¿Qué sigue a un divorcio? Quizá una cirugía plástica, si buscas venganza

Las personas recién divorciadas, en especial las mujeres, son una de las poblaciones que más solicitan cambios físicos
Implantes mamarios
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Anthony Youn, especial para CNN
Autor: Anthony Youn, especial para CNN | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Anthony Youn es cirujano plástico y autor de ‘In Stitches’, una autobiografía humorística de un asiático-estadounidense que se convirtió en médico.

(CNN) — "Doctor Youn, quiero que me haga el paquete completo", dijo en mi consultorio Carol, una mujer caucásica y atractiva, de 40 y tantos años.

“¿Qué quieres decir con ‘el paquete completo’?”, pregunté.

“Quiero aumento de busto, aplanamiento de abdomen, restiramiento de cuello y adelgazamiento de muslos. Ah, y quiero que mis ojos parpadeen como los de Megan Fox, y quiero que rellenes mis labios como los de Angelina Jolie”, dijo mientras frunció y tronó los labios.

“Carol, eso es mucha cirugía plástica. ¿Estás segura de que necesitas todo eso? ¿Por qué quieres hacerte tantas cosas?”.

Hizo una pausa. Su cara se sonrojó.

“Porque mi esposo me dejó por una mujer más joven. Y quiero venganza”, dijo con enojo.

La cirugía plástica por venganza se vuelve cada vez más común. Más de una cuarta parte (26%) de los pacientes de cirugía plástica fueron mujeres recién divorciadas, y el 11% hombres recién divorciados, según una encuesta de 2011 del Grupo de Cirugía Plástica Transform, en Gran Bretaña.

Incluso Hollywood está involucrado en la cirugía por venganza.

La estrella de Real Housewives of Beverly Hills, Brandi Glanville, reveló recientemente en su libro Drinking and Tweeting and Other Brandi Blunders (Beber, tuitear y otros disparates de Brandi) que gastó 12,000 dólares en un rejuvenecimiento vaginal después de romper con su exesposo Eddie Cibrian.

Incluso pagó la cirugía con la tarjeta de crédito de Cibrian, quien ahora está casado con una mujer más joven.

Aproximadamente un 20% de mis nuevas pacientes de cirugía plástica han pasado recientemente por un divorcio.

Estas pacientes usualmente encajan en una de tres categorías. El mayor grupo son los recién divorciados que están "de vuelta en el mercado” y quieren mejorar su apariencia para ser más atractivos para el sexo opuesto.

Un grupo más pequeño son los pacientes recién solteros que siempre habían querido someterse a una cirugía plástica, pero sus exparejas no lo aceptaban. El divorcio los libera para que finalmente se sometan a la cirugía.

Y luego están pacientes como Carol, quienes buscan hacerse cirugía plástica como una forma de poner celosos a sus exesposos. Para ellos, la cirugía plástica es una forma de ganar la atención del ex, como decir: “¡Mírame!”. 

Pero los recién divorciados podrían no tener la mejor mentalidad para tomar decisiones médicas importantes, como hacerse una cirugía cosmética. De hecho, el divorcio es uno de los eventos más estresantes que pueden ocurrir en la vida, solo después de la muerte de un cónyuge, según la escala de estrés de Holmes y Rahe, elaborada por el Instituto Americano del Estrés.

Así que cuando veo a pacientes recién divorciados en mi consultorio, los aliento a alejarse de la cirugía plástica hasta que estén en un buen estado mental.

Sin embargo, eso no detuvo a Carol, quien un año después regreso a verme.

Llegó a mi consultorio sin maquillaje, vestida y peinada conservadoramente. Su línea del cuello era pronunciada y sus labios estaban más gruesos. Las comisuras de sus ojos estaban inclinadas hacia arriba, como un gato, y sus cejas excesivamente arqueadas, por lo que se asemejaban a las de Spock.

Unos senos desproporcionadamente grandes se erguían sobre su pecho, lo que causaba que la parte delantera de su playera colgara sobre su abdomen plano.

Nos sentamos de frente en la sala de consultas.

— “Hola Carol. Te ves un poco diferente”.

— “Bueno, doctor Youn, fui con otro médico porque usted no quiso operarme. Me hizo un estiramiento facial, levantamiento de cejas, aumento de labios, estiramiento de ojos, aumento de senos, abdominoplastia y liposucción”, dijo.

— “Wow, esa es mucha cirugía”.

— “Sí, lo sé. Pero mi esposo y yo regresamos, e incluso renovamos nuestros votos”.

— “¡Eso es genial! Entonces, ¿qué puedo hacer por ti?”.

— “Es que, la cosa es que, ahora que regresamos, descubrí lo que realmente quiero”.

— “¿Y eso es...?”.

— “Verme como antes”.

Los nombres y detalles de identificación de la paciente fueron cambiados para proteger su privacidad.

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