Seis destinos donde los gatos eclipsan a las atracciones turísticas

Estas ciudades e islas son famosas por sus colonias de felinos
Autor: Donald Strachan
(Reuters) -

¿Desde cuándo hay hordas de niños tan interesados en la historia antigua?

Familias enteras se hacinaban alrededor de huecos en el piso en la antigua plaza Largo Argentina, en Roma, Italia.

Roma está llena de agujeros en el piso, pero este era extraespecial. Contenía los restos del teatro y templo donde Julio César fue asesinado por senadores traidores en el 44 a.C.

Pero los niños no estaban ahí por el célebre estratega y emperador.

Estaban ahí por los gatos.

Las ruinas gatunas de Roma

Las ruinas de Roma son el refugio favorito de los gatos sin dueño.

La típica imagen de “gatti di Roma” se vende por toda la ciudad en postales y calendarios de pared.

Las ruinas en Largo Argentina, excavadas por primera vez en la década de 1920, albergan un santuario para gatos al aire libre donde se les alimenta y da agua.

La década de 1990 trajo una inyección de fondos al Santuario de Gatos de la Torre Argentina Romana, dinero que permitió que más gatos fueran atrapados, esterilizados y asimilados a la colonia.

Ahora, aproximadamente 30,000 esterilizaciones son llevadas a cabo cada año.

Islas Gato de Japón

Así es: islas. Plural.

Tashirojima normalmente es conocida con el nombre de Isla Gato.

Los perros fueron excluidos de Tashirojima desde que se tiene memoria y los gatos de la isla superan ampliamente a la población humana.

Los habitantes peludos de Tashirojima son bien cuidados por los pescadores locales, que esperan asegurar una buena pesca al dejar ofrendas en un altar para gatos.

La estructura más prominente de la isla, el edificio Manga y campamento, está adornado con un par de orejas puntiagudas, en tributo a los amuletos de la suerte de la isla.

La otra isla de gatos de Japón, Ainoshima, es un poco más remota. Una multitud de gatos felices se reúne en el puerto a esperar a que el siguiente barco pesquero o ferry llegue al muelle.

De hecho, la isla representa un incentivo doble para los gatos: también es un popular sitio para observar aves.

Houtong, Taiwán

La ciudad ribereña de Houtong, Taiwán, cayó en celebridad felina por accidente.

Houtong alguna vez tuvo la mayor mina de carbón de Taiwán.

Cuando la mina cerró en la década de 1990, la población de la ciudad disminuyó.

Entonces llegaron algunos residentes nuevos y peludos.

El Parque Ecológico de la Mina de Carbón Houtong muestra la herencia minera de la ciudad y las colinas que la rodean.

Pero los visitantes en su mayoría llegan a fotografiar y a alimentar a los más o menos 120 gatos juguetones, que holgazanean en la Villa Gato.

La proximidad con Taipei de Houtong, a una hora en tren, asegura un flujo constante de visitantes cada fin de semana.

Los gatos aquí están acostumbrados a los paparazzi amateur. Sus retratos están en todo Facebook y Flickr.

Kalkan Kats (Turquía)

Un hermoso resort en la Costa Turquesa de Turquía, Kalkan es otro destino turístico felino.

En 2008 se creó KAPSA, una organización voluntaria de habitantes locales y expatriados que atrapa gatos callejeros.

KAPSA los esteriliza, les da cuidado de salud básico, y después los libera.

Los visitantes amantes de los animales regularmente renuncian a sus vacaciones para ayudar y compartir sus experiencias y fotografías en el grupo de Facebook, Friends of KAPSA (Amigos de KAPSA).

Cuando los turistas desaparecen en invierno, KAPSA alimenta y cuida a más de 1,000 gatos. Depende de donaciones para financiar sus operaciones.

Los fotógrafos ansiosos pueden captar a gatos en todo Kalkan que duermen en toallas turcas de baño, acurrucados en fruteros o que disfrutan del aire acondicionado en las tiendas del resort.

A menudo varios se reúnen por la vieja mezquita, cerca de la playa de Kalkan, para posar para las cámaras.

Gatos de Hemingway, Florida Keys, Estados Unidos

Ernest Hemingway tiene reputación de ser uno de los mejores bebedores del mundo. Incluso hay una estatua de él bebiendo en el bar El Floridita, en La Habana, Cuba.

Lo que es menos conocido es que Hemingway también amaba a los gatos.

La Casa y Museo Ernest Hemingway en Key West, Estados Unidos, está llena de muebles antiguos y arte fino.

En algunas habitaciones, se siente como si el gran autor acabara de salir, aunque murió en 1961.

Dejó una colonia de gatos polidáctiles, o de seis dedos.

A Hemingway le dieron un gato de seis dedos llamado Snowball en la década de 1930. Algunos de los descendientes de Snowball están entre los más o menos 50 residentes peludos del hogar histórico hoy en día.

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