La equinoterapia, ¿más efectiva que la terapia psicológica tradicional?

La terapia con caballos ha dado buenos resultados incluso entre pacientes para quienes la terapia psicológica tradicional no fue exitosa
mustang idylic  (Foto: Getty)
Autor: Sheena McKenzie
(Reuters) -

Bestias de carga, vencedores en guerras y bienamados en el deporte de reyes, ahora los caballos se usan para curar los males de la vida moderna.

Desde la antigüedad, cuando los egipcios adoraban a deidades felinas, hemos visto a los animales como fuente de fuerza y sanación.

Sigmund Freud creía que los perros ayudaban a sus pacientes a relajarse durante las sesiones, y en la década de 1980 los soviéticos usaban delfines para tratar a las personas con trastornos mentales.

Actualmente se usan conejos, conejillos de indias y hasta sencillos peces dorados para promover el sentido de la responsabilidad y el bienestar en todas partes, desde el salón de clases hasta los asilos.

Además, cada vez son más los pacientes con trastornos mentales que recurren a los caballos como una forma legítima de terapia y afirman que han obtenido resultados impresionantes en casos donde la terapia tradicional ha fallado.

La equinoterapia ya no es considerada como un remedio alternativo y estrafalario para los ricos y famosos. Un devoto séquito de psicoanalistas dice que tiene el poder de aliviar a las personas con depresión, trastorno bipolar, fobias, problemas de control de la ira y traumas.

“Solía pensarse que era ridículo, que era un tratamiento mágico usado por las celebridades adictas a las drogas y el alcohol”, dijo Mike Delaney, director clínico de Leading Equine Assisted Therapy (LEAP), en Gloucestershire, al suroeste de Gran Bretaña. “Sin embargo las actitudes han cambiado bastante. Por ejemplo, ahora formamos parte de la Asociación Británica para la Orientación y la Psicoterapia [BACP, por sus siglas en inglés]”.

La esposa del excandidato a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney, quien hace 14 años fue diagnosticada con esclerosis múltiple, dijo que la equinoterapia le había ayudado a superar la depresión.

Ann Romney es codueña de un caballo que compitió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Y dijo en el programa Good Morning America, de la cadena estadounidense ABC, que los caballos la motivaron para salir de la cama incluso en sus días más oscuros.

Del otro lado del Atlántico, la equinoterapia se fortalece: la Equine Assisted Growth and Learning Association (EAGALA), de Estados Unidos, capacitó a más de 1,500 terapeutas en Gran Bretaña en 2011.

Entre sus pacientes se encuentran víctimas de maltrato doméstico, delincuentes juveniles y miembros de las fuerzas armadas con trastorno de estrés postraumático, quienes frecuentemente recurren a sus amigos cuadrúpedos cuando la terapia tradicional ha fallado.

La terapia equina asistida (EAT) usualmente involucra la interacción del paciente con un caballo, además de un consejero profesional y un adiestrador de caballos. Algunas de las actividades pueden consistir en hablar del carácter del caballo, enseñarle a saltar obstáculos, acicalarlo y limpiar los establos.

“Para una mujer que ha sido víctima de violencia doméstica, hacer que un caballo corra en círculos a su alrededor puede parecer simple, pero es algo muy poderoso”, dijo Delaney. “Entablar una relación con un caballo y hacer que el animal los respete realmente ayuda a generar autoestima y confianza”.

"Sentarte en una habitación frente a un terapeuta y contarle la misma historia otra vez es demasiado para algunas personas, en particular para los niños”, dijo Delaney. “Sin embargo, cuando un caballo les presta atención, reciben esa sensación de confianza y amor”.

Sin embargo, la evidencia científica de su efectividad aún no tiene bases sólidas y es mayormente anecdótica. “Nunca he sabido que un médico recomiende la equinoterapia”, dijo la psicoterapeuta Robin Walton, miembro del Consejo para la Psicoterapia de Gran Bretaña (UKPC, por sus siglas en inglés). “Sin embargo, los factores como estar afuera, lejos del confinamiento de una oficina, pueden ser tremendamente beneficiosos para la relación entre el paciente y el terapeuta”.

Recientemente, Delaney llevó a cabo un estudio en el que se dio equinoterapia una vez por semana a 40 adolescentes que tenían antecedentes de abuso sexual. Los jóvenes, de entre nueve y 14 años, tomaron clases de equitación y psicoterapia como parte de su tratamiento de ocho semanas.

“El cambio en su comportamiento fue notorio”, dijo Delaney. “Durante la primera semana miraban el piso, estaban demasiado temerosos de interactuar con la gente. Para el final de la última semana estaban abrazando a la gente, enfrentando su ira y manejando sus emociones”.

Para los pacientes que han vivido experiencias familiares traumáticas, el aire fresco del campo y la oportunidad de socializar son tan importantes para el proceso curativo como los caballos mismos, agregó Delaney.

Sin embargo, la terapia no es barata; una sesión de 90 minutos cuesta 82 libras y usualmente se efectúa una vez a la semana como parte de un curso de seis semanas.

Hannah Burgon, directora de Sirona Therapeutic Horsemanship en Devon, al sureste de Gran Bretaña, dijo que el poder curativo de los caballos se remonta a la ancestral relación con el hombre: “Tenemos esta conexión innata con los caballos. Han sido nuestro medio de transporte, nuestros amigos, nuestras bestias de carga, hemos ganado guerras montados en ellos”.

“Son animales muy sociables y la parte emotiva de su cerebro es muy grande. Sin embargo, también tienen un elemento poderoso: no son domésticos, como los perros o los gatos; nacen salvajes y es necesario domesticarlos. Tienes que ganarte su confianza”.

Para algunas personas que se han enfrentado a situaciones difíciles, la equinoterapia bien podría ayudarles a volver a tomar las riendas de su vida.

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