Por qué las niñas adoptan actitud de 'chica mala' a una edad más temprana

Los medios populares y las actitudes de las mujeres a su alrededor influyen en el comportamiento 'malvado' de estas niñas
bullying chicas malas
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Kelly Wallace
Autor: Kelly Wallace | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Kelly Wallace es la corresponsal digital de CNN y editora que cubre temas de familia, carrera y vida. Es madre de dos niñas. Lee sus otras columnas y sigue sus reportes en CNN Parents y en Twitter.

(CNN) — Simplemente no podía creer lo que veía.

En una fiesta infantil este año, fui testigo del comportamiento de “chica mala”. No puedo decir más porque no quiero señalar a ningún niño pero puedo contarte cuán horrorizada estaba de ver esto y de percatarme de que estos niños todavía estaban en la primaria.

Sé que soy una de las afortunadas y escribí sobre cómo conocí a mi primera chica mala hasta la universidad. ¿Pero no se supone que todo esto sobre las “chicas malas” tiene que aparecer hasta la secundaria o después?

Ya no.

Rosalind Wiseman, autora del best-seller de The New York Times, Queenbees and Wannabes, que fue la base para la película Chicas pesadas, cree que vemos más este comportamiento de chica mala a edades más tempranas.

Ella se lo atribuye a dos razones: a que las chicas comienzan a pasar por la pubertad más temprano, en promedio puede ser desde los nueve años, y a las chicas modelo que ven en la televisión y en las películas.

"Los medios populares retratan a chicas de edad joven que imitan lo peor del comportamiento estereotipado y detestable de las niñas… miradas en blanco, mover las caderas, ser maliciosa”, dijo Wiseman. “Así que lo que las niñas entienden es que para los ocho o nueve años, esta es una forma 'normal' de actuar”.

De hecho, en investigaciones se muestra que mientras más vean las niñas programas de televisión con personajes femeninos socialmente agresivos, existe una mayor probabilidad de mostrar ese comportamiento en su propio salón de clases.

En un estudio, realizado por Nicole Martins, profesora de Telecomunicaciones en la Escuela de Medios de la Universidad de Indiana en Estados Unidos, se encontró que el 92% de 150 programas populares con niños incluía alguna forma de agresión relacional o social. El comportamiento agresivo a menudo era realizado por los personajes femeninos físicamente atractivos.

Piensa en Hannah Montana o Sam en iCarly.

Después de considerar factores que pueden influir en la agresión y cómo se ve la televisión, como antecedentes socioeconómicos y éxito académico, Martins y su coautor encontraron una relación significativa entre ver estos programas y adoptar estos comportamientos socialmente agresivos para las niñas pero no para los niños.

“Con las niñas, mientras más ven esto, más probabilidad hay de que perpetúen estos comportamientos, así que existe algo en la naturaleza de este tipo de comportamiento con lo que las niñas se sienten cómodas perpetuándolo”, dijo Martins. 

"He afirmado, y muchos otros lo han hecho, que esto realmente se trata de la socialización, que como cultura, tendemos a tolerar la agresión física con los niños y decimos, 'oh simplemente así son los niños', pero con las niñas, les decimos que no lo hagan porque eso no es lo que las niñas hacen”.

Entonces, ¿cuál es el mensaje a nuestras niñas sobre lo que pueden hacer y deben hacer cuando se enojan?

"Esencialmente, a las niñas se les ha enseñado a una edad temprana que sean disimuladas al respecto y esto es lo que vemos en los programas que ven”, dijo Martins.

'Los niños son fáciles, las niñas son difíciles’

En nuestras propias conversaciones, también debemos ser conscientes de cómo alimentamos los estereotipos sobre las niñas y los niños, de acuerdo con Wiseman, cuyo libro más reciente Masterminds and Wingmen se enfoca en cómo los niños también tienen que lidiar con los “chicos malos”.

"Decimos que los niños son fáciles y las niñas son difíciles, las niñas son traicioneras, desagradables, todas esas cosas, y lo que significa es que básicamente decimos, ' 'bueno niñas, su legado es crecer y ser traicioneras y no tener como amigas a mujeres o niñas en las que puedan confiar'”.

En su lugar, Wiseman dijo que debemos decirle a nuestras niñas que merecen pasar por la adolescencia y la adultez con relaciones femeninas muy fuertes, entender que entrarán en conflictos y que las personas serán malas con ellas a veces, pero que se pueden defender cuando eso ocurra.

"Esto es lo que le digo a los padres: No puedes prevenir conflictos. No puedes prevenir todos los problemas de chicas malas que tu hija va a tener. No puedes. Lo que puedes hacer es enseñarle a tu hija que el conflicto es inevitable y necesitan aprender cómo manejar eso”.

Lo que también necesitamos es enseñarle a nuestras hijas, según Michelle Anthony, coautora de Little Girls Can Be Mean, que un “cierto tipo y cantidad de maldad” está bien. A lo que se refiere con eso es que queremos que nuestras hijas tengan un sentido de “agencia y poder” especialmente cuando pasan por sus años adolescentes.

"Así que probar la maldad no es algo que podamos o debamos erradicar”, dijo Anthony. “Es normal quererse sentir poderosa y ejercer influencia en nuestro ambiente. Es saludable. Lo que no es saludable es cuando los medios por los que un niño hace eso son a expensas sociales de otro”.

Dijo que la lección para los padres es que se debe ayudar a las niñas a entender la parte normal y saludable de la búsqueda de poder mientras las ayudamos a percatarse de cuáles son los mejores medios para lograr sus metas sin lastimar a otros en el proceso.

Madres malas

Y es verdad padres, nuestros hijos aprenden con el ejemplo. “Mientras más maldad ven que tiene éxito o es recompensada en casa o en su ambiente, más niños regresarán a esos comportamientos malos cuando se enfrenten con situaciones sociales desafiantes”, dijo Anthony. 

Así que si somos irritables con otra mujer en persona, a sus espaldas o en Facebook, nuestras hijas van a captar el mensaje de que está bien tratar así a otras niñas.

"Hablamos sobre modelos a seguir pero muy raramente los adultos analizan su propio comportamiento y dicen '¿qué estoy haciendo?'”, dijo Wiseman.

Wiseman también dijo que no solo es lo que decimos y hacemos, sino lo que vemos, lo que envía un mensaje a nuestras hijas.

Habla sobre la popularidad del reality show, Real Housewives, y cómo algunas mujeres dicen que es su “placer culposo” ver esos programas.

Tu hija “entra a la casa y ve que te entretienes viendo a otras mujeres ser malvadas entre sí o ridiculizadas o rechazadas”, dijo Wiseman. “Muestras que eso te entretiene y después se normaliza”.

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"Así que estos tipos de placeres culposos tienen mucho mayores consecuencias que tú sentándote y viendo ese programa”.

¿Crees que las chicas malas se vuelven más jóvenes? Cuéntale a Kelly Wallace en Twitter o a CNN Living en Facebook.

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