Las compras impulsivas no son (completamente) tu culpa

La colocación de los productos en los estantes de las tiendas afecta tu capacidad de pensar si realmente los necesitas y quieres comprarlos
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Por:
Jacque Wilson
Autor: Jacque Wilson
(Reuters) -

¿Alguna vez has ido al supermercado con una lista de compras de manzanas y leche y sales con un frasco de dip de queso, un galón de helado y una bolsa enorme de dulces de Halloween? Las compras por impulso pueden causar estragos en tus planes de alimentación saludable, pero los expertos dicen que podría no ser completamente tu culpa.

La epidemia de obesidad es culpa, parcialmente, de nuestro medio ambiente de comida, según una editorial publicada en la revista médica New England Journal of Medicine. Las médicos Deborah Cohen y Susan Babey colaboraron para escribir el artículo Candy at the Cash Register; A Risk Factor for Obesity and Chronic Disease (Dulces en la caja registradora; un factor de riesgo de obesidad y enfermedad crónica).

“La realidad es que las selecciones de comida a menudo son automáticas y hechas sin conciencia plena”, escribieron las autoras. “En muchos casos pueden ser incluso lo opuesto a lo que la persona que decide preferiría conscientemente”.

La publicidad alienta las compras emocionales que se activan por ver el producto, según la editorial. La manera como se acomoda la comida en un supermercado puede tener un gran impacto en lo que los consumidores compran. Un estudio de 2009 mostró que los productos colocados al final del pasillo suman el 30% de todas las ventas en los supermercados.

“Las personas carecen de capacidad para controlar completamente su mirada, y lo que ven durante más tiempo es el predictor más fuerte de lo que comprarán”, escriben las autoras.

Cohen y Babey proponen tratar la colocación del producto como un factor de riesgo para la obesidad. Comparándola con regulaciones de seguridad para un edificio, escriben: “aunque las personas ciertamente pueden mantenerse alejadas de los bordes de los balcones y no asomarse en las ventanas, las barandillas y rejas de seguridad obligatorias los protegen de caerse… (las regulaciones en supermercados también podrían) guiar el diseño y la colocación de los alimentos en las tiendas para proteger a los consumidores”.

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