Consejos para inventores: cómo llevar tu idea al mercado

Un grupo de expertos brindan consejos para emprendedores que desean crear negocios y obtener ganancias con invenciones
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Por: George Webster
Autor: George Webster
(CNN) -

Todos hemos estado ahí. Tu cabeza golpea la almohada después de un largo día de trabajo, tu conciencia se desvanece agradablemente mientras se acerca la dulce promesa del sueño… y de pronto piensas en una invención que te volverá millonario de la noche a la mañana.

Sin embargo, a la mañana siguiente el prospecto de convertir esa idea en realidad parece tan poco convincente que rápidamente te olvidas de todo el asunto y sigues con tu día.

Pero no tiene que ser así. Con un poco de planeación cuidadosa y mucha determinación, tu golpe de genialidad podría estar en los estantes antes de que te des cuenta. CNN habló con algunos expertos de la industria para obtener consejos que te ayuden a ponerte en marcha.

Entonces, ¿debería patentar mi idea inmediatamente?

Depende a quién le preguntes. Jay Short, un consejero de clientes de Innovative Design —una empresa que ayuda a los inventores a poner sus productos en el mercado—, dice que es lo primero que debes hacer tan pronto como salgas de tu capullo.

“Haz que un profesional calificado en propiedad intelectual (IP, por sus siglas en inglés) se involucre tan pronto como sea posible”, sugiere. “Necesitas tener protección formal antes de acercarte al mercado, porque siempre existe el riesgo de que un operador más ágil pueda huir con una copia de tu idea y obtenga ventaja por moverse primero”.

Sin embargo, el inventor en serie Mike Bucci, autor de An Entrepeneur’s Guide to Turning Your Idea into your Future (La guía del emprendedor para convertir tu idea en futuro), está en contra del uso excesivo de las patentes. 

“La mayoría de los inventores tienen mucho miedo de que alguien les robe su idea, pero en su mayoría las empresas no roban ideas, roban mercancía exitosa. Dejan que el mercado averigüe qué invenciones son exitosas y generalmente no toman riesgos con objetos que no han sido probados”.

Sin embargo, Bucci advierte que no precipitarse en una oficina de patentes rápidamente no debe confundirse con tener una actitud laxa a la protección de patentes en general.

“Obtén una solicitud de patente provisional desde muy temprano y una vez que hayas establecido la viabilidad comercial de tu producto, entonces es momento de asegurar seriamente tu IP”, dice.

¿Pero cómo sé si mi producto es comercialmente viable?

Bueno, esta es la pregunta del millón. Short recomienda tantear la demanda al comenzar con una “pequeña serie de producción y vendiendo a través de un portal en línea como tu propio sitio web o en eBay”.

Alan Ward, director comercial en Bang Creations, una empresa que ofrece diseño de productos y experiencia en innovación, concuerda. Ward observa que comenzar con algo pequeño te permite desarrollar una trayectoria y probar la demanda de tu producto con inversionistas potenciales o tiendas minoristas sin tomar demasiados riesgos.

“Una pequeña base de clientes y la retroalimentación sólida son incentivos reales cuando lanzas tu producto”, dice.

Además, Ward ofrece una fórmula rápida y rudimentaria para estudiar tu mercado potencial.

“Estudia a tus competidores; ¿cuántas unidades trasladan y a quién? Revisa sus páginas de internet, ve los comentarios de los usuarios para productos similares”, sugiere. “Ahora, digamos que identificaste aproximadamente a un millón de personas en el país que están en tu mercado, como regla general, podrías esperar realísticamente alcanzar el 1% de penetración del mercado”.

Ward advierte que esa investigación de mercado es más un arte que una ciencia, sin embargo es crucial para establecer una idea aproximada de viabilidad comercial. 

Entonces, ¿cuándo envío mi producción a China?

¡No tan rápido! Short señala que aunque la mano de obra en China generalmente es mucho más barata que en occidente, esos ahorros podrían ser compensados por cuotas de transportación costosas, especialmente a medida que el costo del combustible sigue en aumento.

También una gran parte depende del tipo de producto que fabricas.

“Si es simple, tiene un valor unitario bajo y necesita un volumen de producción alto (como un nuevo tipo de clavo), entonces tendría sentido exportar producción”, dice.

Sin embargo, otros tipos de bienes (particularmente aquellos con una mayor sensación de gama alta y confección a la medida), pueden beneficiarse de la fabricación local.

“Además del hecho de que ahorras costos de transportación, es mucho más sencillo. Estás en una mejor posición para administrar y responder rápidamente a los problemas cuando surjan inevitablemente”, dice Short.

Ward también señala que algunos tipos de productos disfrutan cada vez más de una “ventaja de marketing” entre los consumidores cuando se les informa que son fabricados localmente.

Parece ser demasiado trabajo. ¿Puedo encontrar a alguien que lo haga?

Por supuesto, puedes licenciar tu invención a un fabricante o marca establecida, pero debes prepárate para obtener una porción mucho más pequeña de las ganancias.

“Una porción normal ronda el 5%”, dice Ward. “Así que si tu producto se vende en los estantes a cuatro dólares te llevarás 20 centavos de eso”.

En este sentido, añade Ward, para generar un ingreso considerable tienes que vender en grandes volúmenes o a un precio alto.

Esto comienza a complicarse. ¿A quién puedo acudir para obtener asesoramiento?

Bucci es un miembro de la Asociación de Inventores Unidos de América (UIA, por sus siglas en inglés), dedicada a ofrecer apoyo y asesoramiento a los inventores.

“Muchos inventores primerizos no conocen cosas como entender el precio; cuánto estará dispuesto a pagar alguien por su producto, y por lo tanto cuánto necesitan fabricar para obtener una ganancia”, dice Bucci.

“Organizaciones como la UIA ofrecen conocimientos basados en años de experiencia y conocimiento colectivo para ayudar a los inventores a enfrentar estos problemas de una forma muy favorable”.

Ward, en forma algo natural, dice que también hay varias organizaciones comerciales como la suya que ofrecen ayuda profesional para llevar los productos al mercado, pero es loablemente franco sobre los riesgos asociados con esos servicios.

“Es difícil obtener una opinión objetiva de muchos negocios comerciales porque inevitablemente tienen una tendencia”, admite. “Pueden ser muy útiles si genuinamente ponen tus necesidad primero, pero muchos tienen un interés personal en impulsarte a desarrollar un producto, aunque no sea probable que genere dinero”.

Ward recomienda que los inventores primerizos pidan referencias de fuentes confiables, revisen quién más en la empresa ha trabajado con inventores y si tienen vínculos con otras organizaciones respetables no comerciales, particularmente organismos patrocinados por el gobierno.

Por último, lo único en lo que los tres hombres concuerdan es en investigar antes de gastar un centavo en algo.

“La mejor forma de ser exitoso como un inventor es siempre educarte antes de actuar”, concluye Bucci. “No puedo prometer que te harás rico, pero ciertamente tendrás una mejor oportunidad de no quedarte en bancarrota”.

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