta”, y esto le ayudará a saber cómo se siente. También puedes explicarle brevemente por qué no puede tener la paleta y puedes intentar calmarlo ya sea cargándolo o distrayéndolo con algo más. Para que esto funcione, nunca lo engañes. Tranquilizarlo con mentiras puede repercutir en su entendimiento más tarde.

  • Que tus expectativas sean reales

Sin importar cuán verbal sea tu hijo, recuerda que es pequeño. Esperar que siempre mastique con la boca cerrada o quiera compartir sus juguetes cada vez que juega es injusto. Puede llegar al punto donde la única reacción que le quede sea el enojo, porque no puede hacer lo que le pides. Evita una serie de explosiones repetitivas y berrinches. Tu hijo no tiene la capacidad para recordar lo que hizo, y mucho menos por qué lo hizo. Una vez que se le pase el enojo, déjalo ir.

Preescolar

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niños 3  berrinches  (Foto: Getty Images)
  • Probar sus límites

Los niños en esta edad están atrapados en una especie de limbo emocional, entre una centralización en ser pequeño y en una creciente empatía por los otros, publica Parenting. Es cierto que sus habilidades lingüísticas son más sofisticadas, y saben cómo expresarse y cómo manipular a los adultos de forma más efectiva. Aún así, luchan con algunos de los problemas de los niños más pequeños, como querer cosas que no pueden tener o no saber cómo actuar por cuenta propia sin ser agresivos.

“Los niños experimentan con comportamientos distintos. Un día pueden mostrar que están enojados usando sus palabras, y otro pueden hacerlo tirando algo de la mesa”, dice el Dr. Shapiro. Mientras más atención reciban por actuar mal, más lo seguirán haciendo.

  • Prepara tiempo uno a uno

Los niños de entre 3 y 5 años son propensos a los berrinches cuando no se cumplen sus necesidades básicas. Un ejemplo universal: es normal que en preescolar o en la guardería controlen su temperamento cuando no saben qué tanto pueden salirse con la suya, y suelen dejarse llevar cuando llegan a casa, donde saben que se les quiere incondicionalmente.

El doctor Shapiro recomienda inmunizar a los niños contra este tipo de brotes rutinarios fijando 20 minutos de tiempo cada dos o tres días para sentarte a jugar con él. También puedes darle la atención que busca notando su buen comportamiento cada vez que sea posible.  

  • Concéntrate en las palabras

Enfatiza el enfoque del uso de las palabras cuando haya un conflicto. Los niños deberían comenzar a poder decir a otro que quiere el camión o que necesita a un adulto para que lo ayude con algo, en lugar de golpear.

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Los niños se enojan por naturaleza. Puedes enseñar a los niños formas constructivas para desahogarse sin hacer berrinches

Niños de primaria

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  • No seas un sargento

No querer cumplir órdenes desencadena muchos problemas a esta edad, así que asegúrate de que no estés dando órdenes a tu hijo todo el tiempo, recomienda Parenting. Fija reglas sobre lo que se necesita hacer, pero dentro de un marco de tiempo, y dale más control sobre sus propias rutinas, como hacer la tarea o prepararse para dormir. Por ejemplo, puedes dejarlo elegir si quiere jugar antes o después de hacer su tarea.

  • Date cuenta de sus sentimientos

Los niños pueden frustrarse y enojarse si sus padres no son sensibles a lo que más les importa: una creciente percepción de su cuerpo y de la presión social como el bullying. Las habilidades sociales de tu hijo son lo suficientemente maduras como para aprender a evitar conflictos con otros. Si el niño que se sienta junto a tu hija en la escuela siempre la molesta, dile que puede pedirle a la maestra que la cambie de lugar.

  • Practica tranquilizarte

Para ayudar a reducir la ira, ayuda a tu hijo a identificar un sentimiento físico que le acompañe, como una aceleración en el corazón o respiración agitada.

Antes de que pierda el control, sugiérele hacer algo para calmarse, como tomar respiros profundos, contar hasta diez y cantar en silencio. Estas estrategias, en su forma simplificada, pueden funcionar también con los niños de preescolar. La próxima vez que se enoje, podrá realizar estas técnicas por su cuenta.

  • Felicita el buen comportamiento

Felicitar a tus hijos puede reforzar la forma en la que quieres que actúen.

“Esperas que un niño de ocho años tenga cierto grado de paciencia y control”, dice el doctor Shapiro, “pero debes reconocer este comportamiento”. Concéntrate en un comportamiento específico y di algo como “eres muy paciente cada vez que tu hermano desordena tus juguetes. Me gustó cómo te controlaste y no perdiste la paciencia”.