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Talento, el escudo de tu empresa ante riesgos

Comunicación, la alineación de la cultura con la estrategia y una política de retribuciones adecuada son los tres pilares del nuevo enfoque de prevención de riesgos.
Los trabajadores
Los trabajadores están en el día a día de la operación, por ello deben involucrarse directamente a la primera línea de defensa.

Por Adolfo Ramírez* y Moisés Pérez**

Las organizaciones en México están en una etapa en la que ya entendieron cuáles son los riesgos que enfrentan todos los días y la importancia de atenderlos. Sin embargo, persiste la idea de que esos asuntos los tiene que ver un tercero, es decir, un departamento de la empresa o alguien externo.

Un mundo cambiante con diversas disrupciones a partir de la innovación ha derivado en un entorno con más riesgos que tienen una complejidad mayor. Esto ha exigido un cambio de enfoque en la administración de riesgos y la estrategia para abordarlos.

No hablamos solamente de ciberataques, también de otros puntos importantes, como las operaciones y transacciones de la compañía que se verán impactados por la innovación, hablamos de robótica, automatización, blockchain, toda la regulación de FinTech y, obviamente, la inteligencia artificial.

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Estas tecnologías tienen que incorporarse a la empresa porque es la forma en la que va a desarrollar nuevas estrategias y productos. Esto implica un cambio en la cultura de las organizaciones.

El Enterprise Risk Management (ERM) 2017 , publicado por el Consejo del Committee of Sponsoring Organizations of the Treadway Commission (COSO), resalta que, anteriormente, la perspectiva de riesgo era asumida por la segunda línea de defensa, es decir, los comités y consejos de riesgo, que canalizaban la información hacia la administración de la empresa.

Ahora la nueva tendencia marca que se debe involucrar directamente a la primera línea de defensa, es decir, a los trabajadores que están en el día a día de la operación. Ellos el conocen los procesos, controles y actividades diarias de la empresa y, por lo tanto, deben tener mayor capacitación para identificar los riesgos.

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La capacitación
no se limita a sólo conocer en qué consiste el riesgo, sino conocer a la empresa, cuál es su enfoque.

La cultura y la prevención de riesgos
Actualmente, las compañías más exitosas distinguen que la primera línea de defensa sea la encargada de manejar los riesgos, que los conozcan, que aprendan cómo los tienen que mitigar, delinear cuáles son las acciones siguientes y, muy importante, informar y comunicar esos riesgos para no dar lugar a sorpresas.

Es importante que las personas que integran la primera línea de defensa tengan las capacidades, la comunicación, capacitación y las habilidades tecnológicas necesarias, pero la capacitación no se limita a sólo conocer en qué consiste el riesgo, sino conocer a la empresa, cuál es su enfoque. Aquí entra un elemento muy importante: la cultura de la organización.

Podemos definir la cultura organizacional como el conjunto de valores y comportamientos que deben de emanarse dentro de una organización. Esto determinará el cómo quiere alcanzar la empresa los objetivos que se planteó en su estrategia y el riesgo que está dispuesto a tolerar.

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La cultura organizacional de una compañía financiera es muy diferente a la de una comercializadora, esto se debe a que la misión, visión y los valores de cada organización son otros con respecto al apetito al riesgo que tienen.

Talento, estrategia y cultura alineadas

Para alinear la cultura de la organización a la estrategia de la empresa y la administración de riesgos, hay una política de tres pilares que pueden seguir las empresas.

El primer pilar es la comunicación. Esta debe ser transparente, oportuna y personalizada de acuerdo con las generaciones a las que pertenezca la fuerza laboral. Si las empresas logran transmitir los valores, la primera línea de defensa podrá enfrentar mejor los riesgos inherentes a la innovación.

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El segundo pilar es la alineación con los objetivos y la estrategia. El cambio en la cultura empieza desde arriba, en el nivel directivo de la organización. Es importante que el gobierno corporativo y la cultura estén alineados a la estrategia, capacidad y habilidades del talento, enfocados a la misión, visión y valores éticos de la empresa.

El tercer pilar está en las retribuciones. El tema de seguridad y riesgos por disrupciones tecnológicas se maneja mejor con una cultura de pertenencia y arraigo, en el momento en que dejan de ser empleados y se sienten parte de la empresa, van a tener mejores estrategias de protección para la firma. La retribución también tiene que estar alineada a los valores y a la cultura de la organización, de lo contrario, los riesgos pueden aumentar y materializarse en fraudes.

En un mundo digital con capacidades aumentadas, las organizaciones deben contar con la flexibilidad y adaptabilidad necesarias para entender los riesgos. Una cultura organizacional adecuada habilita a las personas como el ‘escudo’ ante estas amenazas.

Richard Branson lo sintetiza en una frase: “El cliente no es primero, son los empleados; si los cuidas, ellos cuidarán a los clientes” y, por extensión, a la organización misma.

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Para más información sobre la cultura organizacional en la gestión de riesgos, revisa el siguiente video: http://bit.ly/2Np9suX

*Adolfo Ramírez es Socio de Auditoría Interna, Compliance y Riesgos, PwC México
**Moisés Pérez es Socio de Compensaciones, Beneficios y Análisis de RRHH, PwC México

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