El botox no es tan efectivo contra la migraña como se pensaba: estudio

Los médicos comenzaron a recetar la sustancia al notar que se reducían los dolores de cabeza de pacientes que la usaban contra las arrugas
mujer con dolor de cabeza
dolor-cabeza  mujer con dolor de cabeza  (Foto: )
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(Reuters) -

Un nuevo estudio publicado en la edición de esta semana de una revista científica encontró que hay poca evidencia de que el Botox sea efectivo para combatir el problema de la migraña crónica, a diferencia de lo que se creía.

Estos descubrimientos, publicados en la revista JAMA, salen a la luz tan solo unos días después de que las nuevas directrices para combatir la migraña fueran publicadas en la convención anual de la Academia Norteamericana de Neurología (American Academy of Neurology, AAN, por su sigla en inglés), las cuales tampoco incluyen al Botox.

Las recomendaciones de la AAN descubrieron que varios fármacos, tales como el divalproex sódico, el valproato de sodio  y el topiramato, junto con los beta bloqueadores metoprolol, propranolol y el timolol, son eficaces para la prevención de la migraña.

Las directivas también tomaron nota de que los medicamentos a base de hierbas tales como los petasites, alivian las migrañas, los antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno y el naproxeno sódico, podrían ser ofrecidas a los pacientes con migrañas para reducir la frecuencia y severidad de los ataques.

Sin embargo, la toxina botulínica A, también conocida como Botox, no fue mencionada.

Desde que el Botox se ha convertido en una popular forma de eliminar las arrugas en la frente, los médicos han estado utilizándolo para todo tipo de tratamientos, desde la sudoración excesiva hasta los dolores de cabeza.

Pero a pesar de que la Dirección de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) aprobó las inyecciones de la toxina botulínica A para la prevención de la migraña crónica, un nuevo análisis encuentra que el Botox proporciona solo beneficio de pequeño a moderado para los pacientes con migraña o cefalea diaria.

La publicación establece que las migrañas y las cefaleas son extremadamente comunes; alrededor del 42% de los adultos en Estados Unidos han experimentado un dolor de cabeza de tipo tensional en algún momento de sus vidas. Pero muchos de estos pacientes con cefalea no buscan ayuda médica. Las migrañas son menos comunes –entre el  8 y el 18% de la población sufre de estos tipos de dolores de cabeza –, pero son mucho más extenuantes.

Las inyecciones de Botox fueron primeramente propuestas como tratamientos para el dolor de cabeza, pero los médicos notaron que los pacientes con el padecimiento en grado crónico, que recibían inyecciones de Botox con fines cosméticos, también encontraban alivio a sus dolores de cabeza. Sin embargo, los estudios sobre la eficacia de la toxina botulínica para el dolor de cabeza han sido mixtos.

Los investigadores del Medical College of Wisconsin, en Milwaukee, revisaron los estudios anteriores sobre la toxina botulínica A, utilizada para el tratamiento de la migraña, tensión o neuralgias crónicas diarias en adultos. Los dolores de cabeza fueron clasificados como episódicos (menos de 15 dolores de cabeza por mes), crónicos (15 o más dolores de cabeza por mes), migraña episódica y crónica diaria.

Los científicos revisaron 27 pruebas controladas aleatorias con placebo, que incluyeron un poco más de 5,000 participantes en el estudio y cuatro comparaciones aleatorias de Botox con otros medicamentos, para las migrañas y dolores de cabeza crónicos.

En ellas encontraron que el Botox estaba asociado con aproximadamente tres dolores de cabeza menos por mes, entre pacientes con dolores de cabeza crónicos diarios y de dos menos por mes en pacientes con migrañas crónicas.

En el estudio no se encontró una asociación significativa entre el uso de Botox y la reducción en el número de la migraña episódica o la cefalea tensional crónica. Y en comparación con aquellos que recibieron un placebo, el Botox causó efectos secundarios tales como la caída de los párpados superiores, tensión de la piel, sensación de hormigueo en la zona de inyección, rigidez del cuello, debilidad muscular y dolor de cuello.

A diferencia de otras drogas, el Botox no impidió las migrañas crónicas mejor que los medicamentos como el topiramato o la amitriptilina.

"Nuestros análisis sugieren que la toxina botulínica tipo A puede estar asociada con una mejoría en la frecuencia de la migraña crónica y dolores de cabeza crónicos diarios, pero no con una mejoría en la frecuencia de la migraña episódica, dolores de cabeza crónicos tipo tensión o tensión episódica. Sin embargo, el beneficio clínico de la toxina botulínica tipo A fue pequeño”, concluyeron los autores del estudio.

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