Las seis razones que hacen de Oaxaca un destino inolvidable

La ciudad de Oaxaca es una joya arqueológica que ofrece a sus visitantes delicias gastronómicas, atractivos turísticos y diversas artesanías
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Por:
Paige Penland
Autor: Paige Penland
(Reuters) -

Cancún y Los Cabos son geniales: arena, sol y surf.

Pero si quieres conocer la verdad de la cultura mexicana, tendrás que dejar los bikinis atrás.

En la majestuosidad de las tradiciones coloniales españolas, la ciudad de Oaxaca (con una población de 3.8 millones) es una joya arqueológica, llena de museos fantásticos, festivales mágicos, artesanías coloridas, ruinas precolombinas e iglesias barrocas con incrustaciones de oro.

A lo mejor, lo más importante es que es reconocida como la capital culinaria de México por sus mercados baratos y los elegantes restaurantes de cinco estrellas que sirven la comida más deliciosa del mundo.

Oaxaca es uno de los estados más seguros de México. Hasta el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dejó que su hija Malia lo visitara en las vacaciones de primavera, ignorando (como lo hace gran parte de la gente) las advertencias acerca de viajar a México.

Y si aún extrañas la playa, Oaxaca tiene unos 533 kilómetros de gloriosas playas en el Pacífico, incluyendo la alegre y hedonista ciudad surfer de Puerto Escondido y la lujosa comunidad turística de Huatulco. Puedes tomar un vuelo de 45 minutos o un viaje en camión de seis horas desde la ciudad de Oaxaca.

Comida

En un país inundado de comidas llenas de sabor, Oaxaca es la "tierra de los siete moles" y fue nombrada así por las legendarias y complicadas salsas hechas con docenas de ingredientes, varias de las cuales incluyen chocolate.

La emoción de cada visita es probar los moles, al igual que los platillos como las tlayudas (delgadas pizzas oaxaqueñas), chocolate picoso y asado, salsa estilo barbecue, que se cocinan sobre planchas humeantes en los mercados.

El mezcal es un licor potente del agave de maguey hecho solo en Oaxaca. No puedes dejar de probarlo.

La ciudad es ideal para los amantes de la comida y los lugareños aseguran que algún día regresarán.

Compras

Las artesanías oaxaqueñas tienen un valor apreciado a nivel mundial.

Hay muchos lugares para comprar, como el Mercado Benito Juárez, la Casa de las Artesanías de Oaxaca o el Jardín Labastida, para una colorida selección de orfebrería de calidad.

Sin embargo, los aventureros explorarán los valles de alrededor y los pueblitos donde se hacen las artesanías oaxqueñas.

En esos lugares pintorescos, los talleres pequeños y familiares le dan la bienvenida a los visitantes.

Los alebrijes (animales de madera pintados artísticamente) pueden encontrarse en los pueblos de San Antonio Arrazola y San Martín Tilcajete.

Para los tapetes está el pueblo de Teotitlán del Valle.

Algunos pueblos se especializan en cerámica, como San Bartolo Coyotepec, para alfarería negra, y Atzompa, para cerámica verde tradicional.

Historia

La Oaxaca precolombina nunca asimiló el gobierno azteca o maya, el gobernador era el poderoso Monte Albán (500 años a.C a 750 d.C), con pirámides astrológicamente alineadas y canchas de pelota bien conservadas. Todo puede apreciarse sobre la moderna ciudad de Oaxaca.

A solo minutos del centro de la ciudad, se encuentra el actual sitio turístico y museo que vale la pena visitar aunque no te guste mucho la arqueología.

Como es característico de México, hay muchas otras ruinas que ver. Como Mitla (100 a 1521 D.C), el segundo lugar turístico más importante de Oaxaca, con sus paredes delicadamente talladas.

Las ruinas más pequeñas incluyen a Yagül, por sus pictogramas de hace 10,000 años, y Dainzú, con pirámides que brillan al atardecer, un paisaje digno de una postal.

La visita a las tumbas subterráneas de Zaachila es mejor en jueves, durante los tianguis masivos del pueblo.

Cultura indígena

El estado de Oaxaca es la región indígena más diversa de México, donde aún se hablan 17 idiomas (incluyendo el español).

Los trajes típicos y las artesanías son visibles por toda la ciudad, también puedes conocer los proyectos turísticos planeados por los indígenas de las montañas al norte de la ciudad.

Las comunidades participantes ofrecen hermosos alojamientos, por lo general, con alimentos y tours incluidos.

Religión

Oaxaca alberga por lo menos 20 iglesias históricas.

Hasta el ateo más devoto debe tomarse el tiempo de ver la iglesia construida en 1570 de Santo Domingo de Guzmán, con su espiral psicodélico de brillo dorado y otros increíbles adornos.

La Catedral, construida en 1733, y la Basílica de la Soledad también son importantes, con sus fachadas cargadas de piedra tallada.

Los dominicos construyeron varias iglesias colosales en los pueblos que rodean a la ciudad, quienes usaron ladrillos sacados de los templos precolombinos. Ya que recorres la zona, visita Cuilapam de Guerrero, San Pedro y Pablo Etla y San Juan Bautista Coixtlahuaca, que son más que impresionantes.

Fiestas

Oaxaca es famoso por sus increíbles festivales, en algunos vale la pena arreglar el viaje para asistir.

Puedes checar uno de tantos en el calendario de eventos para ver a cuál ir.

La fiesta más grande es el Día de Muertos celebrado oficialmente el 2 de noviembre. Las festividades empiezan a mediados de octubre, con hermosos altares diseñados por todos los pueblos.

La Guelaguetza, o el Lunes del Cerro, se celebra con exhibiciones de danzas tradicionales durante todo el mes de julio.

La Navidad es una excentricidad. Las festividades van desde mediados de diciembre hasta el 6 de enero, con eventos como la Noche de los Rábanos, la principal competencia de tallado de rábanos del país.

Se debe reservar el hotel por adelantado durante los periodos de fiesta.

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