Confesiones de una madre ocupada: cinco lecciones de maternidad

Aprender a compartir responsabilidades, tener actividades de relajación y organizar tu tiempo ayudará a que la dinámica de tu hogar funcione
Cómo ser fabulosa en la vida y exitosa en el trabajo
Kristi Ramsay
Autor: Kristi Ramsay
(Reuters) -

Recientemente, estaba acostada en la cama una noche cuando escuché un susurro familiar desde el cuarto de mi hijo. Conocía la rutina: el gemido silencioso pronto se convertiría en una petición para mamá o papá.

"Escoge a papá hoy", pensé. Cuando el gemido se convirtió en palabras, mi hijo hizo una petición diferente: “¡iPad! ¡iPad!”, lloró.

Ups.

¿Qué hice después? Le di la iPad, por supuesto.

Traté de justificarme con el argumento de que trabajé más de 10 horas y estuve en la escuela otras tres. Además tenía que despertarme temprano.

La verdad es que eran las 03:00 de la mañana y solo quería dormir. Si debía intercambiar mi sueño por dejar que mi hijo viera 30 minutos más de camiones gigantes, que así fuera.

Como muchas mamás, a menudo me pregunto cómo “hago todo al mismo tiempo”. Para mí, “todo” incluye trabajar tiempo completo, ir a la escuela de Derecho cuatro noches a la semana, criar a un niño y prepararme para la inminente llegada del segundo bebé. 

Honestamente, no siempre es perfecto. Y aunque mi estilo de vida podría no funcionar para muchas personas, funciona para mí. Esa es la clave para mantener mi cordura: priorizar qué funciona para mi familia en lugar de enfocarme en si funciona para alguien más.

Todos los padres están ocupados. Es la naturaleza de criar a otra persona. A medida que mi esposo y yo encontramos nuestro ritmo en un horario impredecible, estas son algunas cosas que nos han ayudado a que funcione. 

1. Organizar mi tiempo

Si hacer muchas cosas a la vez es una habilidad, dividir el tiempo es un arte. No hay forma de que pueda dar el 100% de mí en todo lo que hago todo el tiempo, pero puedo dar el 100% de mí en una cosa a la vez.

He elaborado mi horario para que tenga tiempo de enfocarme en mis prioridades. Me levanto antes de que mi hijo lo haga para poder hacer las tareas de la escuela. Cuando se despierta, cierro los libros y me dedico a él.

Cuando llega la hora de la siesta, tengo de dos a tres horas completas para estudiar. La niñera viene lo suficientemente temprano para que pueda tener otra hora de lectura.

Cuando estoy en el trabajo, me enfoco en mi trabajo. No hay nada que pueda hacer sobre las tareas escolares o las pilas de ropa que hay que lavar en ese momento, así que no tiene caso que me preocupe.

Para ayudar a mantener estas “vidas” separadas, guardó tres listas de quehaceres. Una es para la casa, otra es para el trabajo y otra es para la escuela.

Organizar no es algo natural para mí y no hace que las cosas estén libres de estrés, solo me ayuda a limitar ese estrés a una sola área (que puedo manejar) cada vez.

2. Comparte la carga

Me enfoco en mejorar mis relaciones de “apoyo”: mi esposo, familia y amigos.

Es difícil pedir ayuda, pero es imposible equilibrar el trabajo, escuela y vida familiar sin ella. Mi esposo y yo trabajamos en horarios opuestos, y comparte la mayoría de las tareas que otras parejas usualmente comparten. Mi hijo se queda a dormir muchas veces con sus abuelos.

Aprender a decir “sí” cuando las personas ofrecen ayuda es una de las lecciones más difíciles de la paternidad, pero una de las mejores cosas que he hecho.

3. No es una competencia

En muchas formas, la maternidad es más competitiva que la escuela de Derecho. Cuando me convertí en mamá por primera vez, sentí una presión autoinfligida por ser la madre perfecta en lugar de ser solo yo. Vi imágenes de fiestas elaboradas en Facebook. Vi a madres planear sesiones de manualidades meticulosas. Y también vi los más recientes dibujos y garabatos de mi hijo en mi libro de texto.

Mis cupcakes nunca serían dignos de Pinterest, y mi hijo no sabe ningún lenguaje de señas de bebé.

Pero incluso si tuviera todo el tiempo del mundo, ese no sería el caso.

No creo que ninguna madre afirme saber exactamente lo que hace, pero aprendo a reconocer las cosas que nunca haré bien.

4. Encontrar tiempo para relajarse

Veo The Bachelor y The Walking Dead. Ceno con mi esposo casi cada noche (usualmente a las 10:00 p.m.). Intento hacerme un manicure y pedicure una que otra semana.

Soy la más feliz cuando soy productiva, así que incluso mi versión de relajamiento podría ser extraña para otras personas. Veo televisión en mi teléfono mientras me baño. Doblo la ropa mientras veo televisión. Este tipo de multitareas no le da a ninguna de mis prioridades menos de lo que merecen.

Cuando no programo algunas horas a la semana para cargar energía, lo noto, y las personas a mi alrededor también lo hacen.

5. Tomarse las cosas con calma

El mejor consejo que obtuve antes de casarme fue saber cuándo calmarme. No todo es algo serio. Me gusta pensar en mí como persistente. Mi esposo probablemente escogería otra palabra. Pero aprendo a relajarme y apartarme de mis planes.

Tengo una ventaja. La razón por la que estoy ocupada no es que tenga múltiples trabajos para poder subsistir. Parte de lo que hace a mi horario manejable es que disfruto las cosas que ocupan mi tiempo. La maternidad es una cosa que me hace feliz. Al igual que el trabajo. Al igual que estar bien en la escuela.

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Una mamá feliz significa una familia feliz. Y cuando eso falla, uso la iPad.

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