Fusión barroca

Negro de Anglona es un restaurante que logra destacar en una ciudad repleta de opciones; Madrid es uno de esos lugares a los que se puede ir exclusivamente a comer.
Los interiores de inspiración palaciega le dan una dimensión  (Foto: )
María Pellicer

Madrid es una de esas ciudades a las que se puede ir exclusivamente a comer, seguro de que se alcanzarán las expectativas. La diversidad de opciones, que va de sencillos locales clásicos a sitios ultramodernos y espectaculares, complace todos los gustos.

Con un espectro tan amplio es difícil que un restaurante destaque sobre los demás, pero Negro de Anglona tiene lo suficiente para lograrlo. Para empezar, está ubicado en el primer piso del antiguo Palacio del Príncipe de Anglona, un escenario extraído del período de los Austrias con interiores decorados por el arquitecto Luis Galliussi, quien logra un extraordinario estilo entre moderno y barroco.

El espacio es acogedor y elegante, pero al mismo tiempo divertido y asombroso. Por eso la gente llega desde temprano, unos sólo a tomar una copa, otros para disfrutar de su excelente cocina –combinación de recetas mediterráneas con detalles asiáticos–. Éste es el lugar para empezar bien la noche, ya sea con amigos o en un plan más íntimo. Son muy recomendables las croquetas de Aitor y la hamburguesa de presa ibérica sobre una base de hojaldre.

Segovia 13
34-91/366-3753
www.negrodeanglona.com
Cena para dos 35 euros.

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