Bitácora de viaje

Cuando viajes lleva contigo una libreta donde puedas anotar todo lo que vives; después, cuando quieras recordar tu experiencia, bastará con hojear sus páginas.
No te fíes de cualquier página de Internet al planear tus vi

Cuando viajes lleva contigo una libreta donde puedas anotar todo lo que vives. Después, cuando quieras recordar tu experiencia, bastará con hojear sus páginas.

Historia: Se me olvidó empacar la seguridad

Autor: Regina Moctezuma

Confiadas de la seguridad de Internet, mi amiga y yo planeamos nuestro viaje a Europa utilizando las herramientas de la red. Todo marchaba de maravilla, en algunas ocasiones los hostales y hoteles no eran tan bonitos como los mostraban las fotos en su sitio web, pero tampoco era el gran engaño.

Entonces llegamos a Budapest. Era invierno y el sol se escondió a las cinco de la tarde. Pocas personas hablaban inglés, y a través de señas tratábamos de pedir indicaciones para poder llegar a la pensión que habíamos reservado. Al fin dimos con la dirección, tocamos el timbre infinidad de veces hasta que alguien contestó, nos dijo algo en húngaro y nosotras en inglés explicamos que veníamos a hospedarnos. La voz del otro lado del timbre, soltó una fuerte carcajada y nos colgó.

Nos habían engañado, eso no era una pensión. Nos habían pedido los datos de nuestra tarjeta vía Internet para hacer el cargo y robarnos. Afortunadamente no pasó de eso, sólo perdimos el dinero de la reserva, pero no más.

Desanimadas, empezábamos a odiar aquella ciudad de grande arquitectura pero gris de principio a fin. Teníamos que buscar un lugar donde hospedarnos pero no había nada a la redonda, estábamos del lado del río denominado 'Buda', que según dicen es más seguro que 'Pest', pero aún así teníamos miedo, nos sentíamos estafadas y muy vulnerables.

Entonces vimos una gran construcción y nos acercamos para ver qué era. Un hotel de gran renombre se imponía frente a nuestros ojos, entramos y al fin nos sentimos seguras. Nos hospedamos ahí, invirtiendo gran parte de nuestro presupuesto en la estadía, al día siguiente nos cambiaríamos de hotel, pero al menos esa noche dormiríamos tranquila.

Seguridad ante todo. El problema fue que la perdimos desde que iniciamos nuestra aventura de reservaciones en Internet. Pude olvidar el suceso y salir a disfrutar la maravillosa ciudad, que alguna vez fue cuna de un gran imperio.

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